Vecinos organizados contra inseguridad y violencia

Foto: Cortesía Comité ciudadano de seguridad pública
 
Edición Impresa Lunes, 8 Enero, 2018 12:00 PM

Urgidos por generar armonía ante la creciente ola de violencia y homicidios que en 2017 dejó una cifra histórica en Tijuana, y ante la nula efectividad que han tenido los cuerpos policiales, vecinos de diversas colonias han optado por conformar grupos comunitarios organizados entre sí para abatir los índices delincuenciales de forma autónoma, poniendo en riesgo incluso sus vidas. Ante la situación, autoridades municipales han respondido institucionalizando estos grupos. Van 60 comités de vigilancia registrados

Tras el cierre de 2016, con el mayor número de homicidios -909 casos- hasta entonces registrados en Tijuana, vecinos de diversas colonias y fraccionamientos comenzaron a conformar grupos ciudadanos autónomos para resguardar su seguridad, con la activación de rondines para vigilar sus propias casas y las de sus vecinos.

Algunos formaron estrategias de comunicación en plataformas de redes sociales como Facebook y WhatsApp, incluso emprendieron acciones y estrategias tácticas con rotaciones y horarios establecidos para vigilar las calles de sus barrios y colonias, así fueran lugares con cierto estatus económico-social o en zonas un tanto marginadas como la Zona Este, donde estos grupos adquirieron cierta popularidad y se comenzaron a replicar.

Conforme fueron incrementándose los robos a comercios y transeúntes, así como los asesinatos en la ciudad, estos grupos comenzaron a llamar la atención de medios de comunicación por su reiterado interés en cambiar las formas de hacer vigilancia en sus colonias, lo cual llamó también la atención de la autoridad municipal y de Seguridad Pública. Comenzaron a cooptar a los grupos ciudadanos mediante campañas como “Vecino Vigilante” para institucionalizarlos y formalizarlos como Comités Ciudadanos de Seguridad.

A pesar que en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) y representantes del Comité Ciudadano de Seguridad Pública de Tijuana (CCSPT) coinciden que esto ha venido arrojando ciertos resultados positivos, vecinos integrantes de los comités ven reticencia con estas autoridades, porque si bien se trabaja de la mano con ellos, creen que aún hay cierto control de su parte, lo cual no les permite instrumentar estrategias para mejores resultados.

 

“NUNCA SE HABÍA VISTO UNA OLA DE VIOLENCIA IGUAL”

La asociación civil La Cacho Comunidad fue creada con fines de representación legal y social para los colonos, su presidente, Juan Carlos Fernández Pavón, detalló a ZETA que la gente en esa colonia comenzó a interesarse en el tema de la inseguridad cuando al inicio de la actual administración, encabezada por el alcalde Juan Manuel Gastélum, entre diciembre de 2016 y enero de 2017, se desbordó la inseguridad de manera nunca antes vista.

Reportan que había intrusos metiéndose a robar a las casas a las dos o tres de la tarde, carros esperando a los delincuentes, mujeres atacadas mientras se dirigían a sus casas y sobre todo robo a mano armada en los domicilios; la terrible situación de inseguridad y violencia los llevó a buscar alternativas para su seguridad ante la deficiente labor de la Policía Municipal, luego que continuamente llamaban al 911 y no los atendían, o la patrulla llegaba media hora después.

Los vecinos de esta colonia, así como los de la Juárez y Gabilondo, coinciden que cuando decidieron reunirse, iniciaron las acciones para auto protegerse. Lo primero fue crear un grupo de jóvenes para realizar rondines por las calles, que mostraran una presencia vigilante en las calles, una acción disuasiva.

Foto: Tomada de Internet

En la Cacho, a través de una página de Facebook creada exprofeso, comenzaron a reconocerse entre sí y a tenerse confianza para realizar tareas de vigilancia en las noches y madrugadas. Los vecinos comenzaron a apoyar y a generar una interacción entre ellos, así se dieron cuenta que todos los días y noches sucedían hechos de violencia.

Fernández Pavón explicó: “A partir de que empezamos a tomar esas riendas, los malandrines se fueron replegando y ya no se presentaban como antes, situación que se comenzó a tomar en cuenta en los medios de comunicación, porque la inseguridad iba creciendo y no se veía respuesta de las autoridades, fue algo tan positivo que después la autoridad nos volteó a ver y empezaron a tomarnos en cuenta”.

 

AUTORIDADES PRIMERO CUESTIONARON Y DESPUÉS APOYARON

Más allá que la autoridad entrara de lleno a apoyar y coadyuvar con estos grupos para lograr la seguridad en las colonias, cuestionaron el por qué hacían ese tipo de acciones y que si eran alguna especie autodefensas, a lo que respondieron que solamente eran grupos de vecinos que “habían buscado una alternativa para confrontar la situación ante la nula capacidad operativa policiaca de entonces”.

Pavón resaltó que no por el hecho de haberse organizado y comenzado a realizar este tipo de acciones los apoyaron, al menos en la Cacho, sino que en esa colonia el apoyo también devino a raíz de un amparo y derecho de petición que interpusieron al Ayuntamiento de Tijuana, en el que solicitaron un parque recreativo, una caseta de Policía y una moratoria para comercios y edificaciones para construcciones verticales.

Fue así como lograron que les instalaran la caseta y la solidificación del grupo de los rondines, porque ahora está bien constituido en la red social WhatsApp, con representación ciudadana que se encarga de estar en comunicación directa con el oficial a cargo de la colonia, lo cual ha provocado que desde esa institucionalización la respuesta de los cuerpos policiacos sea mucho “más inmediata y atenta”.


 

ACTUALMENTE HAY 60 COMITÉS DE SEGURIDAD CIUDADANA

Marco Antonio Sotomayor, secretario de Seguridad Pública Municipal en Tijuana, confirmó a ZETA que efectivamente en muchos casos los vecinos fueron los que conformaron estos comités de vigilancia, que a la fecha son 60 registrados y establecidos, y que tienen contacto directo con el supervisor de la Policía de la zona mediante grupos de WhatsApp.

El funcionario considera conveniente realizar este tipo de correlaciones con los vecinos porque así también la gente les puede proveer información que les permita reaccionar de manera inmediata o previa a que se cometa algún evento delictivo, a la par que se trabaja en temas preventivos, desde la recuperación de espacios públicos, pláticas para evitar ser víctimas de algún delito y que los jóvenes caigan en las adicciones, hasta evadir que sean cooptados por el crimen organizado.

Con estas estrategias buscan que las comunidades sean más seguras y promover la denuncia anónima, por ello se prioriza la estrategia en zonas de alta incidencia delictiva como El Pípila, Mariano Matamoros, Sánchez Taboada, Zona Norte y Playas de Tijuana.

Sotomayor explicó que este modelo de seguridad ciudadana tiene que ver con que haya gente que quiere participar en esto, el ver cómo los enlazan y cómo hacen más eficiente la operación de los policías del sector, además, que estén más vinculados a las comunidades.

 

ASEGURAN NO HAY GRUPOS “COLAPSADOS POR LA INSEGURIDAD”

Respecto la conformación de estos grupos por iniciativa propia y ante la creciente ola de violencia e inoperancia de los cuerpos policiacos, Genaro de la Torre Quintanar, presidente del Comité Ciudadano de Seguridad Pública de Tijuana (CCSPT), expuso a este Semanario que efectivamente son grupos organizados, aunque todavía hay algunos a los que no se han acercado, pero “no están al borde del colapso por la inseguridad”, ni al grado de lo que se vio hace tiempo en El Altiplano, donde los vecinos querían organizarse para linchar a los delincuentes.

Resaltó que ese tipo de situaciones es precisamente lo que están tratando de evitar con la acción de institucionalizar a los comités, para dejar que la Policía haga su trabajo operativo y la población su trabajo de “inteligencia ciudadana”, porque de lo que se trata es de no ponerlos en riesgo. Opinión que también comparte el secretario de Seguridad, quien refiere que sin duda se tiene que reconocer la solidaridad entre ellos, quienes incluso muchas veces se arriesgan para ayudar a algún vecino, pero recomendó no hacerlo y dejar que sea la Policía quien lo haga.

“(Los ciudadanos) Tienen que ser conscientes de las situaciones, porque muchas no vale la pena ninguna pérdida material para poner en riesgo nuestra salud y nuestra vida, por ello lo que les pedimos es que inmediatamente informen al número de emergencia ante alguna situación anómala o delito en flagrancia, y que dejen la parte de la intervención policial a nosotros, porque se trata de elementos que están preparados y, dependiendo del tipo de peligrosidad, se actúa de tal manera”, detalló.

 

REDUCIR LA CIFRA NEGRA, OTRO DE LOS PROPÓSITOS

Aunado a no exponer a los ciudadanos, De la Torre Quintanar justifica que uno de los objetivos es reducir la cifra negra que se genera cuando los delitos no son reportados a las autoridades y, por ende, no entran a la estadística oficial; actualmente esa cifra negra representa el 90 por ciento de los hechos y solamente el 10% están siendo registrados, por ello, de los 60 comités registrados ante la SSPM, ellos como Comité Ciudadano ya están trabajando con 15 en esa situación.

Principalmente a través del programa “Vecino Vigilante” en colonias como Colinas de Agua Caliente, Jardines de Agua Caliente, Lomas de Agua Caliente, Hipódromo, Chapultepec, Cacho, Juárez, Playas de Tijuana, Libertad, Fraccionamiento Las Californias, Magisterial Otay, 10 de Mayo, Lomas Conjunto Residencial, Las Huertas, Las Palmas y Santa Fe.

Agregó que lo que ellos procuran es que las personas denuncien, ya que es muy importante “abatir la cifra negra” y se necesita que realmente salga en las estadísticas lo que está sucediendo, de lo contrario, las cifras suelen ser “increíbles” con la realidad, y aseguró, sin duda estos grupos “por supuesto” han venido a abonar a la labor en contra de la inseguridad, porque es una tarea de correspondencia con la Policía.

 

AÚN EXISTE CIERTA RETICENCIA

Para concluir, Juan Carlos Fernández Pavón destacó que a pesar de que han logrado cosas y organizado bien, que saben bien cómo hacer estas cosas y coadyuvar en contra del delito, aún sigue habiendo cierta reticencia por parte de las autoridades.

Es decir, “aunque se amalgaman los grupos con las autoridades, a final de cuentas no dejan crecer a estos grupos ni a los ciudadanos… pareciera que también se pretende que estos grupos no adquieran mayor fuerza o destaquen de tal forma porque se replica en otras colonias, y se piensa que pueden adquirir cierta autonomía que puede resultar contraproducente contra la autoridad”.

 

Incidencia delictiva en Tijuana a la alza

Durante 2017, las cifras de incidencia delictiva en Tijuana fueron a la alza. De acuerdo con la estadística proporcionada por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), que contempla hasta el 15 de diciembre del mismo año (debido a que el corte del último mes lo hacen hasta el 15 de enero), el total de robos a casas habitación fue de 2 mil 334, de los cuales 153 fueron con violencia y 2 mil 181 solamente llevándose objetos de valor.

Esta misma estadística arrojó que en total se cometieron 2 mil 283 robos a transeúnte en la vía pública, de los cuales mil 521 se perpetraron con violencia (pistola o arma blanca) y 762 sin violencia; en cuanto a robo a comercios, la cifra arrojó 3 mil 566, de estos se hizo uso de la violencia en 2 mil 787 y 779 fueron sin violencia, lo cual da un total de 8 mil 183 atracos en estos tres ámbitos que permean directamente en la sociedad.

Derivado de esta situación, empresarios de Tijuana emprendieron campañas como la instalación de 26 casetas policiacas móviles, también el año pasado, principalmente en colonias de la Zona Este como Camino Verde y Mariano Matamoros, donde se presenta el mayor número de delitos, y otras como la Francisco Villa y la Libertad, con la idea de inhibir a los delincuentes, según informó a ZETA el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Tijuana, Gilberto Fimbres.

Cada una de estas casetas cuenta con un policía municipal a cargo y servicios de inteligencia como cámaras para monitoreo, computadoras, radio comunicadores, teléfono, sistema de información, transporte, servicios sanitarios, entre otras cosas. Además, están interconectadas con el C2, es decir, fungen como “mini comandancias” muy próximas a la comunidad y tienen un costo aproximado a 200 mil pesos cada una.

Aunado a ello, el jueves 4 de enero el sector empresarial inició la campaña “Denúncialos Tijuana”, que se proyectará durante todo este año con la instalación paulatina de 33 espectaculares en diversos puntos de la ciudad, en los cuales se exhibirán los rostros de las personas que han cometido más de cinco delitos a comercios y cuentan con órdenes de aprehensión.

Mario Escobedo Carignan, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur), detalló que se trata de inhibir a los delincuentes e implica la participación ciudadana con sus denuncias, para así recobrar la confianza en las autoridades porque ellos como empresarios estarán vigilantes de que todo se lleve a cabo de manera anónima y las denuncias lleguen a la instancia correspondiente para que se castigue al delincuente.

Según el titular de Canaco Tijuana, tienen identificados a alrededor de 130 presuntos criminales en toda la ciudad, por lo tanto, se estarán compartiendo los rostros de los “delincuentes” de acuerdo a las zonas en que suelen cometer sus delitos.

En cuanto a los comités vecinales de seguridad, hay un oficial de policía asignado a cada uno de los 60 que conforman este programa.

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