“Terraplén de los Cocos”, tradición paceña por más de 38 años


 
Ezenario BCS Martes, 30 Enero, 2018 12:00 PM

Hablar de la Capital de Baja California Sur refiere muchos escenarios que se vuelven característicos de los paceños y sus visitantes, entre ellos el malecón, sus playas, sus atardeceres y lugares estratégicos y tradicionales como lo es “El Terraplén”, espacio que en años anteriores lucía vacío, pero ahora se ha vuelto un área de recreación y favorito para pasar agradables tardes en la ciudad.

Hace 38 años, comerciantes dieron vida al lugar ahora conocido como “Terraplén de los Cocos”.

Maximino Guzmán, quien se ha encargado de hacer crecer esta tradición entre los paceños, comparte cómo dieron inicio a este negocio que, luego de casi cuatro décadas, es uno de los consentidos de la región.

“Empezamos de poquito a poquito, con un puestecito chiquito, con dos mesas en cada lado, una lonita y otra de otro lado y quitar y poner, antes trabajábamos el puro coco, pero a la gente le fue gustando e iniciaron las piñas, los mangos y ya ahorita es un relajo. Todos los días recibimos mucha gente que le encanta venir a sentarse aquí”, comentó “Don Chimino”.

Pasar una tarde en esta área invita a sentarse a disfrutar de un coco, con vista  a la playa, solo, acompañado o incluso con la familia.

“Desde que vivimos en La Paz venimos cada viernes, nos encanta pasar las tardes en familia, porque además de que es muy rico esta vista nos relaja, cada que recibimos visitas de familiares de fuera no dudamos en traerlos, es como una tradición venir y comer cocos al terraplén, por muchos años lo hemos hecho constantemente”, compartió Óscar Galván, cliente frecuente.

Y aunque quizá la idea de visitar el terraplén tenga que ver con el maravilloso clima, “Don Chimino” asegura que sin importar el frío o el calor, todo el año tienen comensales, incluso en tiempo de lluvias se llena.

“Aquí todo el tiempo hay gente, por ejemplo cuando hay más ventas son los domingos y los sábados,  lo bueno es en Semana Santa, todo es muy bueno, vienen turistas y siempre se van muy contentos; algo curioso también es que cuando llueve la gente prefiere venir, no sé por qué se les antoja disfrutar de cocos mientras cae la lluvia”, expresó.

Con el paso de los años, en el negocio han tenido que implementar mayor cantidad de productos sin perder la esencia de lo que los hizo crecer, y aunque más de treinta años vivieron con la incertidumbre de qué pasaría con el negocio, recientemente han logrado que les sea concedida la concesión del espacio, lo que significa que la tradición de los cocos permanecerá para los paceños por muchos años más.

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