Seguro Popular, rebasado en BC

Fotos: Agustín Reyes
 
Edición Impresa Lunes, 15 Enero, 2018 12:00 PM

El servicio enfrenta disminución del presupuesto en 2015 y 2016, lo que dificulta el abasto de medicamentos que llega al 75 por ciento en el primer nivel.  El tiempo de espera es de más de una hora al acudir sin cita al centro médico, mientras que en los consultorios anexos a las farmacias, ronda los 30 minutos

Ana Gabriela Hernández, derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), espera alrededor de 25 minutos para entrar a consulta en una de las farmacias Roma de Tijuana. Acude a ese establecimiento porque “ir al Seguro es perder todo el día, y luego para el medicamento, que te dan que ni te cura”.

Esta percepción es compartida por alrededor de treinta pacientes que diariamente se atienden en el turno vespertino en dicho local, narra la doctora Brenda Arce, quien desde hace cinco años consulta ahí y trabaja en el sector público.

La profesional de la salud comentó que 70 por ciento de los pacientes que ve son derechohabientes del IMSS, el resto están afiliados a otras instituciones como ISSSTE y Seguro Popular. Además de los estadounidenses que cruzan a México, debido a que el servicio de salud es más barato en enfermedades que no cubren las aseguradoras, y obtienen los medicamentos de forma rápida y segura.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex), en Baja California existen alrededor de dos mil farmacias con consultorios anexos, de los cuales 40% se ubican en Tijuana.  En el último año, el crecimiento de esos locales fue similar a la tendencia nacional, por lo que se estima que alrededor de 700 se establecieron en la entidad durante ese lapso.

Brenda Arce señaló que, si bien en estos locales se atienden enfermedades comunes como las estacionales, respiratorias (en invierno) y gastrointestinales (en verano), también se revisa a pacientes con padecimientos crónico degenerativos y se da seguimiento a embarazadas y niños, a quienes se canaliza a diferentes instituciones cuando su condición médica así lo requiere, o para estudios de gabinete, laboratorio y vacunas.

En esta última área la entidad tiene un gran déficit comparado con otras de la República, donde hay un seguimiento férreo del esquema de vacunación infantil.

“En Baja California se da mucho el desabasto de vacunas, sobre todo en la triple (difteria, tosferina y tétanos), y la vigilancia inmunitaria es deficiente so pretexto de que en Tijuana hay mucha población flotante”, expresó.

Para la profesional de la salud, la saturación que presentan las instituciones de salud pública, particularmente la que vive el Hospital General de Tijuana, ha llevado a que los tijuanenses opten por el consultorio anexo a las farmacias, los cuales también están cerca del lugar donde habitan y/o trabajan.

“En Tijuana faltan más hospitales. Hace algunos años el gobierno estatal había planeado uno cerca del Bulevar 2000, pero no se ha construido, dónde está el presupuesto para éste”, cuestionó.

César Alejandro Monraz Sustaita, director del Seguro Popular en Baja California, reconoció que, pese al avance en el tema del suministro de medicamentos persiste un desabasto de 25% en el primer nivel (medicina general), y de 15% en el segundo nivel (especialistas).

Indicó que el Seguro Popular tiene 33 mil 335 afiliados al 2 de enero de 2018, quienes se atienden en 145 centros de salud del Estado. La cantidad de afiliados es inferior a la de 2014, producto de una depuración de 215 mil registros en el padrón, que estaban duplicados en otras instituciones de salud pública como IMSS, ISSSTE y Fuerzas Armadas.

Por ello, el presupuesto del Seguro Popular en Baja California también disminuyó 215 millones entre 2015 y 2016. De modo que para 2018 se contará con alrededor de mil 065 millones de pesos, monto similar al del año pasado, lo que complica las finanzas para adquirir medicamento.

Seguro Popular en BC enfrenta saturación de afiliados y desabasto de medicamentos

Pese al recorte presupuestal, Monraz Sustaita precisó que en Tijuana se atienden 433 mil 471 afiliados; en Mexicali, 284 mil 584; en Ensenada, 218 mil 939; en Playas de Rosarito, 59 mil 383; y en Tecate, 36 mil 958. En conjunto, el Seguro Popular brindó 245 mil consultas en 2017, que representan alrededor de 3% más que el año anterior.

Dijo que mediante el Programa Médico Siglo XXI, cuya póliza es gratuita, el Seguro Popular cubre 487 padecimientos en adultos, lo que equivale a cerca de 90% de las enfermedades de las mil 560 establecidas en el Catálogo Universal de los Servicios de Salud. Aparte cubre 61 padecimientos considerados como gastos catastróficos: cáncer, hemofilia y VIH-Sida, entre otros. Mientras que en menores de 0 a 5 años, la cobertura es de 100% de las enfermedades.

Dato relevante si se toma en cuenta que la proporción de afiliados al Seguro Popular es más alta en los niveles socioeconómicos más bajos del país, ubicándose en 87% de afiliación en el quintil más pobre, en contraste, en el más alto es de 20.8%.

Por otro lado, el funcionario admitió que no se ha logrado la universalidad de la salud en el Estado, debido a que a la fecha no se ha firmado convenio con otras instituciones de salud, “en virtud de que el IMSS no unifica sus costos de intervenciones, los cuales son distintos a los del ISSSTE, ISSSTECALI y el Seguro Popular”.

 

TIEMPO DE ESPERA NO DISMINUYE EN INSTITUCIONES DE SALUD PÚBLICA

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT MC 2016), el promedio de tiempo de espera para que un paciente reciba atención médica en México es de 70.86 minutos. El contraste más significativo se da entre los 29.51 minutos que un usuario espera al acudir a los consultorios anexos a las farmacias, y los 91.15 minutos de espera en los servicios estatales.

De acuerdo con Alejandro Monraz Sustaita, cuando un afiliado al Seguro Popular en Baja California acude con cita al centro de salud, el tiempo promedio de espera ronda los 20 minutos, sin embargo, si no cuenta con ella, el lapso puede incrementar hasta una hora después de tener una ficha en la mano.

En el IMSS Prospera (que atiende a población en condición vulnerable sin seguridad social) el promedio nacional es de 81.84 minutos; en el IMSS, 70.23 minutos; en otras instituciones públicas, 66.76 minutos; en el ISSSTE, 63.75 minutos; en Pemex, Sedena y Semar, 42.04 minutos; y en el sector privado (que no incluye los consultorios anexos a las farmacias), 31.73 minutos.

Respecto a la duración de la consulta, datos publicados por el Instituto Nacional de Salud Pública indican que el promedio en el país es de 28.7 minutos. “La duración de la consulta es ligeramente mayor en los servicios públicos como Pemex, Sedena y Semar, con 33 minutos, y en los servicios privados (excluyendo a los consultorios anexos a las farmacias), con 32.1 minutos”.

 

AUMENTAN CONSULTORIOS ANEXOS A LAS FARMACIAS EN MÉXICO

De 2016 a 2017 el número de consultorios anexos a las farmacias aumentó 35%, es decir, 4 mil 500 más en el país, para llegar a 15 mil a finales del año pasado. De los cuales, 13 mil los concentran las principales cadenas: Farmacias Similares, Farmacias del Ahorro, Farmacias Benavides, Farmacias Guadalajara, Femsa, Walmart y otros autoservicios, detalló Marcos Pascual Cruz, director comercial de la Anafarmex.

Indicó que la Ciudad de México y área conurbada; Guadalajara, Jalisco; así como Monterrey, Nuevo León, son las zonas donde se concentra cerca del 45% del total de farmacias con consultorio. En contraste, Colima es la entidad federativa con menos locales.

En entrevista recordó que los consultorios anexos a las farmacias se expandieron después de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) regulara la dispensación de antibióticos en las farmacias, de modo que, a partir de 2010 solo se venden al presentar la receta firmada por el profesional de la salud que los prescribe.

Otro factor que incide en el crecimiento de estos establecimientos es la influencia de los medicamentos genéricos, los cuales representan 60% de las unidades totales que se comercializan en nuestro país, y significan hasta 40% (66 mil millones de pesos) del valor total del mercado, que es de 220 mil millones de pesos.

En ese sentido, Pascual Cruz destacó que el precio del medicamento genérico es inferior hasta en 70% en comparación con los llamados de patente. “Este diferencial de precio para el consumidor ha hecho que se vaya posicionando más. Y en estos consultorios es lo que se está dando”.

Actualmente, las farmacias están incorporando mejores servicios de salud en el consultorio anexo con precios bajos, con lo que hacen una labor social, y se pretende haya mayor profesionalización de su personal.

“Dentro de los próximos meses, los usuarios encontrarán una variedad de servicios en las principales cadenas como: química seca, química sanguínea, análisis clínicos y seguros médicos a muy bajo costo, no mayor a los 500 pesos, para que el cliente pueda tener acceso a consultas con especialistas de algún catálogo que incluirá más servicios”, anticipó.

La cercanía, el posicionamiento del médico de la colonia y la calidad de la atención, son las principales fortalezas para que los consultorios anexos a las farmacias sigan captando más usuarios en un futuro.

El incremento de estos establecimientos también contribuye a la farmacovigilancia en la que se colabora con las autoridades para determinar qué medicamento está teniendo reacciones adversas; aunado al aporte en cuanto al diagnóstico de enfermedades crónico degenerativas, y a las estadísticas de dichos padecimientos, resaltó.

 

ESTADO, EJE RECTOR EN LA PRESTACIÓN DE SERVICIOS DE SALUD

Martín Vera Martínez, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), consideró que la creciente participación del sector privado en la prestación de servicios de salud contribuye a mejorar la cobertura sanitaria, y no constituye la privatización de los mismos, toda vez que el Estado no deja de ser el actor obligado de vigilar que la atención sea de calidad, para que se preserve el bien público, que es la salud y no se mercantilice.

Actualmente, los consultorios ligados a las farmacias brindan cerca de 400 mil consultas diarias a lo largo del territorio nacional, cantidad que paulatinamente se va acercando a las 500 mil que otorga el Seguro Social, y ya superó por mucho a las 96 mil ofrecidas por el ISSSTE.

Dijo que el riesgo de una mayor participación del sector privado sin el equilibrio del sector público es que la atención se encarezca paulatinamente, sobre todo en tratamientos de largo plazo e intervenciones quirúrgicas, lo que lo haría elitista.

Por otro lado, subrayó que el Estado también debe generar mayor competencia en el sector para evitar los monopolios, porque la prestación de servicios privados de consulta ligados a farmacia todavía está muy concentrada.

“Predomina la cadena de las Farmacias Similares y los consorcios vinculados a las fundaciones de Carlos Slim, y del propietario de la empresa SuKarne, Jesús Vizcarra Calderón”, señaló el académico de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales, quien agregó que uno de estos actores también es preponderante en telefonía, laboratorios clínicos y consultas médicas, lo que es mucha concentración de recursos públicos.

Además, dijo que el proyecto de la creación de la cartilla de salud electrónica está desarrollándose en la fundación vinculada a Carlos Slim. “Es muy delicado que la información de salud de la población mexicana esté en manos de particulares porque abre un mercado multimillonario, que no necesariamente generará un escenario de mayor competencia, cobertura y calidad”.

A juicio del experto en administración pública, debería haber mayor competitividad para que existan organizaciones privadas o de beneficencia con presencia local, de modo que se active el empleo de los médicos, la circulación del dinero, el abasto de medicamentos en ese nivel.

“No pasar de un monopolio a otro, sino hacer un sistema más compartido y competitivo para tener mejores servicios privados y públicos”, externó.

El que cada vez más mexicanos acudan a estos establecimientos es una llamada de atención para las instituciones públicas y deberá motivar su autocrítica en aras de mejorar la calidez y calidad del servicio que prestan, sobre todo en el primer nivel, puesto que las dependencias sanitarias tienen que rendir cuentas a los contribuyentes.

Sin embargo, a pesar que desde hace 20 años se ha impulsado un cambio, en México no se asigna el presupuesto por la calidad efectiva de los servicios, como sucede en otros países.

“En Inglaterra, a los médicos se les paga su sueldo y aparte un poco más si logran que los pacientes dejen de fumar o bajen el nivel de colesterol, de esa forma se combaten enfermedades crónico degenerativas que hoy cuestan mucho dinero y tienen muy castigados a amplios sectores de la población, pero en nuestro país al doctor se le mide por el número de pacientes que atendió y no por los resultados que tuvo la consulta”, finalizó.

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