Se complica exhumación en fosa de Valle de la Trinidad

Foto: Archivo
 
Edición Impresa Lunes, 15 Enero, 2018 12:00 PM

El primer operativo falló debido a que los restos se encuentran sepultados en capas de tierra y concreto a una profundidad de 12 a 15 metros de material inestable, que pone en riesgo a rescatistas ante de la posibilidad de un colapso; una decena de familiares de desaparecidos permanece en el poblado 

Habitantes en el Valle de la Trinidad encontraron lo inesperado el sábado 30 de diciembre de 2017, en un rancho abandonado en las faldas de los cerros conocidos como “Las Chichis”, cuando dieron con una fosa clandestina.

Han pasado varios días desde la primera ocasión en que los lugareños localizaron, por la superficie, el cuerpo de por lo menos un hombre en el fondo del pozo, a una profundidad de entre 12 y 15 metros, cubierto con concreto.

Describieron que usaron sogas, lámparas de mano y mucho valor, para bajar a la oscura fosa donde la única señal que los orientó fue el aroma fétido.

Quienes tuvieron contacto con el cuerpo relataron que se trata de un pie descalzo, hinchado, blanco y amoratado, de un cadáver sumido en concreto y tierra, del cual sobresale donde comienza la rodilla. Tiene pantalón de mezclilla, uñas largas.

“Se cree que hay más cuerpos, pues en el lugar hay varios casquillos 9 milímetros percutidos.  Hay cal, arena y hasta cemento que tiran arriba de los cuerpos”, mencionó un testigo que no reveló su nombre, con residencia en el Valle.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) mantiene custodia en el lugar, pero  no ha confirmado si se trata de uno o varios cadáveres, e informó que los trabajos se retrasaron debido a las lluvias que cayeron en días pasados.

Habitantes y familiares que hablaron con ZETA se sienten amenazados por la violencia que se vive en la delegación y suplican una pronta actuación.

Datos de la Asociación Unidos por los Desaparecidos en Baja California mantienen un registro de por lo menos 120 personas en calidad de desaparecidas en Ensenada, 70 de ellas corresponden a la zona de San Quintín.

El representante de la agrupación, Fernando Ortigoza, ha estado presente en los trabajos que se llevan a cabo en el rancho, con el propósito de identificar los restos humanos que estén posiblemente sepultados.

En noviembre del año anterior, la estela de homicidios en el Valle de San Quintín llevó a las autoridades hasta una fosa clandestina en el Rancho San Marcos, en la parte sur de la delegación, de donde extrajeron cuatro cadáveres.

 

DIFÍCIL OPERATIVO DE RESCATE

Con base a las observaciones, especialistas de búsqueda y rescate de Bomberos se involucraron en el operativo, iniciando hoy viernes 12 de enero con un plan de extraer los restos.

Se optó con cavar una zanja lateral con máquinas retroexcavadoras para ampliar el diámetro y hacer una rampa lateral al pozo, será necesario usar una herramienta neumática para abrir el concreto, donde el mayor temor es que las paredes del pozo colapsen. 

 

12 DESAPARECIDOS

Francisco Javier Martínez Gastélum fue dos veces delegado de Valle de la Trinidad y propietario del restaurante Mi Pueblito y del hotel Cielito Lindo, donde sufrió un atentado la noche del 20 diciembre mientras dormía en una de las habitaciones.

Información oficial indica que poco después de la medianoche se escucharon detonaciones de arma de fuego en el hotel, una pareja de 37 y 38 años de edad resultaron con lesiones, mientras que el ex propietario desapareció.

En la fachada de las habitaciones se pueden ver por lo menos ocho perforaciones de arma de fuego.

Martínez Gastélum llamó a su familia en el momento del incidente, pero en cuestión de segundos no supieron más de él. Se sabe que se lo llevaron iba con ropa de dormir y sin calzado.  Cuando iniciaron la búsqueda, se corrió el rumor sobre la fosa en el rancho abandonado.  Aseguraron que fueron solos porque las autoridades se negaron a acompañarlos.

En el Valle de la Trinidad hay por lo menos diez habitantes que buscan a un familiar y han estado atentos a los avances de los operativos. Los buscados son solo hombres.

“Aquí está un amigo que busca a su hijo y hermano que desaparecieron desde hace un mes, otro que su hijo no está desde noviembre, él busca su hermano, desde abril no saben nada, igual que del sobrino”, describió Dora, joven residente del Valle.

Junto al bebedero se encuentra el pozo en donde presuntamente están él o los cuerpos.

Hicieron petición para que todas las personas con familiares desaparecidos viajen a Valle de la Trinidad y supervisen los trabajos.

La delegación del Valle de la Trinidad se ubica a 120 kilómetros sobre la carretera Ensenada-San Felipe. Es un poblado agrícola con una característica particular: tiene conexión con la delegación de San Quintín a través del paraje serreño llamado La Calentura.

El sur de Ensenada ha sido zona de cárteles por el trasiego de droga de Sinaloa y otros lugares hacia Valle de la Trinidad, allí se han destruido pistas clandestinas para avionetas.

Quienes se aventuraron a buscar el pozo sin custodia de la Policía, debieron usar la calle principal que dirige al panteón del poblado, seguir el camino de terracería y doblar por la subestación de la Comisión Federal de Electricidad.

El trayecto es de unos 20 minutos saliendo de la delegación y aproximadamente diez kilómetros hacia la colina, sobre un arenoso sendero casi inaccesible.

Es una zona totalmente despoblada con tierras en apariencia infértiles, pero es cercada con firmeza por los ejidatarios.

La fosa se ubica dentro de un terreno que hace años fue un rancho, pero ahora está en ruinas, hay dos accesos, una casita derruida de dos cuartos, una pila de agua, árboles secos y un pozo. Desde unos quince metros se alcanzan a ver dos hieleras, lonas azules, mangueras de riego y mucha basura.

Todo el lugar es escabroso y únicamente se escucha el sonido que con el viento generan las cintas amarillas que la Policía Municipal colocó alrededor del perímetro como medida de seguridad. No hay olores fétidos que dominen el ambiente.

 

FALLA EL PRIMER OPERATIVO DE RESCATE

El sábado 6 de enero, Bomberos y Ejercito Mexicano implementaron un operativo. Llevaron maquinaria pesada, levantaron un campamento pero fue imposible sacar los restos y, seis horas después, se declararon incompetentes para llevar a cabo la extracción, regresando de inmediato a la ciudad.

El familiar de uno de los desaparecidos informó que el comandante de la Procuraduría General de la República asignado al Valle de la Trinidad les dijo que las labores pararon al no existir las condiciones de seguridad adecuadas para intentar de otra manera.

“Creemos todos los familiares que una semana desde que se hizo el hallazgo deja mucho que hablar de la eficiencia de las autoridades para realizar su trabajo. Las familias afectadas estamos contemplando la posibilidad de acudir a las autoridades federales para que intervengan y den mejores resultados”, acusaron.

Un estudio de la Universidad Iberoamericana, titulado “Violencia y Terror, Hallazgo sobre Fosas Clandestinas” y publicado en agosto de 2017, indica que el uso de fosas por parte de grupos armados tiene una larga historia que data desde antes de la Revolución.

Entre otras coincidencias, mencionan que los grupos organizados nunca pretender esconder los cadáveres, sino lo contrario. El hallazgo de fosas clandestinas en México se ha convertido en un hecho recurrente durante los últimos diez años, dentro de un contexto de violencia y violaciones a derechos humanos que se ha extendido a lo largo y ancho del país.

Las puertas de la delegación de policía rotas por pedradas

“Creemos que con la inhumación de personas en fosas clandestinas a lo largo de la última década no se ha pretendido invisibilizar los cuerpos ni completa, ni perpetuamente. Sí de disponer de ellos, incluso tal vez de eliminar sus identidades, pero no de imposibilitar su hallazgo ni ocultar por completo de la población la práctica de la inhumación clandestina vinculada a hechos de violencia. Por el contrario, sostenemos que los actores involucrados en ellos han recurrido al enterramiento clandestino con la finalidad de que alguien encuentre los cuerpos”, refiere el documento.

 

INTERVIENE CEDHBC

A partir de una solicitud hecha a la defensoría por parte de una asociación civil,  en este caso Unidos por los Desaparecidos, la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Baja California visitó la zona y abrió un folio.

A través del enlace se informó que derivado de esta solicitud, la defensoría ha brindado atención victimológica a familiares de personas desaparecidas.

Además, indicó que hasta el momento no se han registrado posibles irregularidades en el actuar de autoridades que den materia para la apertura de un expediente de queja.

 

EL CASO KAREN CASTRO

El 7 de diciembre de 2017, Karen Castro Jiménez, de aproximadamente 25 años de edad, desapareció al salir de su trabajo en un bar llamado Los Pepillos, en Calle Caracoles y Bulevar Costero de la zona turística.

Casi a la media noche, llamó a su familia para informar que estaba a punto de tomar un taxi frente a las instalaciones de la Secretaría de Marina, pero nunca llegó a su domicilio, por lo que se inició una localización bajo el número de expediente 0201-2017-21982.

Esa madrugada portaba pantalón azul, tenis negros, blusa negra y llevaba el cabello recogido Tres días después, el 10 de diciembre, se informó sobre el hallazgo de un cuerpo femenino sin vida debajo del puente del arroyo El Gallo, a 200 metros de donde vieron por última vez a Karen.

La última información de la Procuraduría es que el cadáver  no ha podido ser identificado y permanece en el Servicio Médico Forense (Semefo).

Familiares de Karen revisaron imágenes del cuerpo, pero aseguran, no concuerdan los rasgos físicos, como una marca de cirugía.

Como en los demás municipios de Baja California, 2017 fue el año más violento del que haya registro, con 194 homicidios. Datos de Unidos por los Desaparecidos indican que desde 2008  tienen un registro de 50 personas desaparecidas en Ensenada y 70 en las diversas delegaciones.

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio