Roban, asesinan, los detienen y regresan a la calle (y la historia se repite)

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Edición Impresa Lunes, 15 Enero, 2018 12:00 PM

Hombres y mujeres que delinquen una y otra vez, son atrapados por policías, presentados ante jueces y dejados en libertad para reiniciar el ciclo. En Tijuana hay 54 de ellos, identificados por las autoridades, muchos detenidos en más de 10 ocasiones. No son simples reincidentes, sino delincuentes que inician con robos, pasan a vender droga y portar armas para terminar asesinando

Hay delincuentes que son detenidos mes tras mes, incluso con días de diferencia. Tanto policías como agentes del Ministerio Público, los reconocen plenamente por sus rostros y sus apodos. “El Tabaco”, “El Apache”, “El Yonki”, “El Güero”  y “El Cesarín”, son algunos de ellos.

Unos iniciaron hace más de una década, cometiendo robos simples y luego a punta de pistola; de ahí pasaron a asaltar comercios o robando casas y automóviles, para luego vender droga en las calles o moviendo armas de fuego.

Son personas que se convirtieron en homicidas justo después de haber sido detenidos por robo, vendiendo droga o portación de armas en el último año, pero al ser estos delitos los que no requieren prisión preventiva, de acuerdo con el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP), no permanecieron en prisión.

Hasta el cierre de 2017, ésta es la lista de los principales reincidentes en Tijuana que circula entre las autoridades de Seguridad Pública y Procuración de Justicia y a la cual, ZETA tuvo acceso. Se trata de 54 hombres y mujeres que se han convertido en los principales reincidentes de Tijuana.

Tan solo 17 de ellos operan en la Zona Centro, 11 más en la delegación Sánchez Taboada e igual número en La Presa, mientras que cuatro pertenecen a la delegación Los Pinos. Aquí los casos más notorios.

Uno de ellos es Miguel Ramírez Peña “El Tabaco”, quien acumula 14 detenciones por diferentes corporaciones en Tijuana. En 2004 y 2005 se le cumplimentaron dos órdenes de aprehensión por robo simple.

Al salir de prisión, en 2007, fue turnado por robo de automóvil y en 2008 por portación de arma blanca, así como robo a una escuela. Precisamente, en ese año, la PGJE obtuvo una orden de aprehensión en su contra por portación de armas prohibidas.

Tras conseguir su libertad, la historia no solo se repitió, sino que escaló la gravedad de sus delitos. En febrero de 2016 se le detuvo en posesión de un vehículo con reporte de robo, siguieron más detenciones y en 2017 se sumó a su historial criminal, delitos contra la salud, y en noviembre se le señaló como presunto responsable de un intento de homicidio.

Tomás Hernández Flores “El Apache”, identificado como miembro de una célula de los “Erres”, en la Zona Centro. Son más de 12 detenciones las que acumula, tanto por la Policía Municipal, como por la Policía Estatal Preventiva (PEP), la mitad tan solo en 2017.

El 26 de mayo de ese año, “El Apache” fue encontrado herido de bala, al igual que su novia Alejandra Macedo, en la Colonia Altamira, fueron trasladados al Hospital General donde los atendieron.

Precisamente, dos días antes, Hernández Flores había sido detenido por elementos de la PEP y presentado en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR), por posesión de dos armas cortas, una de calibre .30 y otra de nueve milímetros. No importó que fuera reincidente.

Antes de eso, el 24 de mayo y el 10 de abril, ya había sido detenido con distintas armas como una subametralladora, revolver, pistola, cartuchos cargadores y 55 dosis de cristal. Mientras que en 2016 acumuló cinco detenciones por posesión de arma de fuego y de dosis de cristal, así como por posesión de una motocicleta y un automóvil con reporte de robo. Desde ese año, se le comenzó a investigar como presunto responsable de homicidio y delincuencia organizada.

Después de sobrevivir al ataque, el 18 de julio volvió a ser detenido por portación de arma de fuego. El 24 de septiembre fue arrestado por privar de la libertad a su ex pareja y en posesión de un arma de fuego. Tres días después, ya en la calle, se le detuvo con posesión de droga.

Finalmente, el 21 de octubre se le detuvo como presunto responsable de intento de homicidio y en posesión de un arma de fuego. Ese día, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) atendieron un reporte de lesionado por proyectil de arma de fuego.

La víctima señaló a “El Apache” como su agresor y relató cómo lo atacó en las calles Hamburgo y París, de la colonia Altamira, por lo que los agentes implementaron un operativo de búsqueda y dieron con el presunto responsable. En su mochila, Hernández Flores cargaba una pistola calibre .22 y dosis de cristal.

Víctor Hugo Guzmán Pantoja “El Güero”. Una de sus primeras detenciones se remonta a 2006 cuando violó a una mujer que bajaba de un taxi en la colonia Rinconada de Otay. Suma delitos como robo a transeúnte, posesión de arma prohibida y de un arma larga calibre 20.

Aunque en marzo de 2017 fue herido de bala, para julio ya había sido detenido con un subfusil y en agosto, nuevamente por posesión de arma de fuego.

Noé Moisés Montalvo Hernández “El Yonki” fue detenido en noviembre de 2017, en la Zona Norte. Al momento de su aprehensión, tenía 10 dosis de cristal y una orden de aprehensión vigente por el delito de homicidio.

El hombre de 28 años de edad cuenta con un historial que incluye robo con violencia, portación de arma prohibida, delitos contra la salud y daños a banco. Meses antes de ser detenido por homicidio, se le arrestó en posesión de un arma de fuego y droga, en abril y mayo de 2017.

César Norberto Uribe Rosales “El Cesarín” fue detenido en tres ocasiones durante 2017. En mayo, por posesión de arma de fuego, y en septiembre, el 15 y el 20, específicamente, por posesión de vehículo con reporte de robo.

Alex Téllez Lorenza “El Pitufo”. A pesar de que en enero de 2017 se le cumplimentó una orden de aprehensión por lesiones calificadas, fue detenido en dos ocasiones: en octubre por portación de una arma de fuego calibre .38, y otra calibre .44, pero su historial incluye investigaciones como presunto responsable de un homicidio cometido en 2015 y por narcomenudeo en 2016, entre otras detenciones.

Antonio de Jesús Arellano Cázares “El Chuki”. Desde 2014 ha sido detenido siete veces. Las primeras ocasiones por delitos contra la salud y posesión de arma de fuego, larga. En 2017 se le detuvo en posesión de droga, en febrero, y para noviembre se le cumplió una orden de aprehensión por homicidio calificado.

Jesús Martín Arana Vega “El Chinola” ha sido detenido en ocho ocasiones desde 2015. En los primeros cuatro casos fue por los delitos de lesiones por riña, robo equiparado, portación de arma punzocortante y delitos contra la salud. Para 2017, su cartilla criminal continuó con portación de arma de fuego y tres detenciones en posesión de droga.

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José Roberto Celis Amador “El Morral” o “El Chespi” tiene dos órdenes de aprehensión cumplimentadas por delitos contra la salud y ha sido turnado por portar un arma prohibida y amenazar con ella, así como por delitos contra la salud.

Joel López Hernández “El Cholo”, detenido el 19 de abril  por posesión de dos arma de fuego y presentado ante la PGR, para que el 3 de marzo se le aprehendiera por delitos contra la salud y homicidio.

Edgar Alberto Ruiz Castellón suma seis detenciones desde 2013. Como otros, sus primeros arrestos se dieron por robo de vehículo, pero de ahí escaló a posesión de un rifle AK47, mejor conocido como “cuerno de chivo”. Mientras que en 2016 y 2017 acumuló casos por posesión de droga, de más armas de fuego hasta llegar a ser señalado como presunto responsable de homicidio.

Irma Graciela Araujo Cota “La Kelly”. Son siete las veces que esta mujer ha sido detenida desde 2014. Ese año fue aprehendida en dos ocasiones por delitos contra la salud, el año siguiente se le cumplimentaron dos órdenes de aprehensión por este delito, y en 2017 fue detenida en febrero, marzo y abril, por estos mismos delitos.

Alejandro Javier Novelo Díaz, detenido en seis ocasiones de marzo a julio de 2017, por portación de arma de fuego y delitos contra la salud. Ninguno de los dos requiere prisión preventiva.

Beatriz Ascencio “La Betty” se le relaciona con un secuestro cometido en mayo de este año y se le investiga por asociación delictuosa.

José Ramón Cruz Armenta “Bocho”. En 2017 se le detuvo en cuatro ocasiones, tres de ellas por posesión de vehículo robado, en marzo, mayo y junio. Antes de eso, en enero fue detenido por delitos contra la salud y posesión de arma de fuego.

Irvin Miguel Lozano Millán “El Chinola” o “El Pelón” es un narcomenudista de la Zona Centro que ha sido detenido en cuatro ocasiones durante 2017, la mayoría de las veces con varias dosis de cristal.

Raymundo Hidalgo Mendoza fue detenido cinco veces en 2017, dos veces en febrero por delitos contra la salud y portación de arma de fuego, nuevamente fue arrestado en agosto por los mismos delitos.

César Nolberto Uribe Rosales “El Cesarín”, detenido en tres ocasiones en 2017 por los delitos de robo a casa habitación, portación de arma de fuego y posesión de vehículo con reporte de robo.

Javier Bolaños Martínez. En 2017 acumuló cinco detenciones, cuatro por delitos contra la salud y una por disparos de arma de fuego.

Los hermanos Martínez Arizmendi. Jesús Antonio Martínez Arizmendi “El Chucho” acumula casi 20 detenciones en los últimos años. Seis entre 2014 y 2015 y otras ocho tan solo en 2017, específicamente el 9 de marzo, el 6 y 25 de abril, el 2 y 18 de mayo, el 3 y el 15 de junio y 29 de julio.

En su historial están los delitos contra salud, robo calificado, posesión de vehículo robado, portación de un arma de nueve milímetros e incluso se le señala como presunto responsable de homicidio.

Juan Carlos Martínez Arizmendi. Para 2012 ya se le había cumplimentado su segunda orden de aprehensión por robo con violencia. Cuatro años después, en 2016, se le detuvo en dos ocasiones por portación de armas prohibidas. En 2015 acumuló cinco detenciones, también como presunto responsable de lesionar a una persona con un arma punzocortante, por posesión de drogas y por portación de un arma de nueve milímetros, entre otros delitos.

Los hermanos Armenta Sánchez. Christian Armenta Sánchez “El Güero”.  En 2016 se le detuvo por robo con violencia a una tienda Oxxo, de ahí pasó a ser detenido en cuatro ocasiones durante 2017 por robo a casa habitación, posesión de vehículo robado, robo equiparado y robo con violencia.

José Luis Armenta Sánchez “El Lusillo”. Junto con su hermano Christian fue detenido el 20 de diciembre de 2016 y el 11 de abril de 2017 por robo a una tienda Oxxo y robo a casa habitación. El 20 de abril se le cumplió orden de aprehensión por robo calificado a casa habitación, pero para el 25 de octubre ya había sido detenido de nuevo por delitos contra la salud.

Armando Diego Araujo Valenzuela, detenido en la delegación Sánchez Taboada, en cuatro ocasiones durante 2017 por delitos contra la salud y por portación de armas de fuego.

José Trinidad Mendoza Cárdenas. El 10 de febrero se le aprendió con posesión de un arma de fuego, por lo que fue remitido a la PGR, pero un mes después fue detenido por homicidio.

Edgar Lara García, son cuatro las veces que fue detenido durante 2017 por delitos contra la salud; se le giró una orden de aprehensión por posesión de vehículo robado, delito por el que ha sido detenido en dos ocasiones más.

Jesús Yair Arizmendi Molina “El Chino”, detenido en tres ocasiones durante 2017 por posesión de vehículo con reporte de robo.

Alejandro Javier Novelo Díaz, seis detenciones en 2017, en marzo, dos ocasiones en abril, una más en mayo y otra en julio por delitos contra la salud y por portación de arma de fuego.

Carlos Villaseñor García “El Flako”, detenido en tres ocasiones durante 2017 por delitos contra la salud y portación de arma de fuego.

Alma Mondragón Flores. En 2017 fue detenida en cuatro ocasiones por delitos contra la salud y se le señala dentro de una investigación por lesiones con arma de fuego.

Guadalupe Lira Lira cuenta con tres detenciones por portación de arma de fuego y una más por lesiones con arma de fuego durante 2017.

Todos, delincuentes probados, identificados por las policías en su escalada dentro del crimen, todos reincidentes y todos libres.

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