Rancho Mena: el Álamo de la Resistencia en Mexicali

Foto: Cristian Torres
 
Edición Impresa Lunes, 29 Enero, 2018 12:00 PM

Un rancho entre decenas que existen en la colonia Colorado III, en los alrededores del Ejido El Choropo, se volvió por unos días el foco de la represión que atrajo la atención de todo el país, exhibiendo a las autoridades bajacalifornianas. Desde el Rancho Mena, la protesta social se mantiene en lo que parece ser el último refugio de la lucha por el agua en Mexicali. Mientras los detenidos el 16 de enero, han sido liberados

Desde el martes 16 de enero no ha dejado de exhibirse la incapacidad gubernamental en todos sus frentes; no solo provocaron una batalla campal que dejó varios lesionados entre policías y manifestantes, sino que todas las personas detenidas por golpear a uniformados quedaron en libertad, tres de ellas por errores terribles en la integración del expediente.

Pese a ello, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) buscará impugnar la decisión de los jueces y emprender acciones legales contra otros líderes del movimiento social, a quienes desde hace semanas persigue y acosa, según sus mismos líderes.

Para el diputado Luis Moreno, lo ocurrido desde el día del enfrentamiento es la evidencia de un gobierno débil que requiere usar la fuerza bruta para cumplir con sus fines, además de no tener el respaldo de la ciudadanía, por lo que analizan emprender acciones legales de carácter político en el Congreso.

 

LA NOCHE DESDE EL RANCHO MENA

Solo una llama prevalece entre la penumbra que impera todas las noches en los alrededores del Rancho Mena en la colonia Colorado III, desde donde integrantes de La Resistencia mantienen su campamento desde hace siete semanas.

Para llegar se cruza un camino de terracería de 100 metros que se origina desde la carretera Mexicali-San Felipe. La entrada es custodiada en todo momento por una unidad de la Policía Municipal que supervisa el flujo de automóviles.

Metros antes del campamento -el único que permanece desde el inicio de las protestas de Mexicali Resiste contra la construcción de la planta de Constellation Brands-, diez uniformados rodean una fogata para mitigar el intenso frío; ellos también pasarán la noche ahí.

“Nos vamos a ir hasta el 23… pero el 23 Ayuntamiento”, bromea un oficial que desencadena carcajadas de sus compañeros, luego de cuestionarlos por su estancia.

Foto: Eduardo Villa.- Francisco Guillén al salir de prisión

Cruzas el pequeño puente que conecta los lados del dren y llegas al destino. Un terreno de 50 metros de largo por 30 de ancho, con construcciones de adobe, cuyo nombre surgió del propietario, Salvador Mena, quien participa activamente en las protestas.

En la limítrofe del rancho se vislumbra el fuego, al cual protegen como al agua, pues saben que de terminarse quedarían a merced de las bajas temperaturas. Desde ese punto ya se escucha el murmullo, nadie te increpa al ingresar, pues acostumbran a ver caras nuevas de simpatizantes.

Junto al grupo hay una mesa donde cuentan con frituras, café, platos desechables, sodas y otros productos propiedad del que tenga algún antojo.

“Lo que hay aquí es de todos”, asevera Salvador Mena, quien invita un vaso de café a cualquiera que ingresa al círculo, que para Benjamín -otro manifestante de unos 40 años de edad- es su nueva familia.

La política es el tema central en todo momento, aprovechan cada minuto para informarse sobre noticias que “captan” en internet sobre el manejo del dinero público y la corrupción, tanto del Gobierno Federal, como del estatal y municipal.

“No se ocupan (sic) mil para iniciar una revolución”, refiere Benjamín con un envalentonado tono.

Salvador Mena se despide en reiteradas ocasiones, pero no se va, le gusta conversar con sus compañeros de lucha, por lo que finalmente cede y se sienta nuevamente a conversar.

“Nadie nos está pagando, lo que hay aquí es de nuestro dinero y del apoyo de la gente”, señala a pregunta directa. Sus compañeros refieren que con frecuencia son vinculados con Movimiento Regeneración Nacional (Morena), pero negaron recibir dinero directamente de ese partido. Sin embargo, reconocieron que han sostenido acercamientos con el senador Marco Antonio Blásquez.

Mena sostiene que son los ciudadanos comunes, agricultores y hasta empleados de gobierno los que llevan comida, frutas, agua y artículos de higiene, aunque admitieron que hay días en los que invierten recursos propios.

Ana López, mejor conocida como “La Generala”, es ex empleada de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, dijo que el año pasado fue despedida como represalia por formar parte del movimiento. Actualmente es pensionada del Instituto Mexicano del Seguro Social por un padecimiento que le impide laborar, además, se dedica a la renta de rockolas y artículos para eventos.

Entre pláticas habló de Filiberto Sánchez “Don Fili”, el cual trabajaba en el área de seguridad de Skyworks, pero que tras integrarse al movimiento tuvo que abandonarlo, por lo que ahora labora en una empresa de jardinería propiedad de su hermano.

Afirmó que los más activos en la lucha son personas jubiladas, muchos de ellos profesores, y por ello tienen la posibilidad de permanecer en los campamentos e incluso de proporcionar dinero.

Sin embargo, no todos se sostienen de sus años de esfuerzo. El joven ensenadense Ilich Velasco, opera su propio taller de carrocería en su municipio natal, el cual cerró de manera temporal tras enterarse del enfrentamiento, tomó todo el dinero que pudo y viajó a Mexicali, donde pretende permanecer por unos días.

Ilich -cuyo nombre fue inspirado en el revolucionario ruso Lenin- comentó que formó parte de los movimientos de resistencia en Ensenada durante el estallido social ocurrido en Baja California el año pasado, a causa del incremento al precio de los combustibles, donde incluso participó en la toma de casetas.

Los músculos se endurecían en la medida que avanzaba la noche y el frío ganaba terreno, por lo que una pequeña comitiva salió a buscar leña para mantener vivo el único medio de calor. En ese momento se acercó una unidad de la Policía Municipal frente al campamento con las torretas encendidas.

“Así están toda la noche”, dijo don “Chava”, quien tomó una lámpara de mano y respondió con luz.

Alrededor de las diez de la noche llegaron “refuerzos”, algunos de ellos presentándose, ya que no se conocían, pero eso no impidió que se integraran y charlaran como viejos amigos; el grupo ya era de quince simpatizantes, quienes cerraban filas ante el fuego para mitigar el frío.

Entre los nuevos integrantes estaba Alicia Espino, madre soltera de unos 30 años, quien dejó a sus hijos con su familia y emprendió el viaje a Mexicali desde Tijuana; también formó parte de las protestas de enero de 2017 en aquel municipio.

Profesora de danza en una escuela particular, pidió permiso de ausentarse e integrarse a la lucha. Para Alicia es especialmente difícil, ya que es vegetariana y la mayoría de la ayuda que llega para abastecerlos es comida chatarra, carnes o cualquier tipo de producto animal.

Entre charlas, la atención es robada por “La Gringa” una de las mascotas del movimiento que está “entrenada” para detectar la presencia policíaca, según bromean algunos presentes, quienes afirman que si los uniformados los atacan con perros, ellos responderán de la misma forma.

Las horas pasaron como brisa y llegó el momento de cenar. El menú del día comprende tortillas y una pequeña olla de frijoles. Nadie reclama, nadie se preocupa, todos se acercan y calientan tacos “a la leña”.

Al campamento se unió también Daniel González, propietario con su familia de una tienda de abarrotes y de una estética; formó parte de la lista de detenidos del martes 16.

Risueño y ocurrente al momento de expresarse,  recordó que fue detenido de manera injusta y “paseado” en la patrulla durante dos horas. “No sabían que hacer conmigo, pedían instrucciones por el radio”, reclamó con un tono irónico.

Comentó que se encontraba junto a los oficiales cuando estos intentaron detener a un joven de 18 años de edad, argumentando que agredió a un oficial. Los manifestantes lograron rescatar al muchacho, hijo del señor Mena, pero en la confusión, otro agente lo tomó del cuello por la espalda hasta que perdió el conocimiento; al despertar ya estaba esposado en la parte trasera del vehículo policíal, alejándose del rancho.

Fue llevado a la Agencia del Ministerio Público de Oriente, luego a la Subcomandancia de la Policía Municipal, en Palaco, y finalmente al penal, donde permaneció hasta la noche del viernes, cuando fue presentado ante el juez que ordenó su salida.

Ahí convivió por unos días con José Pozos y Francisco Guillén, compañeros de lucha y de celda, a quienes tuvo que dejar cuando fue liberado. “Me quería quedar al ver que se quedaban solos”, exclamó nostálgico.

Entre charlas aseveró que no fue víctima de maltrato por parte de los custodios, aunque pasó momentos bochornosos como cuando lo desnudaron y obligaron a hacer sentadillas mientras tosían, frente a varios agentes.

Alrededor de la una de la mañana, los primeros comienzan a ceder al sueño, por lo que preguntan quiénes los acompañarán. “Vamos a hacer calor”, afirma Alicia, invitando a dormir en la misma casa de campaña para reducir el intenso frío que a esas horas había bajado a los 7 grados centígrados, con la promesa de seguir bajando.

Además de cinco casas de campaña, los manifestantes habilitaron una raca algodonera -una especie de plataforma de carga la cual cubrieron con tablas y lonas-, convirtiéndola así en una casa rodante, donde caben varias personas.

Los grupos se preparan para dormir, quedando solo tres personas de guardia, a quienes les entregan ropa extra y cobijas, para poder soportar la madrugada.

Entre los guardianes está el joven “Charlie”, quien narra cómo vivió el enfrentamiento donde también resultó lesionado de la nuca debido a una roca lanzada por un agente policíaco; presume las puntadas.

“Charlie” pregunta mucho, pero es reservado; no dice a qué se dedica o si estudia, pues teme represalias como la que sufrió Mauricio, un compañero que perdió parte de su casa luego de ser víctima de un incendio provocado y que por cómo ocurrieron los hechos, sospechan de un acto de intimidación.

Ilich, “Charlie” y otro joven, cuya intervención en la charla era escasa, pretendían vigilar por algunas horas, pero esperaban dormir un poco, ya que tenían una cita a la mañana siguiente en la audiencia de vinculación a proceso de sus compañeros encerrados.

Recordaron cómo ingresaron a la lucha y cómo varios integrantes valiosos se retiraron del grupo, debido a la inexperiencia que tenían organizándose.

Pese a sus intervenciones, “Charlie” nunca dejó de observar el fuego, intentando evocar el inicio de la lucha y de lo que sentía al enfrentar a la autoridad al lado de personas que jamás había visto.

Ya no había risas, poco a poco los silencios intermitentes comenzaron a apoderarse del ambiente hasta que finalmente decidieron ir a descansar.

 

PIFIAS DE LA PGJE ABSUELVEN A MANIFESTANTES

Para las 10:30 am, la calle Sur de la colonia Bella Vista, donde se ubica uno de los Centros de Justicia Alternativa, tenía una guardia de más de 25 personas que exigían la liberación de José Pozos y Francisco Guillén, presos desde el martes pasado, acusados de lesiones calificadas, delitos contra funcionarios públicos y ultrajes a la autoridad.

El ridículo que hizo su defensa en la audiencia de control de detención y formulación de imputación, provocó que no adquirieran medidas cautelares holgadas y permanecieran en prisión hasta la vinculación a proceso.

Ese martes, cinco abogados conformaron la defensa de los detenidos, cuyo líder era José Manuel Zúñiga Galván, a sugerencia aparentemente del senador Marco Antonio Blásquez, quien durante las primeras horas acompañó a los manifestantes.

A la defensa también se unieron Juan Manuel Molina, Fernando Rosales, Jesús Rodolfo Cruz Sandoval y Víctor Hugo Medina, quienes en un primer movimiento impidieron que el Ministerio Público anexara un video como evidencia, argumentando que al desconocer su contenido, dejarían en indefensión a los acusados. La juez Dora Leticia Contreras impidió anexarlos después de un análisis, indicando que el plazo de 144 horas es para que la defensa recabe pruebas, no para la fiscalía.

Luego que el Ministerio Público expusiera el caso, sustentado principalmente en el Informe Policíal Homologado (IPH) y testimonios de las víctimas de policías Melquiades Jiménez Angulo y Virginia García Díaz, el defensor presentó un video donde se aprecia la agresión que sufrió José Pozos al ser detenido.

La cinta de un minuto de duración exhibe los golpes innecesarios de policías contra un manifestante ya sometido.

Además, el jurista Zuñiga Galván evidenció que los uniformados encargados de la aprehensión no coincidían con los que firmaron el IPH, por lo que dicha prueba estaba viciada. Agregó que en todo momento, los agentes llevaban rocas en sus manos, por lo que se demostraba la actitud agresiva de los mismos.

La fiscalía alegó que dicho video no fue certificado debidamente por la defensa, pues el mismo reconoció que lo obtuvo tras una investigación a través de redes sociales, por lo que no se tenía certeza de la fuente y debía ser retirado. Sin embargo, la juzgadora afirmó que se encontraban en la etapa de antecedentes de investigación, por lo que era permitido.

Luego de nueve horas de audiencia y de múltiples recesos se determinó la no vinculación, al considerar que no existían elementos para una probable responsabilidad, recobrando así su libertad.

José Pozos y Francisco Guillén volvieron a las calles alrededor de la medianoche del miércoles 24 de enero; a las afueras esperaban familiares de sangre y de lucha.

“Esto no nos va a detener”, afirmó Pozos al salir del Centro de Reinserción Social de Mexicali, por lo que prometieron nuevas movilizaciones en cuanto definan las próximas acciones a tomar.

Mientras tanto, Tania Gallaga, una de las líderes del movimiento, convocó un boicot contra todos los productos de la empresa cervecera Constellation Brands con la intención de afectar sus finanzas, y pretenden continuar con los plantones en las oficinas administrativas de la empresa y en la misma planta.

Por su parte, el subprocurador Fernando Ramírez Amador se dijo inconforme por el resultado de la audiencia y analizan la posibilidad de impugnar el resultado, pues consideran que los tres agentes del Ministerio Público y el asesor jurídico de la fiscalía, mostraron suficientes pruebas para demostrar la probable responsabilidad en los crímenes.

Aseveró que citarían nuevamente a los acusados cuando obtengan más pruebas. Mientras tanto, integrarán el resto de las carpetas de ese día, donde destaca el homicidio en grado de tentativa en contra de León Fierro, luego que abordara su automóvil e intentara usarlo para bloquear el acceso. Policías se enquerellaron argumentando que pretendía arrollarlos con su auto

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