PRI-BC engañó al CEN para imponer lidercillos municipales

Foto: Cortesía.- La cara de García Castro lo dice todo.
 
Cuentahiloz Lunes, 15 Enero, 2018 12:00 PM

Sin anunciar, sin convocar, sin consultar a sus sectores ni organizaciones, menos aún a los militantes del Partido Revolucionario Institucional, su dirigente en el Estado, David Ruvalcaba Flores, nombró a tres dirigencias municipales en Baja California. Y claro, estas responden a los gustos y tronidos de dedos de quienes apoyaron la candidatura de Ruvalcaba para llegar a su actual despacho: a los intereses y dolores de René Mendívil, Enrique Acosta Fregoso y al grupo de Jorge Hank encarnado en Mario Madrigal.

Pero, antes de hablar de los perfiles de los lidercillos recién nombrados, es justo y necesario explicar que -haciendo honor a su naturaleza– el PRI de Baja California engañó al PRI nacional para hacerlo creer que en los municipios no había dirigentes y así concebir el permiso para nombrarlo como se hizo (hasta entre ellos se embaucan): aplastando la voluntad de cualquier curioso dentro del partido.

El miércoles 10 de enero, Ruvalcaba quitó y puso a los nuevos dirigentes municipales con base a un acuerdo firmado por Enrique Ochoa Reza, líder nacional del Revolucionario Institucional, quien le autoriza hacerlo, ya que “no es posible dejar sin dirigencia a los cinco comités  municipales de Baja California”. Es decir, que el Comité Ejecutivo Nacional asumió, creyó o le hicieron creer que en el Estado no hay dirigencias municipales. Y así, pudieron colocar a los nuevos representantes del partido ante el malestar del PRI.

Los nuevos dirigentes son Adriana López Quintero en Mexicali, esposa de Enrique Acosta Fregoso; Alberto Nava López en Tijuana, hijo putativo de Mario Madrigal, a quien se refiere públicamente como “mi patrón”; y Abraham Gómez en Playas de Rosarito.

En el comunicado del PRI se presumió que los nuevos nombramientos “se dieron con el aval y la presencia” del dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Javier Cital Camacho, y del líder de la Confederación  Nacional de Organismos Populares (CNOP) estatal, Jesús García, quien se ha dedicado a confesar que ese día asistió con engaños, pero no ha tenido las agallas para reclamar el chasco que ingenuamente dizque sufrió.

El caso es que las nuevas dirigencias municipales representan un nuevo episodio de desencuentro y ruptura en el PRI.

En el caso de Mexicali, Acosta Fregoso (enemistado con la mayoría de grupos de la Capital) impuso a su esposa, terminando de fragmentar al tricolor por su personal confrontación con Nancy Sánchez, virtual candidata al Senado.

En Tijuana se impuso Mario Madrigal, aplaudido por René Mendívil, quien ha encontrado en el hankista a su cófrade más amado. Madrigal a su cargamaletines, su secretario privado, un inexperto jovencito quien abiertamente confronta e insulta a cuadros importantes del partido.

Mendívil, pues, se quedó con la intención de imponer a Martha Rubio y tuvo que consolarse con la Secretaría General en Tijuana para Yadira Hernández.

En Rosarito el escenario es más triste, con otro tierno joven que representa solo su apellido, los Esquivel.

El resultado es un PRI desarticulado, confrontado y un dirigente estatal secuestrado por los intereses de tres pandillas encabezadas por Acosta, Madrigal y un disminuido Mendívil. Bueno, salvo la mejor opinión del ausente delegado del Comité Ejecutivo Nacional, Abel Murrieta, el que ni por asomo se para en la entidad.

El PRI tiene todo para perder en Baja California. Felicidades a los nuevos y viejos dirigentes.

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