¿Por qué nos gusta la mala vida?


 
Cartaz Lunes, 29 Enero, 2018 12:00 PM

En el transcurso de nuestra vida, los seres humanos andamos en la búsqueda de la felicidad y el bienestar en su forma integral. El siempre querer estar sanos, procurando evitar el dolor o el sufrimiento, el querer sentirnos en verdadera paz con nosotros mismos y el rechazar todo tipo de penalidades, tanto en nosotros como en las demás personas, ya forma parte de nuestra condición humana.

Sería lo ideal, sin embargo, no siempre sucede así. Empiezo por mencionar que por ser irresponsables o por ignorancia, atentamos contra la naturaleza de nuestra casa común: el planeta Tierra.

Los gravísimos daños que cometemos contra la naturaleza (que son bastantes), me hacen recordar las conocidas y sabias palabras: “Dios perdona, el hombre no siempre, la naturaleza jamás”. Sabemos que tarde o temprano la naturaleza nos cobrará la factura y con creces, por los perjuicios que le causamos; o nos premia con abundancia el cuidado y atención que le brindemos. Debido a que nos gusta la mala vida, es duro decirlo, pero estamos pagando las consecuencias de los graves daños que le causamos. Nos guste o no, todos somos responsables, tanto los gobiernos como la población que no asumimos nuestra tarea ciudadana. La contaminación ambiental de la naturaleza está muy avanzada, por lo que a estas alturas es imposible que sane completamente, eso hubiera sido posible hace medio siglo. En la actualidad, lo dudo mucho.

Pasando a otro aspecto, en lo que concierne a nuestra bienestar corporal, los profesionales de la salud nos dicen que la mejor medicina es la preventiva, la cual promueven en todos los medios de comunicación; así como en las redes sociales, recomendaciones de alimentarse nutritivamente, hacer ejercicio, practicar un deporte, dormir bien, evitar excesos en comidas, bebidas alcohólicas, tabaquismo, no consumir drogas. Pues entonces, ¿qué pasa? Hacemos caso omiso y algunas personas hasta se enojan y dicen: “De algo me he de morir, así que viva la vida loca”. Nos gusta la mala vida. Ya enfermos les echamos la culpa a otras personas y hasta a Dios le reclamamos el “castigo” que nos mandó, sin querer reconocer nuestro error. Claro que muchas enfermedades se adquieren por contagio o son causadas por factores hereditarios, pero la inmensa mayoría son debidas a nuestra negligencia o ignorancia.

Por otra parte, nuestra salud emocional y/o espiritual, en muchísimas personas está en completo abandono, varias son las razones que influyen, a saber: ambiente familiar y educación recibida de los padres de familia, la falta de buen ejemplo en el hogar, valores morales, trabajo honesto y estudio; así como algo más importante: la creencia en Dios, y poner en práctica sus enseñanzas y mandamientos. Lo vemos en la gravísima situación social de nuestro país. El haber corrido a patadas a Dios de nuestros hogares, escuelas, trabajos y reuniones, por eso existe tanta violencia, corrupción de gobierno y de ciudadanos, y todavía ingenuamente creemos que con más policías y soldados vamos a erradicar todo tipo de males que padecemos. Si no lo tomamos a Él en cuenta para nada, pues nada o en muy poca cosa nuestra salud emocional y espiritual mejorará. Garantizado.

Mi querido lector, me pregunto si al enviarte esta carta, me revelo ante ti como una persona pesimista o demasiado realista. No lo sé, ni me interesa saberlo. Solo quiero desearte para ti y tus seres queridos COMPLETA salud corporal, emocional y sobre todo, espiritual. Cuidémonos mucho. Hasta la próxima.

 

Atentamente,

Velarde Vázquez

Correo: eduardovpresencia@gmail.com

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