Mal olor

Foto: Internet
 
Dichoz y Hechoz Lunes, 8 Enero, 2018 12:00 PM

Vecinos del recinto y trabajadores del Servicio Médico Forense ya no saben a quién recurrir que en verdad se preocupe por las condiciones que a traviesa el Semefo en Tijuana. Primero los empleados tienen que soportar los malos olores que despide el depósito de cadáveres con más tránsito a nivel estatal, y es que los médicos legistas practican entre 15 y 20 autopsias diarias, la mayoría de cuerpos no recogidos que tuvieron un final violento. Mientras los occisos no hayan sido reconocidos, permanecen unos días en la institución; pero como el índice delictivo en Tijuana no cesa, decenas de cadáveres reposan en los refrigeradores que en ocasiones se tornan insuficientes. Tan solo en 2017, 896 cadáveres fueron trasladados a la fosa común localizada en un panteón municipal al Este de la ciudad. Imágenes proporcionadas a ZETA y publicadas en estas mismas páginas, revelan las condiciones en que médicos, trabajadores y familiares de los difuntos se encuentran al llegar al edificio: cadáveres apilados, en el suelo, fluidos pestilentes. En enero de 2017, vecinos de la colonias Cacho y Juárez denunciaron los olores tan intensos que emanaban del lugar, pero fueron ignorados. Hasta el 8 de diciembre de 2017, cuando la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó una inspección dictando medidas urgentes “por omisiones administrativas y en procedimientos en manejo de residuos biológicos generados en la práctica de necropsias”,  y que en caso de no cumplirlas, podría llevar a la clausura de las instalaciones. Pero no ha pasado nada. Al Poder Judicial, en cuya facultad está el Semefo, no le ampliaron el presupuesto, y aunque el licenciado Salvador Ortiz, presidente del Tribunal, fue el primero en acudir a las instalaciones forenses y comprometerse a solucionar el problema, el mal olor persiste.

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