El municipio “libre y soberano”. El probable origen del desamor a lo “chilango”

Foto: Internet/Antoquia, Medellín, Colombia
 
Opinionez Lunes, 8 Enero, 2018 12:00 PM

Problema de casi todos los municipios de México es la constante escasez de recursos financieros, humanos, técnicos y culturales. Los alcaldes y gobernadores lloriquean -no pasan de ahí por “sumisión disciplinaria”- que nunca hay presupuesto para educación, salud, transporte o seguridad pública. Sin embargo, lo que veo es un saqueo inhumano de recursos que debe revertirse. Un paseo por la historia nos enseña que los recursos sí existen porque hay ciudades, países que lo tienen casi todo y con abundancia, donde la generosidad se pinta de infraestructura, instituciones eficientes, planeación visionaria, desarrollo cultural, industria, distribución, telecomunicaciones y comodidades educativas. ¿Por qué en México viajamos por ciudades polvorientas, lentas, congestionadas, sin  transporte moderno -tren ligero, autobuses amplios, seguros-? Tijuana está mutilada de servicios básicos y con una creciente, peligrosa y asfixiante deuda pública con pesados intereses y de hecho, sin oxígeno financiero.

Tenemos déficits criminales en hospitales, escuelas y desarrollo urbano. Ciudades inseguras, violentas y con desperdicios de recursos de energía, así como talentos. Los pacientes en el Hospital General fallecen por ausencias increíbles. No educamos con calidad, ni cantidad.

Medellín, Colombia, que vive de la minería, el petróleo, la agricultura, ganadería, comercio, turismo, exportaciones  y de sus recursos naturales, de una tierra prodiga en talento. En la capital de Antioquia resistieron el neoliberalismo salvaje.

Medellín, salvó su economía. El gobierno municipal es líder de la sociedad, es propietario de empresas con recursos adicionales al ingreso fiscal. Dinero como vitamina social, reinvertido que fortalece el ciclo económico en  beneficios crecientes de servicios públicos. La ciudad dispone de controles ciudadanos, donde hay muchos ojos y pocas manos en el tesoro, transparencia que genera confianza, motor intangible que impulsa el desarrollo y el fenómeno de la “colombizacion” hoy sinónimo de futuro prometedor.

En la alcaldía hay un control corporativo y financiero de las empresas de electricidad, gas,  telefonía, agua, mercados de abastos, internet; una columna financiera de recursos y motor de la economía, vitales para concretar estrategias de desarrollo compartido en un todo social sin exclusión social.

Las ganancias no se extraen ni se exportan. Se reinsertan en el circuito económico local, multiplicando la riqueza. Esa es nuestra gran diferencia con el sistema mexicano centralista y depredador del “municipio libre”. La educación es un 80%  de responsabilidad pública, tienen hospitales, telecomunicaciones, escuelas dignas, modernas envidiables, instituciones capacitadoras de emprendedores con financiamiento (y sin usura), trabajo productivo y  atención a exguerrilleros que vienen emocionalmente tronados de vivir décadas en la selva.

Tijuana está invadida de compañía nacionales de teléfonos, electricidad, gas, transporte, televisión, internet y la importante red de salud, pero son capitales privados o centralizados que exportan el 100% de sus ganancias a tres mil kilómetros y que nunca regresan de donde se explotaron. Que no nos asombren los desequilibrios y tragedias que nos azotan.

Este conglomerado de capitales estatales y privados SAQUEAN cada minuto con las   enormes utilidades que recolectan en la localidad, de mercados envidiables de la frontera. A Tijuana y su población se le explota con particular rapiña desde hace 128 años.

Ésta es la causa raíz en el inconsciente colectivo de desamor o antichilangas. Es enorme la diferencia de ingresos e inversión en los municipios de México. En el centro aberrantemente se concentra desvía, desperdicia o derrocha, o francamente sale del país.

Se alega que se subsidia a zonas marginadas, pero las zonas marginadas siguen en miseria desde hace siglos. Tijuana y cientos de ciudades -como auténticas colonias- han sido una mina de oro para los principales ejes del saqueo: Monterrey, Guadalajara y CDMX. Mucho se llevan y casi nada dejan.

Peor es la industria maquiladora y transnacionales que arrasan con todo lo que pueden y solo dejan miserables salarios. Algunas ni impuestos pagan, como las españolas que controla el aeropuerto. Igual el sector financiero que exporta utilidades por miles de millones. Más lo que se roban los mequetrefes pandilleros que gobiernan. ¿Y aún no quiebra la ciudad?

Bajo la lógica del saqueo, la expoliación, transferencia de recursos, ningún  municipio sobrevive. Falta una sacudida y reacomodo de los circuitos financieros de la economía local, la deuda urbana, educativa, de salud, social, financiera, jamás se cubrirá y con esta inercia corremos a la esclavitud por una deuda pública incontrolable, donde un puñado de banqueros serán los dueños de los municipios.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: [email protected]

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