El futuro de la marihuana y de Baja California 

Foto: Internet/La marihuana tiene un impacto directo sobre el crimen en México
 
Opinionez Lunes, 15 Enero, 2018 12:00 PM

A mí, como a muchos, me preocupa la marihuana. Nunca la he consumido y no me gustaría que mis hijas la consumieran. He visto a jóvenes arruinar su juventud por el consumo excesivo de esta droga -de la misma manera que he visto gente arruinar sus vidas por tomar demasiado alcohol-. La marihuana y el alcohol son productos que merecen control gubernamental; ambos productos tienen impactos negativos. Es en este contexto que pienso sobre la legalización completa del uso recreativo de la marihuana en California este 2018.

Los impactos médicos del uso de la marihuana solo son una parte de mi preocupación, siendo que el comercio internacional de la marihuana sigue siendo ilícito, a pesar de la legalización en California. El tráfico de esta droga tiene consecuencias negativas enormes en cuanto a la seguridad de los ciudadanos mexicanos. El estado de Baja California ha sido víctima del amor estadounidense hacia esta planta. Mientras que las tasas de crimen y homicidios han seguido a la alza en México, uno no puede dejar de pensar en el impacto a futuro que sufrirá el Estado sur de la frontera con esta nueva política.

No cabe duda que el mercado estadounidense de la marihuana tiene un impacto directo sobre el crimen en México; es trágico que la policía mexicana sea aniquilada o fuertemente disminuida a causa del tráfico de esta droga, que a partir de este año será legal para uno de cada cinco estadounidenses. Aun si estás a favor o en contra, la guerra estadounidense sobre las drogas es una forma negativa.

Los Estados Unidos han intentado varias formas de prohibición, la más notable fue la implementada en 1920, cuando se prohibió el consumo de alcohol en el país, hasta 1933, cuando se volvió a legalizar. La negación del alcohol no funcionó porque no había suficiente vigilancia en el país para asegurar que nadie importara, produjera o consumiera alcohol. Mientras que la prohibición de este enervante generaba consecuencias buenas para Baja California, la oposición estadounidense hacia la marihuana continuamente ha tenido consecuencias negativas para el Estado mexicano.

La erosión de décadas de prohibición de esta droga en los Estados Unidos está llegando a un punto de no retorno. Dentro de este contexto, el intento del procurador del Estado, Jeff Sessions, para reintroducir un elemento federal para la aplicación de la ley de la marihuana, no parece posible. Como Jeff Sessions, y siendo un experto de Seguridad Nacional, me preocupa el consumo de marihuana y su impacto. Yo creo que los jóvenes consumen demasiada de esta droga y me preocupa que el comercio ilegal de la marihuana lastime a más gente; más aún, me inquieta el hecho de que consumidores de marihuana usen nuestras carreteras bajo la influencia de esta droga (todavía no existe una prueba para medir qué tan drogado se encuentra un chofer), produciendo así un accidente automovilístico.

El lobby de la marihuana ha argumentado por mucho tiempo que una industria legal de la marihuana, con regulación y manejo del gobierno, resultaría en una mejor salud pública, menos crimen y lo más importante, menos incentivos para que organizaciones criminales entren en este negocio. En California podremos ver si los que apoyan el consumo legal de la marihuana tienen razón cuando argumentan que la marihuana legal es segura. Pero en Baja California y en la frontera es donde veremos si la marihuana legal en California significa menos crimen y violencia en este Estado mexicano. En ninguna parte del mundo -no en Ámsterdam, Colorado o los estados del este de los Estados Unidos- existe un mercado tan geográficamente cercano a los individuos que han sufrido el impacto negativo del tráfico de marihuana. La legalización en California será un experimento importante con implicaciones para el futuro de la legalización de este producto en el mundo.

El impacto del tráfico de la droga se verá aquí, en Tijuana. Tenemos que estar muy atentos.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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