El encanto de la historia

Fotos: Cortesía
 
Opinionez Lunes, 29 Enero, 2018 12:00 PM

* Ulloa contempla el Río Colorado, 1539

* Alarcón lo navega hacia Yuma, 1540

 

“Memoria es hacer que los muertos estén vivos, no que los vivos estén muertos”.- José Ortega y Gasset

 

Un viejo amigo vendió la mina de oro más grande de México y ahora me platica que ya ubicó la mina de plata más grande del país. Otro conocedor del desierto sonorense explica admirado sobre inminentes yacimientos de “diamante negro” que sobreviven en los arenales del Desierto del Pinacate.

Cerca del cráter del Cerro Colorado se encuentra Playa Díaz, en memoria seguramente del explorador Melchor Díaz que en 1540, conociendo el Cerro Prieto, en el Valle de Mexicali, fue herido por una lanza que él mismo aventó a un animal, muriendo cuando iba de camino a Sonoyta.

Si Cristóbal Colón llegó a América en 1492, Hernán Cortés conquistó a los salvajes aztecas en 1521 y Nuestra Señora de Guadalupe se apareció a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerrillo del Tepeyac, un 9 de diciembre de 1531.

Ya Cortés había fundado la Bahía de la Santa Cruz (La Paz, BCS) y sus compañeros incursionaban en Ensenada, Monterey (California), las Islas Coronado, San Diego; mientras Francisco de Ulloa contemplaba el admirable encuentro del caudaloso Colorado con el Golfo de Santa Clara. Solo miró el Río Colorado sin penetrarlo, como lo hizo Hernando de Alarcón, en barcazas jaladas desde el margen bajacaliforniano del Colorado hasta llegar a lo que hoy es Algodones-Andrade, como advierte la placa o landmark del Estado de California.

Por el doctor Everardo Garduño (UABC) y Anita Williams, entre otros conocedores de las tribus del Bajo Delta del Colorado y sus valles de Mexicali y San Luis, con certeza sabemos que hace 2 mil 500 o 4 mil años, los cucapá han vivido siempre acá, como en las zonas del Río Hardy (inglés enviado por la realeza en busca de perlas y oro).

¿Habrá oro en Baja California y diamante negro en el Pinacate? Si puede pregúntele Usted a don Carlos Slim o a los dueños de la mina cerca del Chinero rumbo a San Felipe, cuánto oro están sacando, podría informarnos.

A más de la totoaba (la llamada cocaína del Golfo), los camarones azules, el acuario del mundo o Mar de Cortés, como lo bautizó el oceanógrafo Cousteau.

Para no caer en las garras de la histórica ambición humana, por ahí en uno de los cientos de libros e investigaciones sobre el jesuita italiano Eusebio Francisco Kino, en el libro de Ibarra de Anda, de Xóchitl, ediciones de 1940; el autor afirma que el padre Kino nunca quiso revelar en sus crónicas, como la de “Favores Celestiales”, todo lo relacionado a las minas de oro y más metales preciosos que abundan en Sonora, las cuales fueron causa de la rebelión encabeza por don Luis de Sáric en contra de un jesuita, antes de que los “ropa negra” fueran expulsados de todos los reinos de España, en 1767.

Yo diría que los “diamantes negros” fueron para nuestra región, los padres jesuitas, franciscanos y dominicos, porque sembraron con su sangre y su vida el cristianismo en toda esta maravillosa región de Sonora, Arizona, Baja California y California.

Aun hoy, con la señal celular o satelital que cubre parte de las Tinajas del Pápagos, del Sikes, del McDougal y la Sierra del Hornaday, es memorable cómo solo, a caballo o a pie, misioneros como Fray Francisco Garcés, franciscano de Aragón, se aventuró a recorrer en 1775-1776, todos estos lugares para ir al encuentro de los habitantes aborígenes de estas naciones, así llamadas, entre los yumas, gilas, quiquimas y cucapá. ¡Qué fortaleza, fe, amor a Dios, y caridad vital!

Un dato que es definitivo en la historia de la región y que es fundamentado por el historiador de Yuma, Arizona, George Chávez, es que un 25 de enero de 1605, llegaron a Espejo de Luna (cerca de El Doctor, SLRC), el entonces gobernador del Nuevo México, Juan de Oñate, acompañado por el padre franciscano Escobar, otro misionero y seis soldados. En lo que se considera el primer encuentro español-cucapá.

Chávez puso la mirada en la investigación de Puerto Isabel del profesor Federico Iglesias Serafín y éste se dejó aconsejar por el doctor Hendricks, redactor de varios libros históricos publicados por la UABC.

Es el encanto de la historia, la seducción de la memoria, la búsqueda de piezas de rompecabezas que se van juntado y que son de gran valor para conocer nuestras raíces, o como dice el pensador periodista madrileño José Ortega y Gasset, todos tenemos “un suelo, un subsuelo y un adversario”. Ojalá que el adversario sea nuestra propia dejadez e indiferencia por admirar dónde vivimos, una de las regiones más admirables de la tierra.

Ahora que el presidente Trump ha cancelado, entre otras cosas, todas las actividades externas de la NASA, recuerdo cuando encontramos en la zona del Pinacate, la piedra grabada con estos datos: 16 / 02/1970; Apolo XIV.

Por ahora no volverán como hace 48 años los científicos de la NASA al Pinacate, como se suponía lo haría en estos días de 2018.

Pero el encanto por la historia sigue adelante y muchos historiadores, incluso aficionados, podremos ir compartiendo piezas interesantes del rompecabezas de lo que sea en este sentido de la historia regional.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali. Correo: saeta87@gmail.com

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