EE.UU.-México: el fin del romance

Foto: Internet/Panorama oscuro para los dreamers
 
Opinionez Lunes, 29 Enero, 2018 12:00 PM

El 20 de enero, el liderazgo democrático del Senado cerró el gobierno por tres días para intentar forzar un acuerdo sobre el programa de Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca, por sus siglas en inglés), los “Dreamers”, con los representantes republicanos del Congreso. Los demócratas siguen buscando un acuerdo en el cual, los “Dreamers” sean protegidos de la deportación de manera inmediata. Mientras que los demócratas recibieron una promesa republicana para tener un debate sobre el alivio para los “Dreamers” ahora que el gobierno se reabra, no es claro que esto logre llegar a algo.

Hoy en día, los Estados Unidos es el país más dividido en temas políticos que impactan a México, tales como la reforma migratoria y el TLCAN. Según un estudio que se realizó en el 2014 por el Pew Research Center, un centro de investigación neutro en términos de política; aún en estas fechas, antes de la elección presidencial pasada, el país estaba más políticamente dividido que en otras décadas. Sin un acuerdo sobre Daca hoy y con las pléticas sobre NAFTA que está justo en frente de nosotros, esto es una mala noticia.

Viviendo tan cerca de California, es posible descartar la idea de cómo la coronación de un Donald Trump ferozmente antilatino, lastima nuestro futuro binacional.

Tradicionalmente, una reforma migratoria y una relación positiva y fuerte con México tenían el apoyo de ambos partidos. Desde Ronald Reagan. Republicanos se dieron cuenta que la migración indocumentada era compleja y constituyentes importantes (por ejemplo, los agricultores rurales, quienes dependen del trabajo de los inmigrantes para cosechar) eran las voces de moderación. La familia Bush, por ejemplo, era defensora de una política humana y abierta en cuanto a inmigración. Piensa en eso: en el 2014, el candidato republicano para la presidencia, Jeb Bush, dijo que la mayor parte de la inmigración ilegal era “un acto de amor” por parte de los que van hacia los Estados Unidos -y muchos republicanos estaban de acuerdo con el hecho que la inmigración ilegal se pudiera dar y tenía que ser tratado con compasión, nada más.

Con el auge en la Casa Blanca de políticos de línea dura -incluyendo al anterior Marine General de EE.UU., quien sirve como el jefe de Estado Mayor de Trump-, el partido republicano hoy en día no solo se opone a cualquier compromiso hacia los inmigrantes indocumentados, pero se ha convertido en un partido en el cual, los puntos de vista anti-inmigrantes pueden ser expresados de la manera más racista. Por ejemplo, la última campaña televisora del señor Trump, que fue lanzada el fin del 20 de enero, en donde reclamó que al tratar de proteger a los “Dreamers”, el liderazgo democrático se veía “complicito” mientras que los inmigrantes “asesinan” estadounidenses que siguen la ley. Es un triste recordatorio sobre qué tan enojados se sienten los republicanos al respecto de la inmigración latina en los EE.UU.

California no representa a los EE.UU., Baja California es México. Mientras que el partido a cargo de los Estados Unidos se vuelve más antimexicano, es difícil imaginar que México no responderá de manera igual. El gran romance entre México y Estados Unidos ha existido durante años y que hoy en día se está apagando. El destino de los “Dreamers” es una cosa, el TLCAN es otra. Las elecciones en ambos lados de la frontera confirmarán esta ira.

Pero una cosa es segura: cuando suceda nuestro divorcio, será algo largo, colérico y destructivo y los jóvenes, California y Baja California, van a sufrir más debido a las acciones de sus padres, los EE.UU., y México.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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