Decidiendo e intentando estar sola

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Opinionez Lunes, 22 Enero, 2018 12:00 PM

Conzultoría Matrimonial y Familiar

 

 

 

Existe una gran diferencia en estar sola por decisión propia a estar sola porque así lo decidió alguien más, y vaya que pensar en estar sola da miedo, tanto a hombres como a mujeres, pero en el caso de las mujeres, la soledad tiene otra connotación: si la mujer lo decide, es porque en un momento dado, pensándolo o no, es y será para encontrarse consigo misma o por lo menos deberá considerarlo en algún momento de su vida para hacer el ejercicio de estar un tiempo suficientemente largo sin pareja, lo cual requiere fuerza y decisión para que pueda tenerlo, muy al contrario de los hombres.

No se trata de ese tiempo que se da cuando termina una relación de pareja y se entre a otra, o estar sola porque no se encuentra a alguien con quien estar. Una decisión consciente de un acto pleno de la autodeterminación y el autoabastecimiento económico, afectivo y sexual. Se trata de una experiencia inigualable para dejar aflorar todos sus recursos y capacidades, conocerse como no se daría de otra manera.

Disponer exclusivamente del tiempo, espacio, voluntad y recursos será una experiencia sumamente placentera que muchas mujeres se deberían dar alguna vez en su vida, porque quiérase o no, siempre en una forma u otra, viven atadas a alguien, primeramente a sus padres, novios, esposos, hijos y cuando por alguna razón, a veces sin su voluntad, como puede ser el divorcio o la muerte de su pareja, terminan por sentirse atrapadas entre los prejuicios de la sociedad (que pueden ser los peores).

Sin soslayar a quiénes pasaron de la casa familiar a la casa matrimonial que terminó, quienes padecieron una pareja violenta o desvalorizante, quienes transitaron un divorcio traumático, quienes nunca fueron solas de vacaciones, quienes nunca estuvieron en pareja y se sienten frustradas.

Ello implicaría una decisión valiente y sin miedos, tener y lograr una vida con la experiencia de vivir felizmente solas, de no compartir la casa ni la cama con nadie, ni añorarlo, durante un tiempo prudencialmente largo. La situación puede llegar inesperadamente, pero ahora que está, pueden reelegirla por si misma. Aprender y disfrutar el estar sin pareja y actuar en consecuencia con ello. El considerar que nunca más se volverá a estar con alguien, facilita reconocer sus propios límites, recursos, deseos, posibilidades que se ven nublados cuando se está en pareja.

Diseñar sus espacios exclusivos es una experiencia vital que toda mujer debe conocer. Qué desean, cómo lo desean, cuánto lo desean, conocerlo, reconocerlo y hacerlo acto en su vida, será una experiencia inigualable de la que aprenderán más de sí misma que en el resto de toda su existencia.

En los momentos en los que sientan que su voluntad de continuar sin pareja flaquea, solo será necesario recordar los cientos de condicionamientos que tenían cuando estaban en una relación. Ir a un restaurante, pedir una rica comida y un buen vino y sentarse a observar las parejas a su alrededor, cuántas son las que se ven realmente felices de compartir ese tiempo juntos, cuántas siquiera conversan animadamente y las que permanece en absoluto silencio durante toda la cena, ¿se habían fijado antes en esto? ¿Es esa la pareja que añoran tener?

Esa pareja diferente en la que sueñan, no podrás tenerla si antes no reconoces los errores que tuviste en tus anteriores relaciones. Estando sin pareja, no tienen por qué estar solas,  cuando así no lo quieran. Muchos hombres y mujeres en pareja están profundamente solos, recuerda cuando te pasó a ti. Las amigas y amigos, familiares y hasta ustedes mismas, pueden ser una excelente compañía cuando sientan que estar sola no es lo que hoy quieren.

No se trata de renegar de la relación de pareja, se trata solo de reconocer que una pareja no es lo que pensaron cuando estuvieron solas. Se trata de que, si no ahondan en ustedes mismas, sus relaciones siempre serán lo que fueron.

Se trata de que solo quien puede estar sola en plenitud, puede estar plenamente con otro.

Gracias, como siempre, a mis dos que tres lectores por sus comentarios y consultas al e-mail: bautista46@hotmail.com

 

El autor reside en Tijuana, B.C.

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