Uso racional de la fuerza

Foto: Internet/Uso de la fuerza, solamente cuando sea necesaria
 
Opinionez Lunes, 11 Diciembre, 2017 12:00 PM

El uso de la fuerza por parte del Estado debe ser siempre, racionalmente justificado.

Nos preocupa que, en ocasiones repetidas, se vea actuar a los cuerpos policiacos antimotines cuando, en su lugar, deberían actuar los operadores políticos para lograr acuerdos que eviten la confrontación y el desgaste innecesario del sistema que nos rige.

Es cierto que los grupos protestantes han actuado con un lenguaje en el que predomina el insulto en lugar de la propuesta, pero recordemos que es preferible el ejercicio de la libertad de expresión en lugar de un Estado autoritario y coercitivo; también es cierto que por apatía, miedo o conveniencia, los grupos de inconformes han perdido fuerza, sin embargo, es importante rememorar el principio de la teoría política que establece: mientras más violencia emplee el Estado para imponer sus designios, mayor riesgo existe de incrementar una protesta social, que en un momento dado puede aparecer en toda su plenitud, desplegando fuerza inconmensurable y abrazando el orden y la tranquilidad ciudadana.

Deben tomar nota de este tema, no solo los órganos del Estado, sino también los grupos de acción privada que forman parte del sistema y que, por desgracia o ignorancia, prefieren alentar al gobierno para que ejercite la fuerza de que la ley lo dota, en lugar de impulsar todo instrumento que permita y facilite un acuerdo de entendimiento pacífico.

Es necesario recordar que, cuando un gobierno acude reiteradamente al uso de la fuerza pública, pierde contacto con la sociedad y se desgasta políticamente, como sucedió viernes pasado. A mi juicio, el uso de la fuerza pública prevaleció sobre el acuerdo consensuado, considerando de antemano que, con el grupo Mexicali Resiste, no es posible negociar y que entonces, no queda más que una solución de fuerza. Lo mismo ocurre cuando los diputados y los funcionarios públicos que deben representar a la sociedad, dejan de tener legitimidad en sus propuestas y en sus gestiones, y se ven forzados a acudir a la transacción oscura que da origen a la sospecha y a la presunción, equívoca o no, de que se está actuando al margen del derecho y del interés social.

Cuando hay dudas, el mejor camino es el de la apertura y el de la transparencia sin límites, que eliminan la desconfianza hacia el gobernante, y es que éste pueblo nuestro ha sido víctima de gobernantes explotadores, mentirosos y corruptos, que ya le es difícil confiar en los políticos.

Con todo respeto, va una recomendación para el gobierno del Estado, usar la fuerza pública y la violencia que esto conlleva debe usarse cuando es estrictamente necesario y no existe otra alternativa para evitar un posible enfrentamiento de consecuencias inimaginables. Al grupo Mexicali Resiste le recomendamos también, precaución en el manejo de los ciudadanos inconformes o la presencia de agitadores políticos que trabajan a favor de determinados partidos con un interés partidista que va más allá de lo social, para evitar que se rebasen los límites de la serenidad y buena voluntad en la búsqueda de solución a los problemas sociales que venimos padeciendo.

 

Arnoldo Castilla es abogado y catedrático de la UABC

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