Urgen estudios integrales para resolver problemática pluvial

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.-
 
Edición Impresa Lunes, 4 Diciembre, 2017 12:00 PM

Pluviales y vías de aguas residuales obsoletas o mal diseñados, provocan colapsos de tuberías, malos olores, fluido de aguas negras e inundaciones. Especialistas proponen la realización de un estudio integral de la infraestructura pluvial en las zonas de afectación para aplicar solución integral de fondo y no malgastar recursos en proyectos de emergencia

Conexiones irregulares, invasión de cuencas, permisividad en conexiones de obras verticales condicionadas, mala planeación de pluviales que van por debajo del río en el que desembocan, tiraderos de basura clandestinos, aunado a la falta de mantenimiento, son factores que en su conjunto provocan los bloqueos de tuberías, malos olores, inundaciones y en últimos meses, descargas de aguas negras al mar, aseguran los ingenieros Fidel Pérez Velarde, miembro y fundador del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana, y Víctor Escobar Sánchez, presidente de la Asociación Mexicana de Ingenieros Constructores de Baja California (Amicbc).

“Todos estos factores son los que provocan el gran caos en Tijuana, sobre todo en las temporadas de lluvia, que es cuando suelen bloquearse y saturarse las tuberías, provocando que fluyan las aguas negras y que ciertos puntos de la ciudad se vean afectados por las inundaciones”, expuso Pérez Velarde, quien fue director del Proyecto Integral de Agua y Drenaje de Tijuana que se instrumentó en 1984, cuando era subdirector técnico de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT).

En entrevista con ZETA, ambos especialistas coincidieron que, aunque el Ayuntamiento y la propia CESPT tienen estudios completos de todas sus cuencas, infraestructuras y desagües, no se ha hecho un esfuerzo integral por solucionar esta problemática. Y la prueba es que los lugares de inundación y malos olores siempre son los mismos, lo cual indica que no han ido más allá de las reparaciones de emergencia.

En el canal la basura es constante

Asimismo, concordaron al señalar la necesidad de un análisis integral de los puntos críticos donde suelen presentarse los taponeos en las tuberías y los problemas de infraestructura que generan las inundaciones. Y en que el sistema de drenaje ya es obsoleto: “Tiene más de 30 años que no se cambian tuberías y solamente se vienen sustituyendo conforme a los problemas que vienen día a día”.

Aunado a  que Tijuana es una ciudad que crece todos los días,  con una migración tremenda que propicia que esa infraestructura sea suficiente para dar el servicio adecuado, razón por la que  es común que  aguas residuales invadan  vialidades y dañen la superficie de asfalto y de rodamiento, situación que genera también la problemática de desgaste y  baches por toda la ciudad, “pero el reto primero es que reconozcan las fallas”.

Los profesionales coincidieron en que hay vialidades y sistemas pluviales mal diseñados  para poder resolver la situación.

Y ejemplificaron con el problema de inundación que se da en la Vía Rápida y la Línea Internacional, donde los arroyos están llegando por debajo de la infraestructura en el  río que los canaliza y no está entrando el agua porque la presión no es suficiente, ya que la unión de fuerzas entre el agua que va corriendo por el río es más fuerte que la que va llegando de los pluviales y chocan, se desplaza, por ello se regresa y sale por las alcantarillas.

“Eso aunado a que no existen bocas de tormenta en estas vialidades y a que las autoridades en su momento no realizaron los estudios adecuados de las curvas de nivel para colocar un pavimento que por diseño debería estar seco todo el tiempo, a pesar de que estuviera lloviendo, puesto que las superficies de rodamiento deben tener un bombeo al centro para que el agua escurra hacia los laterales en las cunetas y estas a su vez a las bocas de tormenta, para que de ahí se desplacen a la línea de drenaje subterráneo y desemboquen al canal del río o a las plantas tratadoras, de acuerdo al diseño que se tenga de las líneas en la ciudad.

 

Basura y vandalismo, lo más crítico en inundaciones para el Ayuntamiento y CESPT

Si bien, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SDUE) y la CESPT concordaron en algunos puntos, resaltan que en esta situación influye aún más la forma y el estilo de vida de las personas, quienes han invadido las cuencas y arroyos, además de que tiran la basura al por mayor en lugares donde la corriente las arrastra y roban parte de la infraestructura.

Alejandro Lomelín Clapera, titular de la SDUE, refirió a ZETA que para ellos el principal problema es la basura doméstica porque tapan demasiado las tuberías con el lodo que se genera y la acumulación incluso de objetos como colchones, refrigeradores y estufas, lo cual representa de 35 a 40 por ciento del problema, debido a que la gente aprovecha los arroyos para tirar sus desechos.

Situación también referida por el director de la CESPT, Miguel Lemus, quien en entrevista destacó que el vandalismo es otro de los puntos críticos por los que las tuberías llegan a saturarse, ya que se roban las tapas de las alcantarillas y estas se llenan de basura constantemente, lo que provoca taponeos en varias partes de la ciudad.

Datos de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana indican que existen 3 mil 700 kilómetros de tubería para captación de aguas residuales, de los cuales el 20% se encuentra actualmente en reposición y sustitución, distribuidos en toda la ciudad, sobre todo en la Zona Este. Trabajos que de acuerdo con la Comisión, se programaron para ir reponiendo los más severos en los próximos meses,  y los de desgaste regular para los próximos años.

Sin embargo, ni Lemus ni Lomelín  aceptaron que las tuberías son obsoletas y que se requiere de un plan de reestructuración.

En el desarenador del Cañón de la piedrera, la fauna silvestre convive con la basura y maleza

Actualmente en Tijuana existen 38 arroyos canalizados con sistema pluvial que pertenecen al orden federal, y a la par, hay 25 tanques desarenadores que sirven para evitar las inundaciones y que conectan con 105 mil metros cúbicos de la canalización y pluviales, de los cuales la SDUE considera solamente como críticos y problemáticos el llamado Volcán de Toluca, que se ubica en Otay, y el Cañón Azteca, que tiene su flujo a un costado del Panteón Municipal Número 4, aunque aseguran que después de que los desazolvan, no representan mayor problemática.

Pero los lugares donde suelen propiciarse las inundaciones constantemente son la Vía Rápida, Línea Internacional, Lomas de San Martín, Hacienda Segunda Sección, la entrada a Playas de Tijuana y una parte del Bulevar Díaz Ordaz, desde donde se reciben las denuncias ciudadanas.

También en sitios donde hay cañones, como Los Laureles (Playas de Tijuana) y La Piedrera (Flamingos), donde ZETA realizó un recorrido el lunes 27 de noviembre y se pudo observar que si bien, en el primero ya se realizan obras para canalizar las aguas que habrán de captarse por esa zona, ambos siguen obstruidos por la cantidad de basura, objetos, maleza y hasta animales muertos.

Situación que preocupa a los vecinos de las zonas, ya que a veces se hacen las limpiezas por parte del Ayuntamiento, pero la mayoría de las veces son ellos quienes dedican gran parte de su tiempo a limpiar, sobre todo cuando llegan las lluvias. Recordaron que se cortan las vías de circulación, se dañan sus casas y ellos se arriesgan a contraer enfermedades por la cantidad de cosas, ratas y basura que se acumula.

En su opinión, el problema está en cómo construyeron el pluvial que se va haciendo más delgado conforme llega a su final y en ese punto queda como “una especie de hoyo, el que con cualquier caudal de agua  se tapa y se desborda, o se llena, sigue corriendo e igual se desborda, y eso sucede todos los años”.

 

Malos olores e inundaciones sin resoluciones de fondo

Referente a los malos olores de las alcantarillas, Miguel Lemus, titular de la CESPT; refirió que estos no son generados por mala infraestructura -que provoca el estancamiento de agua que se pudre y apesta-, sino por la serie de componentes que al ir trasladándose por el agua provoca gases, concentrándose en las partes bajas de la ciudad, donde confluye la mayoría de los drenajes por zona, para después ser captadas y bombeadas a las plantas tratadoras de agua residual.

Los puntos críticos de malos olores en Tijuana están en la Vía Rápida Poniente, uno a la altura de la calle David Alfaro Siqueiros y otro en el primer puente, a la salida hacia Estados Unidos.

Para su tratamiento, la Comisión realizó un convenio con la empresa ProMundo de México, quienes con filtros que se instalaron en 26 alcantarillas de la Vía Rápida pretenden “atrapar” los malos olores que están saliendo de esos lugares, filtros que les costarán alrededor de 500 mil pesos cada dos meses por mantenimiento, recurso que esperan solventar con una aportación del Ayuntamiento, “que ellos puedan pagar”, como apuntó Lemus. Aunque de igual manera será una inversión que le entre o no el Municipio, ellos como institución asumirán, por lo cual verán la manera de generar ese recurso.

Por su parte, previo a las lluvias, la SDUE efectúa recorridos para detectar movimientos de tierra propiciados por las construcciones que se estén realizando y evitar que los pluviales se azolven, además de ejecutar trabajos en cooperación con la Dirección de Administración Urbana (DAU) para revisar taludes que pudieran provocar deslaves. Con Protección Civil y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se llevan a cabo los protocolos de actuación sobre riesgos en las delegaciones, entre otras cosas, labor que se hace no solamente para los malos olores, sino para la prevención de inundaciones en general, el cual aseguraron, ya lleva varios meses realizándose y va en un 85% de avance previo a la temporada de precipitaciones que ya se avecina.

Esta versión fue refutada por vecinos de los pluviales en Los Laureles y Cañón de la Piedrera.

 

Edificaciones verticales y aguas negras, los grandes retos

A la problemática existente se suman dos retos, explicaron los ingenieros Pérez y Escobar, tanto para la SDUE como la CESPT. Uno de ellos es el creciente número de permisos para construcciones de edificios verticales y el tema del tratamiento de aguas negras.

Trabajadores de la Cespt limpian drenaje donde se acumula la basura

El cúmulo de nuevos edificios sin el crecimiento de infraestructura pluvial y drenaje, podría provocar más derrames de aguas negras en las zonas donde se están construyendo, lo cual daría pauta para contribuir en el ya mencionado tema que incluso está tomando repercusión internacional, por las aguas negras que se han enviado a Estados Unidos.

El ingeniero Pérez Velarde detalló que en cuanto a edificaciones verticales, cuando le tocó dirigir el Proyecto Integral de Agua y Drenaje de Tijuana (1984), la densidad poblacional era de 4.5 habitantes por vivienda y en la actualidad son 3.2, lo cual ayuda a que se hagan las construcciones de manera vertical, sin embargo, destacó que hay un límite porque el reglamento señala que si la construcción es vertical, lo más que se puede tener son 120 viviendas por hectárea, y cuando en una hectárea ya hay 50 o 100 casas, con los edificios se duplica y hasta triplica la densidad y capacidad para recibir las descargas de aguas negras en las tuberías, reduciéndose de manera sustancial.

Para estos casos, desde la CESPT, Miguel Lemus declaró que cuando el constructor llega y pide una factibilidad de construcción, se revisa en el sistema electrónico cómo está el sistema de distribución y reconexión del agua, entonces el mismo sistema les señala si la tubería que está donde se va a realizar el edificio es o no apta para recibir el volumen de agua residual, y si no es apta, el propio sistema les indica la tubería más cercana para hacer la conexión y, una vez que se identifica, negocian con el constructor lo que se llama “obra de cabecera”, que se hace bajo el costo del propio constructor. Se les condiciona no darles la factibilidad a menos que ellos se encarguen de hacer la conexión, es decir, que ejecuten las obras de conexión de  las tuberías del pie de su obra hasta la tubería apta para recibir las descargas.

Sin embargo, los especialistas inquirieron sobre esa explicación, debido a que desde la experiencia que han tenido en diversos cargos públicos, como la propia CESPT, saben bien que cuando se hacen “obras condicionadas” es muy difícil que realmente se realicen esas reconexiones de una tubería a otra por parte del mismo constructor, debido a que “implica demasiado gasto, y entre una conexión y otra de mayor volumen, no hay unos cuantos metros de distancia, están separadas precisamente para que no vayan a colapsar”.

Problema que se genera también porque aluden que no hay coordinación entre SDUE y CESPT con la misma autorización de esas licencias de construcción, porque en estas debe haber la factibilidad del servicio, o bien de la conexión agua-drenaje a cualquier obra, y en estos casos quedan muchas veces condicionadas a que la factibilidad la dé la CESPT y cuando esta institución las otorga, solamente les piden hacer una obra adicional que les dará un costo determinado para que se puedan conectar a las líneas de la ciudad.

Pero como consideran que no es un requisito que se supervise, esas conexiones no se realizan y la cantidad de aguas negras que se descargan es mayor, lo cual puede crear que haya un desbordamiento de los pozos de visita en los momentos críticos cuando estén fluyendo la mayoría de las descargas, esto es por las mañanas, cuando la gente utiliza el baño en general para ir a trabajar e ir a la escuela, y por las noches, que son los momentos más críticos en cuanto a la circulación del agua en las líneas de drenaje.

El otro caso que ven los especialistas es que cuando existe la factibilidad de una conexión para dar afluencia de descarga o suministro y se realiza esa obra llamada “de cabecera”, el problema es que se invade la tubería y con el tiempo se van saturando las que daban opción a realizar un mejor suministro, es decir, las que mantienen un mayor diámetro, por eso justifican que en varias partes de la región, como en la colonia Cacho, Bulevar Agua Caliente o Zona Río  -donde actualmente se construye una serie de edificios verticales-, tengan la problemática que de un momento a otro la afluencia de agua les es menor o a cuentagotas, porque las conexiones de esos edificios está provocando que se reduzcan las toman domiciliarias.

Aunado a que las descargas en el drenaje provocan malos olores en las casas, precisamente porque se reduce la capacidad para recibirlas y se está viendo limitada, lo cual genera que se estanque el agua o en su momento se generen ligeros derrames en los hogares, y posteriormente, con las lluvias o taponeos más grandes, puede derivar en severos derrames en alcantarillas y pluviales.

 

Conexiones irregulares

Otra causa que se suma, según el ingeniero Fidel Pérez, es que hay muchos lugares donde los sanitarios están conectados a los pluviales de manera clandestina, eso se convierte en aguas negras y la mayor parte va a parar al mar, algunas terminan en Estados Unidos, cuando se supone que el canal tiene un bombeo antes de entrar a la Línea Internacional e ingresa a una tubería que se va para el otro lado, hacia la Planta Binacional.

Sin embargo, Lomelín Clapera, de la SDUE, considera que no existen ese tipo de conexiones irregulares, además, no se han identificado por lo menos durante su administración, y asegura que el problema de aguas negras hacia el otro lado de la frontera es la corriente del mar que se está llevando las descargas hacia el norte.

Lo que Pérez Velarde refutó: “El tema aquí es ¿qué tanto se está tratando el agua?”, porque aunque la planta tiene un tubo de tres millas de largo que desemboca muy adentro del mar, precisamente para que no regresen las aguas negras, sigue llegando la contaminación, “nadie aquí (en el municipio) quiere aceptar que existe esta problemática, el cochinero sale de tu casa, por lo tanto, también es tu responsabilidad”.

Para finalizar, los ingenieros Escobar y Pérez recordaron el estudio “Evaluación del Impacto de las Inundaciones en Tijuana. Uso Integrado de Percepción Remota y Sistemas de Información Geográfica”, realizado por El Colegio de la Frontera Norte (Colef), posterior a las lluvias extraordinarias que azotaron la ciudad en 1993, previo a la construcción de pluviales.

En el texto se enfatizó la vulnerabilidad de Tijuana ante estos fenómenos, destacando el crecimiento de las maquiladoras que impactó la infraestructura de drenajes y pluviales, así como las condiciones fisiológicas -cerros y terrenos arenosos-, difíciles para el crecimiento, con  poca superficie urbanizable, diversidad de problemas urbanos, el crecimiento desordenado y la alta vulnerabilidad a emergencias naturales. “Todos son problemas y factores que siguen imperando en la ciudad”, reiteraron los expertos.

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