“Un submundo nada rosa”: Sergio Haro

Foto: Archivo
 
Cultura Lunes, 18 Diciembre, 2017 11:15 AM

“La vida en rosa… las muertas de Mexicali” es el título que el editor de ZETA dejó listo para su publicación, labor que realizó el Departamento Editorial de la Universidad Autónoma de Baja California. El libro narra diversos feminicidios ocurridos en la Capital del Estado. “Esta veintena de mujeres asesinadas son una especie de botón de muestra, de mujeres que vivieron una vida nada rosa, y que de la rosa sólo conocieron las espinas”, expresó el autor

Una preocupación de Sergio Haro Cordero hasta el último día de su vida giró en torno a los asesinatos de mujeres de los años recientes en Baja California.

Incluso, un día antes de su fallecimiento, el martes 30 de mayo de 2017, el reportero platicó con su editora de la Universidad Autónoma de Baja California, Carmen Guadalupe Cruz Cibrián, sobre los pormenores de lo que hoy es su libro “La vida en rosa… las muertas de Mexicali”, recién editado por el Departamento Editorial de la UABC.

“El lunes (29 de mayo) acabábamos de hablar que nos íbamos a ver el viernes (2 de junio) para poder trabajar con una parte que quedó pendiente”, refirió a ZETA Cruz Cibrián.

A la venta a partir de enero 2018 en Librería UABC y Librería Universitaria, informó a ZETA el alma mater bajacaliforniana, se trata de una investigación sobre feminicidios en Baja California a la que Sergio Haro entregó literalmente su vida en los últimos diez años de su trabajo profesional, a partir de su labor constante con este Semanario.

 

“Los feminicidios son casos espeluznantes”: Zaida, esposa de Sergio

Fue en noviembre de 2016 cuando Sergio Haro entregó al Departamento Editorial de la UABC aproximadamente 100 páginas que contenían una veintena de historias de mujeres asesinadas en Baja California.

Zaida Olivia Montoya Mascareño, esposa de Sergio Haro Cordero, contó a ZETA que tras la publicación de “No se olviden de nosotros: Narrativa periodística de Baja California” (UABC, 2012), el periodista se concentró cada vez más en recopilar su trabajo de investigación sobre feminicidios:

“En los últimos años, Sergio tuvo mucha inquietud en recopilar trabajos que él había realizado en el transcurso de su vida periodística porque le preocupaba mucho lo que sucedía en nuestro Estado, él trataba de llegar a los temas que tuvieran más preocupación para la gente, sobre todo cuando estaba siendo vulnerada”, refirió Montoya Mascareño.

“Los dos libros los hizo esforzándose doblemente, porque después de terminar una jornada de trabajo de la semana todavía seguía trabajando por la noche o los fines de semana; entonces el caso más reciente fue el de estar investigando caso por caso y recapitulando los trabajos que había hecho sobre feminicidios aquí en Mexicali.

“Fue un tiempo de trabajo súper exhaustivo porque no se quedaba en el trabajo que ya había hecho, sino que todavía profundizaba más en cada uno de los casos, buscando a gente, familiares, situaciones donde habían encontrado a las mujeres muertas, se metía todavía más a investigar cada caso, y eso pues era realmente un esfuerzo enorme que tenía que estar haciendo, aparte del desgaste emocional de estar tratando esos temas, porque los casos de los feminicidios son espeluznantes”, advirtió Zaida Montoya.

“Justamente el mes pasado  (noviembre) hizo un año que entregó ese material, ya todo terminado; después le dijeron que si quería todavía hacerle algunas modificaciones en cuanto a prólogo, pero el trabajo ya estaba terminado; entonces, fui testigo de cómo volvía a contactarse con familiares que habían vivido esas tragedias para volverlas a entrevistar y seguir profundizando; su expresión era de mucha preocupación, de mucha entrega a tratar de profundizar y plasmar en su trabajo lo mejor tratado posible, para que eso saliera a la luz y la gente tomara conciencia”, concluyó.

 

Su editora en la UABC

Tras ser dictaminada por pares académicos, en abril de 2017 el Departamento Editorial de la UABC bajo la coordinación de la maestra Laura Figueroa Lizárraga turnó las investigaciones de Sergio Haro a la editora Carmen Guadalupe Cruz Cibrián para su inminente publicación:

“Mi jefa, la maestra Laura Figueroa, me asignó el libro, ella habló conmigo, me comentó que Sergio Haro estaba trabajando en un libro sobre los feminicidios en Baja California”, relató a ZETA Carmen Guadalupe Cruz Cibrián.

“El libro se me asignó poco antes de mayo, lo empecé a leer, le comenté a mi jefa que yo anteriormente había hecho un análisis de medios referente a los feminicidios en Baja California y muchos de ellos ya los conocía, luego tuve que ponerme en contacto con Sergio Haro para hablar del libro, para saber exactamente qué era lo que él quería”, rememoró la editora Carmen Cruz.

Para principios de mayo de 2017, inició junto con Sergio Haro el proceso de edición del título para afinar detalles de redacción:

“La indicación que él nos dio fue que no quería que se le hicieran cambios, nada más quería que se le pusieran comas, puntos, acentos, y que se trabajara lo esencial, no quería que se le modificara absolutamente nada”, evocó la editora.

De prosa fluida tanto como su habla del día a día, la escritura de Sergio Haro solo requería entonces correcciones gramaticales propias de la edición final de un libro:

“En algunos casos sí tuve que hablarlo con él, que sí se tenían que hacer algunos cambios por redacción; yo le hice mis observaciones y él fue quien me dijo ‘esto va, esto no va’; la verdad es que trabajar con él fue muy ‘padre’ porque nunca me dijo ‘no’; confió en mi trabajo y eso se me hizo muy ‘padre’ por el hecho de que era la primera vez que nos conocíamos, platicábamos del libro, siempre estuvo al pendiente y siempre trató de apoyarme en los datos que me hacían falta”.

Incluso, Carmen Cruz recordó que un día antes del fallecimiento de Sergio Haro, sucedido el martes 30 de mayo en Mexicali, platicó por última vez con el editor de ZETA:

“En mayo estuvimos trabajando su libro; de hecho, el lunes 29 de mayo, un día antes de que falleciera, yo acababa de hablar con él por teléfono porque nos íbamos a ver el viernes para poder trabajar con el libro esa semana con referente a unas anotaciones que le había hecho”.

Tras el fallecimiento de Sergio, los últimos detalles fueron resueltos por el Departamento Editorial y, cómo último procedimiento, en coordinación con este Semanario:

“Se entregó a ZETA para que lo pudieran leer, para que conocieran el libro cómo quedó al final o si había observaciones; hubo observaciones, pero nosotros le comentamos a la directora de ZETA, Adela Navarro, que Sergio no quería que se le moviera nada al libro, entonces se quedó así tal cual; trabajé con la dirección de ZETA muy bien, me proporcionaron la información que yo necesitaba”.

Finalmente, Carmen Cruz recordó al ser humano: “Sergio Haro para mí fue un ejemplo, yo estudié Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC y él siempre era como el ejemplo de la clase. Fue bonito trabajar con él y que al mismo tiempo me dijera ‘no te conozco, pero confío en tu trabajo’”.

Foto: Cortesía

La investigación

En “La vida en rosa… las muertas de Mexicali” Sergio Haro entrega 16 historias de mujeres asesinadas antes de 2016, a manera de corte histórico de la problemática en Baja California:

“Los pasajes se centran en los asesinatos de 16 mujeres cometidos en un período de cinco años y nueve meses en la capital norteña; pero el reportero va más allá de los números, cuenta historias”, advierte en la publicación Rosario Mosso, editora general de ZETA, y complementa: “Los violentos decesos se abordan desde el lado de las víctimas, hilando la información o testigos, con entrevistas a sus familiares, madres, padres, hijos, hermanos, amigos y vecinos. La profundidad o superficialidad fue definida por la apertura o cerrazón de los deudos”.

Los historias narradas también sugieren el trato humano que Sergio daba a sus investigaciones, entre ellas destacan “Jesús Lizbeth Alapizco Castro, era muy alegre”, “Diana Mía, muerte anunciada. Historias cruzadas”, “Lucía Erika. Ni mía ni de nadie”, “Brenda Patricia, siempre serás mía”, “Nereida Fuentes, la ley”, “Ana Leticia Zatarain Acosta, amorzote”, “Erika, Badoo, la magia de internet”, “Tatiana, en marzo, mes de la mujer”, “Ira y dolor intenso”, “Adriana Yadira, morir de amor. No me dejes de querer”.

Otras narrativas de no ficción integran el volumen: “Ana Luisa y Esmeralda, el enano y la chaparra”, “La impunidad”, “Esperanza, no pasa nada. Tequila y cerveza”, “Gloria, te busco, te odio”, “María de los Ángeles, la prendió la heroína. Vida agitada”, “La vida en rosa, en pedazos. Lolis”, “Lupita, como una reina”, “Esmeralda, la vida loca”, “Asesino en serie”; además, se incluye una entrevista a Perla del Socorro Ibarra, procuradora general de Justicia del Estado en Baja California, titulada “Reclamo social, la visión de la procuradora”.

En todo caso, más allá de los perfiles de las féminas asesinadas, Sergio Haro Cordero también incluía el contexto social, económico, político y cultural en que sucedieron los crímenes, sello distintivo de su legado periodístico por más de tres décadas como una suerte de reclamo de justicia en medio del páramo norteño.

“El dejar un libro como que ahora se presenta es una herencia invaluable. Las 16 mujeres asesinadas en cobardía y que él meticulosamente investiga, rastrea, testimonia, señala y denuncia valientemente y con coraje, es una demostración de justeza y reclamo”, advierte en la presentación el escritor Tomás Di Bella.

 

“De la rosa solo conocieron las espinas”: Sergio

Sergio Haro Cordero (1957-2017) dejó concluido su libro; incluso estableció el orden de las historias, escribió la presentación, conclusión, agradecimientos y una contextualización sociopolítica titulada “Chicali”.

“Lamentablemente ya no sólo se puede hablar de casos como el de Ciudad Juárez o el Estado de México. El tema de la violencia hacia las mujeres ha permeado literalmente a todo el país, y Baja California no podía ser la excepción”, señaló Haro.

“En Baja California las cifras son escandalosas y de acuerdo con datos oficiales, tan sólo en el año 2008 al 2015, en la Procuraduría General de Justicia del Estado se tienen registrados 586 asesinatos de mujeres, sobre todo, en el caso de Tijuana y Rosarito, donde en ese mismo lapso suman 425 las mujeres masacradas.

“En esos mismos ocho años (2008-2015), en Mexicali se suscitaron 103 crímenes contra mujeres, la mayoría ligados oficialmente como motivos ‘pasionales’ y en un buen número de los casos, sin que se haya detenido algún responsable. Pero en el caso de Mexicali -aunque la cifra es menor que a la de Tijuana-, llama la atención la saña, la crueldad de estos crímenes y, sobre todo, cómo una buena parte han sido dirigidos hacia mujeres dedicadas al sexoservicio”, complementó el también autor.

“Más aún, una parte de estos asesinatos de mujeres dedicadas a la prostitución no sólo son privadas de la vida -que es el término oficial y más utilizado-, sino que antes las torturaron hasta el cansancio, y posteriormente, como objetos de desecho las arrojaron en algunos de los canales de la periferia oeste de Mexicali, y ésa no es la peor parte. A otras tantas, además de torturarlas y asesinarlas, las cercenaron en pedazos, les mutilaron las piernas, brazos, cabeza, las acomodaron en bolsas de plástico -de ésas usadas para la basura- y las arrojaron junto a otros desperdicios, que finalmente fueron a parar hasta el basurero municipal, donde los pepenadores recibieron el macabro bulto”.

Finalmente, el editor de ZETA advirtió sobre su libro ahora póstumo: “No se trata de esclarecer los crímenes y aprehender a los culpables -ésa es y debe ser tarea de las autoridades-, pero sí de aportar un contexto en el que se han sucedido este tipo de atrocidades y donde los casos de esta veintena de mujeres asesinadas son una especie de botón de muestra, de mujeres que vivieron una vida nada rosa, y que de la rosa sólo conocieron las espinas”.

Así Sergio Haro concluyó: “En suma, se trata de un submundo nada rosa”.

Por último, el Departamento de Comunicación del Instituto de Cultura de Baja California (ICBC), a cargo de Mauro Adel Quintero Badilla, informó a ZETA que “La vida en rosa… las muertas de Mexicali” se presentará el miércoles 20 de diciembre a las 6:00 pm en la Sala de Conferencias del Centro Estatal de las Artes (CEART) de la Capital bajacaliforniana.

En la presentación editorial participarán el director del ICBC, Manuel Felipe Bejarano Giacomán; Rosario Mosso, editora general de ZETA; el periodista Luis Arellano y las activistas Rebeca Maltos y Maricarmen Rioseco.

 

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