Sinceramente…


 
En Zerio Lunes, 25 Diciembre, 2017 12:00 PM

En plena cena navideña, en casa de los suegros:

— Cariño, no haces más que mirar el reloj. ¿Te aburres con mi familia?

“¡Qué va! Estoy viendo el tiempo que llevamos disfrutando”.

Autor: Un lector que pasará a solas el Año Nuevo.

 

Planes

— ¿Qué harás en Navidad?

“Engordar”.

Autor: Residente de Santa Fe.

 

Modelito

¿Qué tipo de auto lleva Santa Claus?

Un “Renol”.

Autor: Anónimo de una agencia automotriz.

 

Recalentado  

— ¡Mamá, mamá! ¡Qué rico está el pavo!

“Pues repite, hijo”.

— ¡Mamá, mamá! ¡Qué rico está el pavo!

Autor: Niño zonzo.

 

Pregunta necia

Jaimito pregunta a su madre:

— ¿Qué celebramos hoy?

“El Nacimiento de Jesús”.

— Pero ¿no nació ya el año pasado?

Autor: Pepito.

 

Querido Santa

Seré breve. Como sabes, soy abogado y creo que tu resolución de no traerme nada esta Navidad, basada en mi comportamiento y que si bien resulta ser inmoral, dicha circunstancia no es sancionable, dado que la moral NO ES SUJETA DE SANCION ALGUNA.

Asimismo, si mi actitud es considerada inapropiada, la misma no fue debidamente acreditada con una prueba fehaciente que diera fe de tal conducta, dejándome desde luego en completo estado de indefensión y violando mis garantías de legalidad, seguridad jurídica y debido proceso.

En resumen, al no contravenir con mi comportamiento o actitud norma alguna de Derecho positivo vigente, tu actuar violenta mis derechos fundamentales consagrados en nuestra Constitución.

Por tanto, y en virtud de tu infundada y dolosa resolución que se traduce en un acto de molestia, he decidido agotar las instancias legales aplicables con un JUICIO DE AMPARO que he presentado ante los Tres Reyes Magos, que son más sabios y antiguos que tú, así que… ¡Ve preparando tu informe justificado, GORDO PREPOTENTE!

Autor: Abogado Germán

 

Algo que muchos médicos ignoran

Una señora, con su hijito de 10 años, está comiendo en un restaurante. En un descuido, el chico se mete una moneda en la boca y se atraganta. La madre intenta hacerle escupir la moneda golpeándole la espalda, dándole palmadas en el cuello, sacudiéndolo sin éxito. El chico ya comienza a dar muestras de asfixia y la madre, desesperada, empieza a gritar pidiendo auxilio.

Un señor se levanta de una mesa cercana, y con pasmosa tranquilidad, sin decir palabra alguna, le baja los pantalones a la criatura, toma sus partes nobles, las aprieta con fuerza, y tira hacia abajo violentamente. De forma automática, el niño, ante el dolor irresistible, escupe la moneda.

Con la misma pasmosa tranquilidad con que se acercó, el hombre regresa a su mesa sin decir palabra.

Al rato, la señora, ya tranquilizada, se acerca para agradecerle que haya salvado la vida a su hijo y le pregunta:

— ¿Es usted médico?

“No señora, soy funcionario de Hacienda y eso que hice con su hijito es lo que hago tooodos los días”.

Autor: Anónimo del SAT.

 

Razonamiento

Un señor va por la autopista a 120 kilómetros por hora y en el carril contrario. Entonces,  n policía lo ve y lo detiene. El policía le dice:

— Lo voy a detener.

“¿Por qué?”.

— Está en el carril incorrecto y va muy rápido.

“En Alemania la velocidad de los carros es ilimitada”.
— Igualito lo multaré.
“Por qué…”.

— Va en el carril contrario.

“En Alemania se puede manejar por donde se quiera”.

— Eh… igualito lo multaré.

“¡Por qué!”.

— Lleva las luces apagadas.

“Pero si es de día…”.

— Acá sí, pero en Alemania ¡no!

Autor: Ex agente de tránsito.

 

Llamada de emergencia

Dos cazadores se encuentran persiguiendo a una presa por el bosque cuando uno de ellos cae al suelo. El hombre parece haberse quedado sin aliento y tiene los ojos vidriosos. Su compañero agarra el teléfono, llama al número de emergencias y dice jadeando:
“¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?”
La operadora sugiere:
“Tranquilícese, puedo ayudarlo. Primero asegurémonos de que efectivamente está muerto”.
Se crea un silencio y a continuación se escucha un disparo. Al volver al teléfono, el amigo dice:
“Listo. Y ahora ¿qué sigue?”.

Autor: Anónimo del 911.

 

Batalla legal

En 2015, Jamie Patterson adoptó a Mack, un perro con cruce de Mastín que vivía en la Casa de Rescate de Rough Road en Perryville, Missouri.

Pero resulta que a Mack le gustaba mucho la vagancia, así que el can logró escapar de su nueva casa y fue a parar en manos de Steve Svehla, precisamente el director de la perrera que en ese entonces decidió adoptarlo, considerando que sus amos habían sido negligentes.

Así comenzó ¡EN ZERIO! una batalla en la Corte en la que pasó de todo, incluso la supuesta muerte de Mack.

Resulta que en su desesperación por quedarse con el perrito, Svehla dijo que el animalito se había muerto y otra vez ¡EN ZERIO! le entregó a Jamie una cajita con cenizas.

Dos años después, Svehla finalmente se rindió y devolvió Mack a la señora Patterson.

 

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