Paul Auster y el significado de estar vivo

Foto: Cortesía Paulina de Reza
 
Cultura Lunes, 4 Diciembre, 2017 12:10 PM

El autor presentó su más reciente novela “4 3 2 1”. “Creo que yo escribo de lo que se siente estar vivo”, expresó a ZETA. También recibió la Medalla Carlos Fuentes en la FIL 2017. “Pareciera como si quisiéramos acoger de nuevo el fascismo”, advirtió

Guadalajara, Jalisco.- En su histórico paso por la XXXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara, (FIL), Paul Auster compartió tres días con sus lectores, representantes de medios de comunicación nacionales y extranjeros y público en general que abarrotaron sus presentaciones en el Auditorio Juan Rulfo, tal como estaba previsto desde que la FIL y Grupo Editorial Planeta anunciaron en agosto la visita del escritor estadounidense a tierras tapatías.

Para empezar, Auster recibió la Medalla Carlos Fuentes de manos de Silvia Lemus, viuda del escritor mexicano, el domingo 26 de noviembre, en la inauguración del Salón Literario en un repleto Auditorio Juan Rulfo.

“Solo deseé en ese instante que mis padres estuvieran presentes”, expresó al siguiente día durante la presentación de “4 3 2 1” (Seix Barral, 2017), evocando emocionado el momento en que poco más de mil 500 personas en el Auditorio Juan Rulfo no dejaban de aplaudir celebrando su presencia.

 

Desde la niñez

La novela “4 3 2 1” trata sobre la edad temprana de Archibald Isaac Fergun, “Archie”, el narrador que se adentra en los recuerdos más remotos de su infancia mientras transcurren pasajes torales de la historia de Estados Unidos.

Auster aclaró que “no es una novela autobiográfica”, no obstante advirtió sobre sus más recientes obras que también abordan aspectos de la niñez o de otras etapas de la vida:

“Hay una forma particular de pensar en mis obras anteriores, este libro para mí parece ser una continuación de lo que ya he estado haciendo en los diez años más o menos; el interés de mi obra cambió y se traslada; ahora, si pensamos en mis novelas anteriores, ‘Invisible’ (2009), ‘Sunset Park’ (2010), también mis dos libros autobiográficos; ‘Diario de invierno’ (2012) y ‘Reporte del interior’ (2013), todos ellos en una forma u otra estaban dedicándose a dos cosas: jugar con oraciones mucho más largas, yo nunca había escrito oraciones tan largas y también explorar el territorio de la juventud, incluso de la infancia; este libro, precisamente, continúa por este mismo camino”.

El escritor recordó también un momento de su adolescencia que fue fundamental en su vida y en la escritura de “4 3 2 1”:

“Tenía catorce años y nos atoramos en una tormenta eléctrica. Para alejarnos de los árboles buscamos un campo abierto, pero el jovencito que iba justo delante de mí murió instantáneamente al caerle un rayo. Pensé que lo podíamos revivir. Este evento cambió mi vida y entendí que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento”.

También argumentó contundentemente sobre el tema de la infancia y adolescencia en su nueva novela traducida del inglés por Benito Gómez Ibáñez, publicada este año al cumplir precisamente 70 años (Newark, Nueva Jersey, 3 de febrero de 1947):

“Espérense a que lleguen a mi edad y después ahí descubrirán que empezarán a pensar mucho en su infancia, mucho más de lo que lo están haciendo ahora, el enfoque de su interés empieza a cambiar y yo me he dado cuenta que esto me ha pasado desde que cumplí 60 años (en 2007), y hoy (3 de febrero de 2017) ya cumplo 70 años, pienso entonces en mi infancia y en los primeros días de mi vida mucho más que anteriormente”.

Por supuesto, la memoria juega un papel fundamental para recrear los primeros veinte años de vida; por eso el mejor ejemplo que encontró Auster para enfatizarla en su obra, recurrió a la evocación de su suegra de 95 años:

“Mi suegra, la madre de Siri Hustvedt, mi esposa, seguro que todos la conocen, es escritora también, ella, mi suegra, tiene casi 95 años y está más o menos en muy buen estado físico, pero su memoria está desvaneciéndose, ella solo puede recordar lo que sucede hoy, lo que sucedió hace cinco minutos, por ejemplo; podemos hablar con ella y decirle ‘fuimos al cine ayer’, y ella dirá: ‘¿A dónde fueron?’.

“Pero si le preguntamos qué hizo cuando tenía siete años, qué estaba haciendo en Noruega, te puede dar un relato muy detallado de lo que sucedió a esa edad; a lo que me refiero es que conforme avanzamos en la edad, creo que la primacía de nuestras primeras experiencias empiezan a resurgir y a vivir en una zona totalmente diferente; bueno, yo me encuentro en esa zona precisamente y quise remontarme al pasado, pensar en mi infancia y cuál es diferencia, no nada más ser niño, sino cuál es la diferencia entre tener cuatro y seis años, o seis años y nueve años; qué tan diferente va desarrollándose tu mente poco a poco. Algunas veces vamos a tener saltos increíbles y a veces va a crecer muy lentamente, entonces, este libro para mí es la vida de una sola persona pero se narra cuatro veces, variaciones de una sola vida, cuatro variaciones, pero esencialmente trata de crecer desde el nacimiento hasta los 21 o 22 años de este personaje. Los primeros 20 años de nuestras vidas son el momento más importante, el momento que vamos a llenar con el mayor de los cambios que nos ocurren, los más dolorosos, los más alegres, los más felices, los más todo, y eso a lo que se refiere este libro; es un libro sobre el desarrollo humano”.

Foto: Cortesía Paulina de Reza

“La imitación servil no puede producir nada”

Tras recibir la Medalla Carlos Fuentes, Paul Auster recorrió la tradición literaria de Estados Unidos, donde por supuesto figuran Edgar Allan Poe y Walt Whitman.

Entonces valoró cómo autores franceses voltearon a ver la obra de Poe: Stéphane Mallarmé, traductor, y antes Baudelaire, ensayista también de la obra de Edgar Allan Poe:

“Cuando un poeta busca inspiración en un creador de otro país, es porque busca algo que de inmediato no encuentra disponible en su propia lengua o literatura, porque pretende liberarse de los confines de su propia cultura; pero siempre, en definitiva, para hacerlo suyo, para llevarlo de vuelta a su propio lugar.

“La imitación servil no puede producir nada de interés, pero todo artista original siempre ha de estar alerta a lo que hacen otros artistas (nadie puede trabajar en el vacío), puesto que lo importante es utilizar la propia inspiración en otra obra para los propios fines; lo que significa que, en primer lugar, ha de tenerse una finalidad.

“Todos los poetas son de un sitio, de una lengua, de una cultura. Pero si el cometido de la poesía es contemplar el mundo con otros ojos, volver a examinar y descubrir las cosas frente a las que todo el mundo pasa de largo sin darse cuenta, parece lógico entonces que el ‘sitio’ del poeta resulte muchas veces desconocido para el resto de nosotros. Se pone a mirar esa pared de ladrillo, esa montaña o esa flor y medita sobre ello más que nosotros, de modo que, cuando nos lo cuenta, hay buenas posibilidades de que nos sorprenda, de que nos diga cosas en las que no hemos pensado hasta oír sus palabras, y por tanto esas palabras pueden parecernos extrañas. Para entenderlas puede que tengamos que escuchar por segunda vez. Puede que por centésima vez -o durante cien años- antes de que comprendamos lo que está diciendo.

“Poe y Whitman, dos escritores sumamente diferentes, pero ambos intrínsecamente norteamericanos, y es significativo, en mi opinión, que el propio Whitman pudiera finalmente reconocerlo hacia el final de su vida. ¿Qué quiero decir con norteamericano? Un escritor que está directamente comprometido con la cuestión misma de Norteamérica. En la primera mitad del Siglo XIX eso significaba encarar la novedad del país, su enorme tamaño, el frenesí materialista que impulsaba a sus ciudadanos, pero también la idea de Norteamérica, el sueño utópico de que en cierto modo estaba destinada a convertirse en un segundo Edén. Whitman, desde luego, trata todo eso en su obra, mientras que Poe lo rehúye, horrorizado por la falta de tradición del país, su vulgaridad, su entusiasmo por dar siempre la última palabra al dinero.

“Sin embargo, nadie que no fuese norteamericano podría haber escrito la obra de Poe, lo mismo que Baudelaire y Mallarmé -dos colosos igualmente enamorados de Poe- no podrían haber sido de otro sitio que no fuera Francia”, concluyó Paul Auster para dar paso a las ovaciones de un público entregado en el Auditorio Juan Rulfo.

 

“Mi gran esperanza está en las mujeres”

Durante su paso histórico por la FIL de Guadalajara, el también autor de “La trilogía de Nueva York” o “La invención de la soledad” evitó referirse por su nombre al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump:

Foto: Cortesía

“Déjenme hablar de este hombre que mencionan, que es un nombre que a mí no me gusta ni siquiera pronunciar, yo lo llamo ‘45’, porque es el Presidente 45 de Estados Unidos. Esta persona ni siquiera lleva en su puesto un año, no sabemos hacia dónde vamos, no sabemos nada acerca de cómo va a terminar esta historia”.

Auster advirtió que el resultado de la reciente elección presidencial en el país vecino del norte era también predecible:

“Los resultados de estas elecciones ya se habían predicho; en los años previos el ala derecha ya estaba asumiendo el gobierno, asientos en el Congreso, en todo Estados Unidos todo esto cambió y el ala derecha se asienta, ¿estamos hablando de 1930 de nuevo, o es completamente nuevo? Todavía no lo sé, lo veremos; yo recuerdo haberme dicho a mí mismo en 1989, cuando colapsó el Muro de Berlín y cayó el comunismo, estábamos empezando una era, y yo me preguntaba: ¿cómo va a ser esta era?, y nadie lo sabía, y hoy creo que lo empezamos a ver, lo estamos atisbando, y creo que los años por venir nos van a mostrar hacia dónde vamos, porque yo no lo sé, estoy muy confundido.

“El Siglo XXI apenas empezó; ciertamente, parecería que estamos enfrentando nuevos problemas, nosotros estamos viviendo en un mundo cambiante, y sin embargo no es completamente diferente de lo que habíamos experimentado anteriormente; escribir este libro, por ejemplo, la mayoría de esto sucedió hace 50 años o más, a mí me sorprende mucho cómo los problemas que existían en Estados Unidos en ese entonces siguen existiendo hoy, ciertos problemas fundamentales acerca de Estados Unidos que no se han resuelto aún y que por lo tanto siguen siendo problemáticos para nosotros: cuestiones raciales, problemas laborales, problemas económicos”.

Asimismo, el escritor habló de lo que llamó el surgimiento de los “populistas”: “Creo que es lo mismo, y sin embargo, hay diferencias, y una de estas diferencias en todo el mundo es el surgimiento de populistas, de gobiernos a la derecha, pareciera como si quisiéramos acoger de nuevo el fascismo, o algo cercano al fascismo o algo más bien antidemocrático, que parece flotar en el aire de Europa, en Inglaterra con el Brexit, y bueno, eso refleja mucho esa mentalidad de la que hablo y, por supuesto, lo que le está pasando a Estados Unidos con estas elecciones recientes”.

Finalmente, Paul Auster compartió su esperanza de la vida política de Norteamérica: “Mi gran esperanza está en las mujeres. Esperemos que 2018 traiga muchas mujeres a Washington”.

 

“Escribo de lo que se siente estar vivo”

Aunque recordó que actualmente ya no escribe poemarios, pues la publicación más reciente es “Poesía completa” (Seix Barral, 2012), una característica fundamental en la obra de Paul Auster es el abundante uso de figuras retóricas propias de un poeta: “Nueva York, la Capital de los rostros humanos, la Babel horizontal de las lenguas humanas”; “… una mujer tan delgada que en vez de huesos parecía tener alambres bajo la piel”; “Nana era más bien gorda y se reía de forma muy interesante, como si tuviere pájaros atrapados en la garganta”, se lee en algunas partes de “4 3 2 1”.

¿Cuál es la búsqueda o el interés literario de Paul Auster al narrar de forma poética en “4 3 2 1” acontecimientos históricos verídicos de Estados Unidos?, preguntó ZETA.

“Ya he hecho esto en el pasado con otros libros, especialmente con ‘Moon Palace’ (1989), por ejemplo, no a tan grande escala pero los libros en los que yo he tenido que hacer investigación, aquellos libros en los que yo he tenido que aprender cosas en mayor detalle, por ejemplo, el personaje de Nikola Tesla que aparece brevemente en ‘Moon Palace’, tuve que hacer lecturas a cerca de él.

“También en ‘Mr. Vértigo’ tuve que entender la situación política del país con mucho mayor profundidad antes de comenzar, necesitaba saber o conocer más bien este personaje, decidí que es un personaje real, pero en este caso estamos hablando a mucho mayor escala.

“Quise escribir un libro donde yo hablara no nada más de los personajes, sino también de las relaciones de los personajes con su tiempo y su lugar, entonces, para poder hacer esto, yo sentí que tenía que tener todos mis datos bien hechos, no podía ser vago, tenía que saber que tal día los soldados entraron a Vietnam, o en cual día hubo un levantamiento racial en tal o cual ciudad.

“Para mí fue importante incluir la cronología correcta, porque yo estaba escribiendo dentro del contexto de esta época, y no, no he hecho nada como esto anteriormente, es cierto, pero al mismo cada uno de mis libros siempre han sido diferentes a los libros anteriores.

“Cada vez que yo escribo un libro creo que estoy ingresando a un territorio nuevo, estoy tratando de explorar las cosas de manera diferente, en ese sentido este libro es la continuación de mi búsqueda bizarra por tratar de expresar cosas en relación al significado de estar vivo; creo que yo escribo de lo que se siente estar vivo”.


 

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