Meade: el candidato del dedazo y el gasolinazo

Foto: Moises Pablo/Cuartoscuro.com.- El Presidente y su abanderado
 
Zoom Político Lunes, 4 Diciembre, 2017 12:00 PM

Tras el anuncio de la salida del gabinete de José Antonio Meade Kuribreña, en voz del propio Presidente Enrique Peña Nieto, los otros “candidateables” del PRI acataron la orden presidencial: el Secretario de Estado en la administración panista de Felipe Calderón Hinojosa será quien busque la silla presidencial en 2018 por el tricolor, pese a los señalamientos existentes, en relación al desvió de miles de millones de pesos durante algunos de sus cargos

Para la mañana del lunes 27 de noviembre, ya todo el mundo sabía. Unas horas atrás, el gobierno de la República había “filtrado” la noticia a sus medios de comunicación y columnistas predilectos: José Antonio Meade Kuribreña dejaría la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para convertirse en el único precandidato del PRI para la elección de Presidente de la República, en julio de 2018.

Desde ese momento se supo que el Presidente Enrique Peña Nieto había decidido al candidato. Un dedazo, como siempre lo ha hecho el PRI en el poder. Nada de convocatoria, elecciones internas o democracia en el partido. Es Meade y se acabó. Y la institucionalidad de los “revolucionarios” se hizo ver. Hasta el momento no ha habido una expresión de rechazo, de oposición ni de reniego por el perfil de quien será el abanderado.

Meade trabajó con Vicente Fox Quesada, fue parte del gabinete de Felipe Calderón Hinojosa, impulsó reformas en agravio de los empresarios, ha sido un defensor de los gasolinazos durante su cargo como secretario de Hacienda y Crédito Público, en el gobierno actual.

A él se le acuña la célebre frase, sostenida y defendida en diversos medios: “el que gana con el gasolinazo es el país, son nuestros hijos y son nuestros nietos”.

 

El candidato

 

José Antonio Meade no ha participado en ninguna elección. Los cargos que ha ocupado son meramente técnicos y gran parte de su carrera la desarrolló en los gobiernos panistas de Felipe Calderón y Vicente Fox, antes.

Será además, el primer abanderado del PRI a la presidencia de la República que no provenga meramente de las filas del tricolor. Meade no tiene arraigo en el partido. Ni sus mismos militantes lo conocen, ni han demostrado simpatías por el doctor de Yale.

Además de ser un personaje que no goza de popularidad ni de una personalidad simpática o mediática.

Según las encuestas que se habían publicado anteriormente a su destape, Meada aparecía como el personaje menos popular de los posibles candidatos del PRI, muy por debajo de Miguel Ángel Osorio Chong y de Luis Videgaray.

Éste último, actual secretario de Relaciones Exteriores, se deshizo en halagos, días antes de darse la noticia oficial. En las oficinas de su dependencia, el pasado 24 de noviembre. Lo presentó así: “Uno de los mexicanos más talentosos, más preparados, con una trayectoria impecable y que ha sido protagonista de las transformaciones, de los éxitos de la política pública en México, en las últimas décadas”.

Y remató: “Bajo el liderazgo de José Antonio Meade, hoy México tiene rumbo, tiene estabilidad y tiene claridad de la visión en materia económica. Para nadie es un secreto que tengo el privilegio de conocer al secretario desde hace muchos años, y pues, soy testigo fiel no solo de su inteligencia notable, de su extraordinaria preparación y experiencia, pero, sobre todo, de sus valores”.

El impulso se lo dio Enrique Peña Nieto y por lo tanto, es un candidato que carga con la imagen del gobierno. En la residencia oficial de Los Pinos, con la atención de todos los medios nacionales, el Presidente dijo que aceptó la renuncia de Meade, como si no hubiera sido un acuerdo o una instrucción consensada al interior del gobierno.

“Quiero expresar mi reconocimiento personal e institucional a la destacada labor que el doctor Meade desarrolló al servicio de México”, fueron las palabras de EPN a la despedida de su tapado, además de asegurar que gracias a él se mantienen condiciones de estabilidad económica.

 

Para Obrador…

 

A minutos del anuncio que el ex secretario de Peña sería el abanderado del PRI, mientras se presentaba ante las dirigencias de la CTM, CNC y CNOP, Andrés Manuel López Obrador subió a su red social de Facebook, opiniones sobre su adversario: “éste va a tener el apoyo del PRI y también el apoyo del PAN”.

Dijo que a Meade “Lo ven bien los de la mafia del poder, porque es darle continuidad al modelo neoliberal”. Y explicó que la “mafia” tendrá a dos candidatos: “el de la alianza PAN-PRD, un candidato palero”, y al propio abanderado del PRI, “los dos paleros”. Al Frente Ciudadano lo llamó “alianza que implica la promiscuidad política”.

Dijo que ambos representan lo mismo: al “oponerse a un cambio verdadero. Pues les vamos a ganar a los dos candidatos, a la mafia del poder”, pues en ambos existen “mucha corrupción”.

 

Sirviendo al poder desde 1997

 

José Antonio Meade Kuribreña entró al gobierno en 1997, a sus 28 años de edad. El primer cargo importante fue como  Director General de Planeación Financiera de la Consar

(Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro).

La Consar se había creado unos años antes, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; se trata de una dependencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que regula las Afore (Administradoras de Fondos para el Retiro).

Meade fue de los primeros directores del plan salinista de abandonar su responsabilidad de hacerse cargo del retiro de los trabajadores, y pasar los fondos de ahorro de las pensiones a las empresas privadas.

Foto: Moises Pablo/Cuartoscuro.com.- Del PAN a PRI

La carrera de quien obtuvo un doctorado en la Universidad de Yale continuó en el gobierno de Zedillo, al pasar frente al Instituto de Protección del Ahorro Bancario (Ipab), construido para sustituir al Fobaproa.

Con el gobierno panista de Vicente Fox, Meade dirigió el Banrural (2002 a 2006), en ese periodo se liquidó la dependencia que procuraba el financiamiento a los trabajadores del campo, para dar paso a la Financiera Rural. La historia del campo en México es conocida por todos.

Fue hasta el sexenio de Felipe Calderón que Meade llegó a ser parte del círculo cercano del presidente, al convertirse en Secretario de Energía y Secretario de Hacienda. Antes, como jefe de asesores del entonces Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, había sido parte de las negociaciones de la Reforma Fiscal en 2006, que levantó inconformidades en todo el país.

En 2008 ya era Subsecretario de Ingresos de la SHCP, cuando impulsó IETU, impuesto “de taza única” que golpeó severamente a los empresarios. Fue uno de los que embozaron la Reforma Hacendaria de 2009, para incrementar el pago de impuestos de los ciudadanos y así elevar el dinero para el gasto del Gobierno Federal.

Desde el primer día del gobierno de Enrique Peña Nieto, Meade estuvo como Secretario de Relaciones Exteriores, cargo que dejó a finales de agosto de 2015, para ser el nuevo Secretario de Desarrollo Social, sustituyendo a Rosario Robles.

En septiembre de 2017 se publicó una investigación periodística, la cual posteriormente fue confirmada por la Auditoría Superior de la Federación, que dio cuenta que desde varias dependencias, entre ellas la de la Secretaría de Desarrollo Social, se desviaron cerca de 7 mil 670 millones de pesos.

Durante la gestión de Robles y Meade en Desarrollo Social, se formó una red de contratos multimillonarios para simular servicios, junto a varias universidades locales.

El titular de la ASF, Juan Manuel Portal, calificó recientemente como “un claro acto de corrupción” el desvió de los recursos públicos, de los cuales, mil 787 millones de pesos fueron extraídos de la dependencia que encabezó Robles y que continuó Meade en 2015.

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