Las prisiones de Coahuila

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Opinionez Lunes, 4 Diciembre, 2017 12:00 PM

FIL Guadalajara 2017.- El Dr. Sergio Aguayo Quezada descubre en sus investigaciones que la DEA ha sido directamente responsable de la desaparición de al menos cien mexicanos en Coahuila y Tamaulipas, y que agencias yanquis tienen las manos metidas en el narco de México y Latinoamérica.

La decisión de los EE.UU. de no intervenir en el bien de erradicar el narco, es una de las causas centrales del baño de sangre del continente. El consumo masivo de drogas en Estados Unidos es la mayor responsabilidad; pero en México, los políticos y las fuerzas armadas son también culpables del caos, afirmó Sergio Aguayo.

“El Yugo de los Zetas” es una publicación del Colegio de México sobre los sucesos del Norte de Coahuila, entre 2010 y 2011, con 72 páginas del Dr. Sergio Aguayo Quezada (Profesor del Colmex y de la Universidad de Harvard) y Jacobo Dayán (Universidad Iberoamericana), presentada en la Feria Internacional del Libro 2017, este domingo 26. En una explicación al auditorio de esta presentación, el profesor Aguayo dijo varias cosas interesantes.

La Procuraduría de los Derechos Humanos de ese Estado entregó un copioso archivo de documentos de cómo funcionaba la mecánica perversa en los penales de Piedras Negras, donde gobernaba directamente el clan de los Zetas en complicidad con el gobierno del Estado de Humberto Moreira, luego Presidente del PRI y becario por el SNTE en Madrid.

En el diálogo con el público, se felicitó al Dr. Aguayo por su digno papel en la denuncia a la clase política y honrar su defensa en la demanda de Moreira, quien lo acusa por daño moral, con una sanción de 10.5 millones de pesos. Al doctor lo está defendiendo un despacho de manera gratuita y la sociedad solidaria lo apoya con los gastos de la defensa.

En un careo reciente, intentó Aguayo Quezada explicar a Moreira que le han dicho cosas peores sus críticos más feroces, como ladrón, defensor de los Zetas, lavador de dinero, etc., y pregunto: ¿por qué solo a él lo demandó?

La respuesta es o fue en su momento, “que a él porque lo respetaba”.

Aguayo en su exposición defendió a la sociedad mexicana, afirmando que no es indiferente, porque el 80% está consciente de lo que pasa, pero la limitante es que solo el 20% se organiza. Este porcentaje, sin embargo, son 25 millones de ciudadanos y sus acciones detienen algunas de las peores operaciones del gobierno. El resto de la población, 80%, está dislocada, fragmentada, muy diversificada en sus acciones a tomar, pero la articulación de esta variable definitoria es todo un gran reto. Un dato relevante de sus observaciones es que el poder también está fragmentado y esto da pie a avances como el haber entregado información de los penales de Coahuila. ¿Es acaso la muestra de cómo operan las prisiones mexicanas?

Afirmó que el 20% de la sociedad mexicana ya compró la cultura del crimen organizado, se ha integrado como parte del problema, como cómplice inmoral y económico, esto es preocupante porque se puede incrementar esos apoyos a los cárteles de la droga. La explicación no solo es la miseria, ignorancia, desempleo, la desesperación, sino las fuertes tentaciones, la vulnerabilidad de sus principios donde el acceso a lujos, pese a una corta vida, es un fuerte imán.

En El Salvador, afirmó, el 50% de la población está identificada con los criminales, ¿para allá vamos?

Cuidado porque la lengua cuida la cabeza, dijo. Las acciones aventuradas, algunas de ellas de los académicos, investigadores, activistas y periodistas les han costado la vida, hay que respetar la objetividad y pertinencia de la información. Esto hace la gran diferencia entre seguir trabajando o recibir amenazas, acusaciones, demandas millonarias, ser secuestrado o cosas peores. Indicó que la seguridad, la vida, es el primer deber de un investigador, académico, periodista, para cuidar a su familia, incluso a la gente que los rodea. Puso un ejemplo del fundador del prestigiado semanario Río Doce, de Culiacán Sinaloa, Javier Valdez, y Miroslava Beatrich, en Juárez, donde nada justifica el crimen.

En el movimiento guerrillero se descubrieron los nombres de quienes habían delatado. Aguayo lo puso en contexto, el régimen priista arrancó información con tortura a los guerrilleros y miembros de sus familias. ¿Qué hacer cuando los lanzan al mar desde aviones? Cuando en Gobernación, Nazar Haro, Gutiérrez Barrios, Díaz Ordaz, Echeverría, Fox, Calderón y Peña, deciden torturar.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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