Eran de Los Dámaso, los colgados en BCS 

Fotos: cortesía
 
Destacadas BCS Sábado, 23 Diciembre, 2017 09:16 AM

Investigaciones estatales refieren que los seis hombres colgados vivos en puentes de La Paz y Los Cabos, trabajaban para esa ala criminal del Cártel de Sinaloa; además que hicieron alianza con Los Beltrán Leyva para combatir a los hijos de “El Chapo” y sus estructuras criminales. En Baja California Sur se libran dos guerras del narcotráfico

 

 

Los seis cuerpos que amanecieron colgados en puentes de La Paz y Los Cabos, el miércoles 20 de diciembre, eran de hombres que -sugieren las primeras investigaciones- pertenecían a la estructura criminal de “Los Dámaso”, aquellos que siguen en el ala criminal del depuesto capo Dámaso López Núñez “El Licenciado”, detenido en Ciudad de México en mayo de este 2017.

Efectivamente, el Cártel de Sinaloa, escindido desde la aprehensión y posterior extradición de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, libra en Baja California Sur una guerra interna por el poder del territorio para el trasiego y distribución de drogas.

Quienes se adjudicaron criminalmente el terrorífico hecho criminal de los seis ahorcados, fueron “Los Guzmanes y Tegoripeños”, otra célula del Cártel de Sinaloa, ligada presuntamente a Joaquín Guzmán, tanto por el apodo como por el lugar de origen de éste, Tegoripa, un poblado de Badiraguato, Sinaloa.

Son los mismos capos que se han adjudicado los asesinatos de alto impacto, incluido el del comisionado Estatal de los Derechos Humanos, Silvestre de la Toba y de su hijo.

Investigadores estatales informaron a ZETA que en Baja California Sur se viven dos guerras criminales, una entre las células del Cártel de Sinaloa y otra de ésa organización criminal contra el Cártel Jalisco Nueva Generación y lo que queda de los Arellano Félix, los cuales delinquían en aquel Estado.

“ESTO VA DE MAL EN PEOR”

“¡Que alguien pare ya esta barbarie! Son apenas unos jovencitos y ahora nosotros, que no tenemos nada que ver en el rubro, tenemos que bajarlos. Es una lástima en lo que se ha convertido mi ciudad. Está muy cabrón el mensaje que dejaron, y parece que esto va a ir de mal en peor”, lamentó un simple bombero, cuando apenas daban las cinco de la mañana del 20 de diciembre, el cual tuvo que intervenir en labores de Médico Forense para bajar los cuerpos de dos masculinos colgados en el puente de Chametla que conduce al Aeropuerto Internacional de La Paz, Baja California Sur.

Así de cruda fue la madrugada del pasado miércoles en La Paz, Cabo San Lucas y San José del Cabo, cuando de los principales accesos pendían cadáveres semidesnudos de seis hombres y junto a ellos, narcomensajes amenazantes.

Estos hechos ocurridos por primera vez en la entidad, palpan el nivel de violencia que va en aumento; los mensajes de advertencia y la brutalidad de los crímenes, demuestran que los problemas subirán de tono.

“Es sorprendente a dónde nos hemos dirigido. Todo esto es claro que, con complacencia de nuestras ‘brillantes’ (autoridades), ya no solo los sicarios tienen permiso de ir a ejecutar a una persona y huir, ya no solo es levantar a alguien y llevárselo; vaya, ya no solo es tener el tiempo suficiente para colocar una manta; ahora el cártel tiene tiempo o compró tiempo para colocar un narcomensaje y dejar colgadas a dos personas con total impunidad. Solo esta clase de adornos le hacían falta a nuestro Estado en la bienvenida para decirle a la gente: ‘no vengan, estamos en guerra’”, denunció uno de los miembros de Atención a Víctimas del Delito.

 

ESTE ES UN EXTRACTO DEL REPORTAJE QUE CIRCULA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE ESTE SÁBADO 23 DE DICIEMBRE

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