“El Patas” pone caseta de escoltas para su casa… en la vía pública

Fotos: Isaí Lara Bermúdez
 
Cuentahiloz Lunes, 11 Diciembre, 2017 12:00 PM

Mientras los tijuanenses sufren uno de los años más violentos e inseguros de su historia, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, presidente municipal, resguarda su casa y sus bienes, además de con una decena de escoltas las 24 horas, con una caseta colocada irregularmente en la vía pública.

Quién sabe de qué tendrá miedo “El Patas”, si desde antes de tomar protesta advirtió que no combatiría a los grupos de narcotráfico; si su administración no ha encabezado una detención importante; no se le conocen decomisos históricos y no hay desde su boca, ni desde sus empleados de seguridad, declaraciones frontales contra los cárteles de la droga.

Qué intereses podría estar afectando el panista, si no es el de los ciudadanos de a pie.

La exageración en su seguridad lo llevó a pasarse los reglamentos de la ciudad, los modales con los vecinos y la moral frente a sus gobernados, por las patas. Construyó una caseta de policías frente a su casa, sobre la banqueta y sobre la calle, lo cual es completamente irregular. Con decir, que si cualquier mortal se atreviera a hacerlo, serían las propias cuadrillas del Ayuntamiento encargadas de demoler cualquier obstrucción a la vía pública… pero bueno, es el todopoderoso alcalde de la ciudad. Y quién contra él.

Un poco de cultura cívica para el primer edil: el Reglamento de Edificación para el Municipio de Tijuana indica en su Artículo 42 que las vías públicas son imprescriptibles e inalienables, por lo que “los permisos y concesiones que se otorguen para la ocupación, uso y aprovechamiento de las vías públicas o cualquier otro bien de uso común o destinado a un servicio público, no crean ningún derecho real o posesorio; son siempre revocables y temporales y en ningún caso podrán otorgarse con perjuicio del libre, seguro y expedito tránsito del acceso a los predios colindantes, de los servicios públicos instalados y, en general, de cualquiera de los fines a que estén destinadas”.

No hay letras en el Reglamento de Edificaciones que permitan a Gastélum apropiarse de una zona exclusiva para una caseta, ni un área dentro del perímetro de sus residencias para una caseta de seguridad o estacionamiento para sus escoltas, según explican arquitectos de la ciudad.

Para el resto de los ciudadanos, los que no tienen estos privilegios, aplica el Artículo 51 del mismo reglamento, según el cual la Dirección de Administración Urbana “dictará las medidas administrativas necesarias, para mantener o recuperar la posesión de las vías públicas y demás bienes de uso común o destinado a un servicio público municipal, así como ordenará la remoción cualquier obstáculo, de conformidad con lo dispuesto en la Ley, este Reglamento y la demás normatividad aplicable”.

¿No sabrá el presidente municipal que la Ley establece que “quien obstruya el libre tránsito en la vía pública o el aprovechamiento de un servicio público, ya sea que se hubiere o no autorizado, deberán removerlos a su costa”?

La mini casita que el panista colocó frente a su casa está sobre la guarnición de una calle en el fraccionamiento Lomas de Agua Caliente, que es el espacio curvo entre la banqueta y el asfalto, al lado de los postes anti-impacto de concreto instalados sobre la banqueta, además de haber colocado un letrero para el estacionamiento exclusivo de sus escoltas, pero en la casa de su vecino. Es el colmo.

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