El crimen de Assilem

Foto: Cortesía.- El asesino está cerca
 
Edición Impresa Lunes, 25 Diciembre, 2017 12:00 PM

Embarazada, su cuerpo fue dejado entre matorrales en Tecate, amarrada de pies y manos con corbatas. Fue estrangulada y golpeada.  Expertos aseguran que por las lesiones y forma en que el asesino dejó el cadáver, se trató de alguien cercano, un conocido de la joven

Investigadores en el Estado intentan construir las piezas de un crimen que ha estremecido. A sus 19 años de edad, a Assilem Adriarem Munguía le fue quitada la vida de manera violenta.

Su verdugo utilizó una prenda que fungió como mecanismo de una cuerda alrededor de su cuello y la apretó con sus manos hasta asesinarla. “Anoxemia por estrangulamiento”, se leerá en el documento forense sobre la causa de muerte.

Amigos y ciudadanos han convocado a una marcha en la ciudad de Tecate para el sábado 23 diciembre a las 6:00 pm, partiendo del Monumento a la Madre.

Assilem era una mujer tranquila y sana, así la recuerdan sus amistades. Había dejado hace poco la carrera universitaria de Enfermería y trabajaba en un restaurante de nombre Mr. Papa en la Zona Centro del Pueblo Mágico.

Fue reportada por su familia como desaparecida desde el jueves 14 de diciembre, día en que se celebró una posada a la que la joven estaba invitada. Desde esa fecha no regresó a casa y no hubo rastro de ella hasta cinco días después que un hombre pasó por una brecha, observó “un bulto” que terminó siendo una mujer muerta cuyo cuerpo fue tirado en un terreno baldío, rodeado de arbustos y alejado de construcciones.

El hombre llamó a la policía, les dio señas del lugar y los esperó cerca. Los llevó hasta el cadáver de una fémina que se encontraba bocabajo y amarrada. En cosa de segundos se acordonó el área, una brecha de terracería en la colonia Escorial, cerro entre El Rincón Tecate y el fraccionamiento Santa Anita.

Al momento del hallazgo, Assilem tenía la misma ropa con que fue vista por última vez: pantalón de mezclilla azul marca Levi’s y un suéter color guinda. En un pie, una bota café y en el otro solo un calcetín negro, aun con sus arracadas doradas como aretes.

Los investigadores forenses tienen indicios importantes pero desgarradores: la joven estaba embarazada y policontundida, es decir, con múltiples golpes y marcas de los mismos. No tienen duda: se trata de un “feminicidio con impresión de mecanismos violentos sobre su persona”.

Según el experto, la peligrosidad del criminal deberá ser crucial para resolver el homicidio y tendrá que ser un elemento importante en caso de ser detenido.

Uno de los forenses explicó a ZETA que el perfil criminológico del asesino quedó plasmado en las lesiones, con el mecanismo para privarla de la vida, y la forma en que este abandonó el cadáver, cuando no permitió se separaran ni sus manos ni pies: “El criminal presenta un síndrome de arrepentimiento, así lo conocemos en criminalística, así cómete el delito, lo que establece la relación víctima-victimario”.

El asesino estuvo y está cerca, refiere el criminólogo.

 

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