20 años de impunidad

Foto: Archivo
 
Sortilegioz Lunes, 4 Diciembre, 2017 12:00 PM

Cuatro presidentes de la República después, el atentado contra el periodista y fundador de ZETA, don Jesús Blancornelas, sigue en la impunidad.

Sucedido el 27 de noviembre de 1997, un jueves por la mañana cuando sicarios del Cártel Arellano Félix emboscaron el vehículo del periodista que era conducido por su seguridad y asistente Luis Valero, el caso fue atraído para su investigación por la Procuraduría General de la República (PGR).

El objetivo fue alejar la investigación de la esfera local, donde podría haber intereses para no concluirla, o una colusión entre elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado, entonces comandada por el licenciado José Luis Anaya Bautista, con miembros de la mafia local que habían ordenado asesinar al director de ZETA.

Fue fácil identificar de dónde provenía el ataque al periodista. Dos hechos.

Primero, de los nueve sicarios que participaron en el atentado, uno de ellos quedó muerto en la escena del crimen. Esquirlas de una bala que pegó en una reja cercana a donde el sicario se ubicaba, le entraron por el ojo, y ahí cayó muerto. No tardaron las autoridades en identificarlo. El entonces Comandante de la Policía Federal vio el cuerpo en el Servicio Médico Forense y supo que se trataba de David Corona Barrón “El CH”, a quien ya tenía ubicado porque semanas atrás había atentado contra policías de su equipo fuera de las instalaciones de los Juzgados federales.

“El CH” era conocido en el mundillo criminal como el líder de la mafia mexicana en el Barrio Logan de San Diego, criminales que habían sido reclutados por Ramón Arellano Félix para reforzar el grupo de sicarios que en Tijuana había integrado con los narcojuniors de la época.

El otro hecho iba de la mano de ese. Blancornelas había estado realizando investigaciones periodísticas sobre la forma en que operaban, con corrupción, amenazas y muerte, los hermanos Arellano Félix. Publicaba los hilos que unían a policías y comandantes con los hermanos mafiosos, cuáles eran los acuerdos ilícitos, para que los primeros sirvieran de cómplices de los segundos. Además había entrevistado a una mujer que le dio santo y seña de la participación de Benjamín y Ramón en el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas y Ocampo, y cómo sus hijos los habían ayudado a escapar del Aeropuerto de Guadalajara, donde fue muerto el prelado.

Las publicaciones de ZETA firmadas por Blancornelas molestaban a los mafiosos que se veían exhibidos públicamente, cuando eran protegidos por las autoridades investigadoras que no iban tras ellos, que no habían pública información sobre sus crímenes y fechorías en el trasiego de la droga desde esta frontera y hacia Estados Unidos.

Fue claro, debido al asesino que quedó en el sitio del atentado y su filiación con el Cártel Arellano Félix, así como por las publicaciones del periodista, de dónde provenía el ataque que sin duda lo era a la libre expresión en México. Pero ni así. Ni teniendo a uno de los victimarios en la morgue, ni ubicado su contexto criminal y compinches, la PGR fue capaz de realizar una investigación para procesar a los hermanos mafiosos por el atentado al periodista, en el cual perdió la vida Luis Valero.

Aparte de David Corona Barrón, fueron identificados como parte del grupo que atentó contra Blancornelas, otros miembros del Cártel Arellano Félix: Alfredo Araujo Ávila “El Popeye”, Marcos Arturo Quiñónes Sánchez “El Pato”, Fabián Martínez González “El Tiburón”, Michael Anthony Harvee “El Pee Wee”, Isaac Guevara Hernández “El Zigzag”, Antonio Peña Huerta y/o Adelaido Reyes “El Lalo” y José Alberto Márquez Esqueda “El Bat”.

Ramón Arellano Félix fue asesinado en febrero de 2002 en Mazatlán, Sinaloa, y en años posteriores se informó que Fabián Martínez González se había suicidado en Tamaulipas. Sumados al “CH”, son tres los muertos que participaron en aquel atentado contra la libre expresión, del resto, aun cuando algunos han sido detenidos por delitos relacionados a su actividad criminal en el narcotráfico y el crimen organizado, pocos han sido procesados por el asesinato de Luis y la tentativa de asesinato de Blancornelas. Para el caso, han sido exonerados ante la incapacidad de los investigadores de la PGR para ubicarlos en la emboscada de hace 20 años.

El líder de todos, el capo Benjamín Arellano Félix, fue aprehendido en marzo de 2002 y años después extraditado a Estados Unidos. Sin embargo, no ha sido investigado ni procesado por la autoría intelectual del atentado a Jesús Blancornelas, como tampoco por el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas y Ocampo. Aún preso por delitos relacionados con el narcotráfico, Benjamín Arellano vive en la impunidad por atacar la libre expresión en México, luego que sicarios al servicio de su cártel intentaran matar al director de ZETA.

Hoy día en la PGR instauraron la Fiscalía Especial de Atención a Delitos contra la Libre Expresión (FEADLE), pero ha sido letra muerta. Una entidad burocrática más del Gobierno Federal con serias deficiencias en materia de investigación ministerial, científica y de resultados. Estadísticas del Comité para la Protección a los Periodistas indican que más de 100 periodistas han sido asesinados del año 2000 a la fecha en México, y que en esos casos el nivel de impunidad de la FEADLE es de un 99 por ciento. El caso de Blancornelas es previo a ello, ni siquiera es parte de la estadística de la incapacidad del Gobierno Federal para resolver los atentados contra los periodistas.

Veinte años han transcurrido. Cuatro presidentes de la República. Diez procuradores generales de la República: Jorge Madrazo con Ernesto Zedillo y al momento en que sucedió el ataque. Rafael Macedo de la Concha y Francisco Cabeza de Vaca con Vicente Fox. Eduardo Medina Mora, Arturo Chávez y Marisela Morales con Felipe Calderón. Jesús Murillo, Arely Gómez, Raúl Cervantes y ahora Elías Beltrán como encargado de despacho en el sexenio de Enrique Peña Nieto, pero ninguno, ni los presidentes ni los procuradores, han asumido el compromiso de resolver estos crímenes.

Nosotros seguiremos pugnando porque así sea. Porque se haga justicia para Blancornelas, para su familia, para quienes trabajamos en ZETA y para los lectores bajacalifornianos. Luchar contra la corrupción desde la redacción, es parte del legado de don Jesús Blancornelas.

 

 

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio