Usa, abusa y luego renuncia al PAN

Serrano y pareja, los dos se van.
 
Cuentahiloz Lunes, 13 Noviembre, 2017 12:00 PM

Por colgarse de la bandera del Partido Acción Nacional, Fernando Serrano García pudo durante años vivir de la teta del presupuesto oficial en Baja California.

Allí, pegado, se le vio primero de ministerio público en la PGJE, luego de director de Seguridad Pública en Rosarito, administrativo de Promotora de Desarrollo Urbano de Tijuana, dirigente del partido en el municipio, recaudador de rentas y secretario del Ayuntamiento en la anterior administración.

Fotos: Tomada de Internet.- Con el mandil.

En este último puesto, marcado por escándalos y acusaciones, el segundo de a bordo en el Ayuntamiento en Rosarito, hizo y deshizo a su antojo: colocó a su pareja sentimental como encargada de compras, abogó por Francisco Castro Trenti, director de Seguridad en el gobierno anterior -quien mantenía una relación personal con una familiar– para que el gobierno de Silvano Abarca no lo investigara. Lo anterior, pese a que su entonces nuevo director hizo pública la red de sobornos y corrupción, robo de equipo, favoritismo, desvíos de recursos y decenas de irregularidades.

Serrano también protegió a la familia priista de Eligio Valencia, patriarca de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Baja California, con quien se vinculó igualmente por relaciones personales con familiares, empleando al más pequeño de los Eligios como funcionario de primer nivel.

Tal como se publicó en estas páginas, en alguna ocasión Fernando Serrano intentó “prohibir” la distribución y venta de ZETA en Rosarito, al verse exhibido en un artículo periodístico.

Luego de 14 años en las filas y en las mieles del PAN, Serrano decidió renunciar a su militancia.  El 6 de noviembre presentó su carta para solicitar se le diera de baja, alegando “congruencia” por un Acción Nacional silencioso frente a la mala administración actual, encabezada por Mirna Rincón, de quien, por cierto, fue su coordinador de campaña.

Lo cierto es que Fernando se va del PAN por sentirse ninguneado. Pues era, incluso, aspirante impulsado por el ex alcalde Silvano Abarca para sucederlo. En 2016, el ahora ex panista pidió la candidatura a la presidencia municipal y, si no, una diputación para su pareja, Tania Esquivel. Pues ni una ni otra: Serrano aspiraba ser presidente y terminó como asesor -por no llamarlo aviador– en el despacho de Mirna Rincón. Puesto del que al poco tiempo fue despedido.

Cuando no miraba la “incongruencia”.

Ahora se ha convertido en un crítico del gobierno municipal, del cual bien dice, ha dejado a la ciudad sumida en la inseguridad, en el rezago de obra pública, de servicios y de corrupción.

En su pelea con la alcaldesa, Serrano participará electoralmente en 2018 contra el PAN. Aunque públicamente dice “no sé dónde, ni cómo”. Si fuera más sincero, ya hubiera hecho público que se va a Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que competirá por la diputación federal el próximo año y, tal como lo asegura, en 2019 será candidato a la alcaldía, abriendo la posibilidad de cobrarse todos y cada uno de los desaires de Mirna y su ex partido.

Como sea y donde sea, a eso se le llama vil oportunismo.

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