El último vuelo del Pegaso

Foto: Jorge Dueñes/Cuando el Ayuntamiento de Tijuana compró el Pegaso tuvo un costo de 325 mil dólares
 
Edición Impresa y Lunes, 27 Noviembre, 2017 12:00 PM

Antes de estrellarse y de que fuera consumido por el fuego junto a sus tripulantes, testigos aseguran haber visto a un hombre colgar de la nave, conjugando esto con varios factores climáticos y físicos, se podrá explicar la trágica muerte de sus tripulantes y del viejo helicóptero de la ciudad

Jesús Alfonso Aldaz Galaviz perdió el control del Pegaso a baja altura, en esas condiciones la colisión era inminente, el impacto abrió los “skid” y desprendió parte del rotor. De los motivos por los que el piloto no pudo mantener el equilibrio del helicóptero existen varias hipótesis que incluso pudieron conjuntarse, explicaron especialistas a ZETA:

  1. El desbalance, la diferencia de pesos entre Aldaz (60 kilos aproximadamente) y su compañero José Alejandro BohnRamírez (125-130 kilos), que iba sentado como copiloto, es muy alta, y genera un movimiento del centro de gravedad.
  2. El oficial Bohon tuvo un infarto antes de que el avión cayera.
  3. El miércoles 22 de noviembre, las condiciones de viento eran inusuales, por eso las operaciones del aeropuerto se alteraron y los aviones que usualmente se aproximan por la ciudad debían aterrizar del lado del mar, ya que el viento cambió de dirección, además, había ráfagas de hasta 20 nudos.

4-La temperatura, más de 37 grados, cuando la superficie se calienta, al igual que el aire y suben como bolas de humo y se genera turbulencia, y a veces, ráfagas inusuales de viento.

Todas son condiciones que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) habrá de ponderar junto a la supervisión puntual de las bitácoras de vuelo, así como de mantenimiento.

 

Los audios del servicio

Se habían consumido los primeros minutos de las dos de la tarde. En la colonia Loma Dorada, sobre Bulevar Casa Blanca, a un lado de Plaza Monarca, se estaba cometiendo un robo con violencia. Se dijo por frecuencia policiaca que se trataba del carro de una distribuidora de carnes, pero resultó ser en una vivienda.

Foto: Jorge Dueñes

Buenas tardes, Tango(TAN)-Juliera (JULI). Tenemos un código rojo. Estimo una milla al cierre eco en trayectoria, solicitando despegue inmediato”.

ZETA tuvo acceso a las grabaciones por medio de un monitoreo de las frecuencias de telecomunicación (archivo ATC) entre Jesús Alfonso Aldaz Galaviz, el piloto del Pegaso y la Torre de Control el día de su muerte.

En la grabación, Aldaz se identifica por radio como Tango-Juliera (clave para nombrar al helicóptero TJ de la Policía Municipal). Solicitó un despegue bajo el “código rojo”, usado por las unidades policiacas cuando se trata de una emergencia, el cual no requiere ingresar un plan de vuelo ante la autoridad aeronáutica.

“Estimo una milla al cierre eco en trayectoria, solicitando despegue inmediato”, termina el primer contacto.

De acuerdo con los audios, antes de que el Pegaso se levantara, los policías municipales en tierra detuvieron a los delincuentes, Aldaz canceló su “código rojo” para posteriormente salir a un patrullaje convencional y no en el llamado de otra emergencia.

Casi cuatro minutos después de haber iniciado la primera comunicación y antes de su despegue, Aldaz se enlazó de nuevo con la torre.

“Tijuana Tango Juli, cancelando el código rojo, solicitando autorización para ingresar a la última trayectoria sobre la Zona Centro”. Estas fueron sus últimas palabras en el registro. A las 2:25 pm, el Pegaso yacía bajo fuego frente a decenas de niños que salían  de clases a unos metros de distancia.

Foto: Isaí Lara Bermúdez

Sin embargo, lo reportado por estos audios contradice la versión del secretario de Seguridad, Marco Antonio Sotomayor, quien en entrevista explicó que el helicóptero salió desde el primer reporte y  que él escuchó todo por la frecuencia de radio.

El día de ayer ¿quién ordenó la salida del helicóptero?

“Ellos -Aldaz y Bohon– estaban de guardia sin volar. Ya tenían el certificado y estaban listos.

“Salió el reporte que se dio en Loma Dorada un robo con violencia a una distribuidora de carnes, al escuchar ellos indican que se pueden activar, se autoriza por parte de la central en ese momento, el 03 dice 10-4, adelanten y se da por enterado”.

¿Se ofrecen?

“Se dicen disponibles y el comandante se da por enterado, después se cambia la versión robo a  casa, patrullas los iban siguiendo y los detienen las unidades en tierra. En ese momento sale la siguiente alerta del robo a una Coppel en El Refugio, los responsables se van en una vagoneta que encontraron abandonada, testigos informan  que los responsables cambiaron a un sedán negro Jetta o Altima y entonces del helicóptero dicen: ‘Nosotros nos trasladamos para allá’ y la respuesta del comandante es ‘10 -4’,  y esa fue la última comunicación”, esa es la versión dada por el secretario.

Sin embargo, de acuerdo a los registros de radio, hasta que se genera el reporte de robo con violencia de una tienda Coppel en El Refugio,  cuando el Pegaso se dirige hacia la Zona Este, de donde nunca regresó. La Morita, Terrazas del Valle, Rojo Gómez, son los últimos territorios que lo vieron volar.

 

Testigos ven hombre colgando

Una familia que vive justo al frente de donde quedaron los fierros retorcidos fueron testigos de algo inusual. Vieron caer al helicóptero. Aseguran que no se desplomó. Que fue descendiendo en una trayectoria circular, que se dirigió sobre un parque donde finalmente, a una altura menor a 10 metros, cayó e inmediatamente se generó la primera explosión.

Foto: Isaí Lara Bermúdez

Pero el testimonio de cuatro personas que se resguardaron en una de las casas y con quienes ZETA pudo hablar coincide que desde que vieron al Pegaso aproximarse a su muerte, fue sacudiéndose hacia sus lados, y no dando giros sobre su eje.

Las versiones de estas personas también refieren que un hombre iba colgado completamente del helicóptero antes de estrellase por medio de una cuerda, como si fuera a descender en “rappel”.

En su última operación el Pegaso llevó dos personas: el piloto Jesús Alfonso Aldaz Galaviz,  de aproximadamente 60 kilos, y su “acompañante”, el policía José Alejandro Bohon Ramírez, este último con sobrepeso, entre 125 y 130 kilos.

Uno de sus compañeros en la Unidad Aérea contó a ZETA: “Bohon tenía la costumbre de ir sacando la cara, hasta había pedido un casco especial con máscara para poder salir, entonces iba saliéndose, pudo ser que se resbaló y quedó colgando porque se subía amarrado, se ponía mosquetones, los usan montañistas y alpinistas”.

Al buscar la opinión de otro capitán de la Secretaría de Marina, explicó: “Un copiloto con sobrepeso tiene sus consecuencias, primero se levanta del lado menos pesado y después del pesado. Generalmente como operador tratas de compensar los pesos para que tengas mejor tu centro de gravedad y no se te mueva por el peso”.

En todo caso, concluye: “Por asomarse mucho, tal vez resbaló o perdió el equilibrio. No hay otra lógica para que hubiera caído alguien colgando. Tal vez el piloto sintió el peso y entró en turbulencia severa, ya no pudo controlar el helicóptero. Si lo vas controlando, buscas el viento y lo estabilizas, sabes que traes un peso, lo estás nivelando y empiezas a bajar para que la persona que está colgada no la vayas a aplastar con el helicóptero. En el momento que la persona tocó piso, sientes ligero, te liberas del peso”.

Sin embargo, los exámenes arrojados en el Servicio Médico Forense (Semefo) sobre la muerte de Bohon detectaron que sufrió un infarto antes de morir.

En ese caso, hay dos posibilidades: o que sufrió un infarto sentado en el helicóptero, lo cual hizo que su cuerpo cayera amarrado por una cuerda, o bien, que al ir cayendo le sobrevino el ataque cardiaco.

Cualquiera que pueda ser el desenlace, la fuerza en caída libre del copiloto en sobrepeso pudo desbalancear la aeronave. Y la falta de experiencia y pericia de Aldaz, completó la tragedia.

 

Un viento de alertas

Otro elemento en contra para el piloto Aldaz fue que ese miércoles 22 de noviembre los vientos y el calor eran fuertes, factor de riesgo, aunque no para tumbar una aeronave por sí solos. Hasta 37 grados de calor y vientos hasta los 20 nudos.

El mismo día que se estrelló el Pegaso,  otra comunicación entre los pilotos y la Torre de Control del Aeropuerto de Tijuana, registró otra clave del accidente.

El piloto del vuelo 437 de Volaris tuvo dos aproximaciones frustradas, nombre que se le da a los aterrizajes que no se logran por las condiciones climatológicas.

Foto: Isaí Lara Bermúdez.- Cuando el Ayuntamiento de Tijuana compró el Pegaso tuvo un costo de 325 mil dólares, actualmente, una aeronave similar cuesta 350 mil dólares. El seguro del helicóptero es de 3 millones de dólares, ya que abarca la posibilidad de daños mayores, sin embargo, por lo que respecta a los daños de la unidad solo cubre 184 mil dólares.

El capitán mantuvo comunicación con la torre y radar de Tijuana: “Estamos en aproximación fallida, 1800 por 6  mil pies”

La torre de control le pide que “confirme de intenciones”. El piloto solicita autorización para una nueva aproximación: “No sé si se pueda hacer un intento a la pista…”. Y recibe respuesta: “Claro que sí, Volaris ¿Le podrá ser posible una aproximación visual por la derecha a la pista 09?”.

El piloto nuevamente fracasa y no puede descender tras haber cambiado de dirección en su aterrizaje (de Oeste a Este)

“Aproximación fallida, tenemos 17 nudos de cola al final, la velocidad, se nos fue bastante arriba, fue a casi 15 o 20 nudos. Una vez más aproximación fallida”, fue la explicación que quedó registrada.

Ante las maniobras, el piloto insiste por la frecuencia: “¿Me puede confirmar si va a haber más viento?”.

La Torre de Control advierte: “Es variable, capitán. Al parecer, hay dos equipos de medición, uno en la cabecera de la 27 y otro sobre la Torre de Control. Uno marca para la nueve y otro marca para la 27. Ascienda y mantenga 5 mil pies, vire hacia la derecha al rumbo 12-3-5, vectores al localizador, siga con esas instrucciones”

 

Traumatismo y cremación

Traumatismo craneoencefálico y carbonización de tejidos por exposición a fuego directo”, fue la causa de muerte de los elementos de la Secretaria de Seguridad Pública  que cayeron con el helicóptero Pegaso.

El reporte preliminar del Semefo indica que al caer se golpearon, estaban por morir cuando se incendia el aparato, inconscientes, pero  inhalaron discretamente producto de la combustión, todo fue muy rápido, indicaron los legistas.

Ramón Escajadillo, responsable del Semefo en Tijuana,  detalló el resultado preliminar de las necropsias, porque hubo elementos que se mandaron analizar para tener un reporte conclusivo.

Del hombre delgado -Aldaz- explicaron sufrió un traumatismo craneoencefálico, un golpe menor en el área del pecho y el resto de sus cuerpo no presentaba hematomas (moretones).

El cadáver se localizó dentro del aparato

En cuanto al hombre corpulento -Bohon- sufrió varias fracturas en la caída: traumatismo craneoencefálico, se fracturó costillas, la rótula del lado izquierdo, hueso de la nariz, parte del malar hizo hematoma en el cerebro, otro hematoma en el pulmón izquierdo y dos más en riñón e intestinos.

En el cuello había una marca sospechosa, pero se disecó para revisar y estaba limpio, algo lo tocó, pero no hubo forcejeo o estrangulamiento.

Foto: Tomada de Internet

Encontraron que un área isquémica del corazón,  con enrojecimiento de 3×2 centímetros (área se remitió a otro laboratorio para un estudio más profundo), indica “que es muy probable que haya presentado un infarto de la cara anterior del ventrículo izquierdo”.

Consultado el tema del sobrepeso con los médicos, consideraron: “No era abrumador, ya ve que nuestra población tiene sobrepeso, medía alrededor de 1.84 metros y pesaba entre 120 y 130  kilos”.

El cadáver quedó tendido a un costado del helicóptero.

 

Sin evidencia balística en escena

Jorge Álvarez Mendoza, subprocurador de Zona Tijuana, declaró en conferencia que “tras el suceso, el Ministerio Público abrió una carpeta de investigación por los hechos por el delito de homicidio culposo. Al lugar de los hechos se aproximó la Policía Ministerial para procesar la escena, y lo más importante es que en ese mismo momento contactamos a la Dirección Aeronáutica Civil, nos dará las pautas para el procesamiento, el levantamiento de los objetos y sobre todo en su momento determinar las causas del accidente”.

Contrario a algunas versiones ciudadanas, “no se encontró ninguna evidencia balística en la escena, más que las armas de cargo que traían los compañeros” y, cuestionado sobre la caja negra, respondió que las naves como el Pegaso no cuentan con una.

Sobre si hubo alguna comunicación entre el piloto y copiloto con la Central Aérea o Aeronáutica Civil, “toda esa información ya se pidió, la estamos proporcionando con Torre de Control y con el Aeropuerto sobre todas las comunicaciones que haya tenido antes del accidente o cuando despegó el helicóptero tiene que hacer las comunicaciones a la Torre de Control y al Aeropuerto, en su momento vamos a tener toda la información del movimiento que se tuvo”.

 

Un piloto con actas levantadas

Jesús Alfonso Aldaz Galaviz, egresado del Heroico Colegio Militar y piloto de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), ingresó como jefe de la unidad aérea de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal en febrero de 2015 por instrucciones del entonces mando Omar Green.

Su arribo a la SSPM no fue acompañada de una evaluación certificada por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Solo con el oficio y la instrucción firmado por Green.

Su llegada se dio luego de su despido como piloto del Centinela en Mexicali, razón por la cual presentó y ganó una millonaria demanda contra el Ayuntamiento de ese municipio.

No obstante, durante su corto tiempo en Tijuana, se levantaron actas ante la comandancia de la DGAC, uno de estos casos fue documentado por ZETA en 2016. El domingo 28 de agosto de ese año, el piloto, acompañado de otro adulto y dos niños, a quienes fotografió frente al Pegaso, abordó la nave para dar un paseo.

Jesús Alfonso Aldaz Galaviz

Los ingresos, salidas, así como las placas de los vehículos en que llegaron hasta el hangar donde estaba la aeronave, quedaron registrados no solo en bitácoras, también en cámaras de seguridad.

También quedó registrado el vuelo ante la autoridad aeroportuaria a través de la frecuencia de radio de las aeronaves. Mientras que la maniobra que hizo para elevarse es conocida como “despegue rodando” porque se hace a poca distancia del suelo, por lo que es de alto riesgo tanto para la aeronave como para las que se encuentran estacionadas y para la tripulación.

Otras quejas sobre el desempeño de Aldaz quedaron en Sindicatura a principios de 2017.

Nada de ello resultó en sanción aseguran algunos de sus compañeros, “debido a la protección de mandos policiacos, incluidos el propio ex secretario de Seguridad Pública, José Luis López Medina y el ex director de la Policía, Omar Green”.

En mayo de este año, se levantó una denuncia en su contra ante las autoridades federal y municipal para advertir de irregularidades en sus labores.

José Alejandro Bohon Ramírez

Bajo el número de folio 521477256, el texto remitido por otro piloto detalla sus preocupaciones respecto al manejo que se le daba a la aeronave, sobre todo las medidas de seguridad que eran ignoradas por Aldaz y actuaciones fuera de protocolo que resultan inadmisibles en aeronáutica.

“Se ha manejado mucho, lo he visto en algunos medios que -Aldaz- no tenía la preparación adecuada, pero para volar debes tener una licencia que te otorga la SCT y él era piloto de helicóptero”, defendió el secretario Marco Antonio Sotomayor.

 

 El Pegaso, 19 años con Tijuana

El Pegaso se compró en 1998, cuando José Guadalupe Osuna Millán era presidente municipal de Tijuana. Se trataba de un Hughes MD-500 C del año 1978 y tuvo un costo de 365 mil dólares al momento de su adquisición por el Ayuntamiento.

Como se escribió en el reportaje “Pegaso sin alas”, publicado en 2013 en ZETA, a pesar de no ser un modelo reciente, la aeronave tenía la capacidad para llegar a velocidades más altas que helicópteros más modernos. Hasta 175 millas por hora, el equivalentes a 282 kilómetros por hora.

Incluso, era el mismo modelo utilizado por la Patrulla Fronteriza para sus labores de vigilancia y rescate, solo que el de Tijuana era más grande, amplio, de mayor rendimiento y con un motor más potente que el mismo modelo con el que cuenta.

Una de las ventajas del Pegaso es que podía despegar después de tres minutos de encendido y no esperar 10 minutos, como es el caso de otros modelos.

Durante más de una década, se utilizó para tareas de vigilancia, operativos policiacos, así como rescates terrestres y acuáticos de personas hasta que en diciembre de 2011 presentó una falla mecánica mientras volaba en la Zona Este de la ciudad.

El entonces mecánico de la aeronave apretó de más una manguera que alimentaba la turbina de aceite y provocó que el piloto Eduardo Sarquis Ruvalcaba realizara un aterrizaje forzoso en el aeropuerto de la ciudad.

Después de casi tres años paralizado en el hangar del Gobierno del Estado, en noviembre de 2014, el Pegaso volvió a volar. A pesar de que Jorge Astiazarán, entonces alcalde, había declarado que buscaría comprar una unidad nueva, se invirtieron 280 mil dólares a la reparación del helicóptero.

De acuerdo con la versión de Marco Sotomayor, previo a su revisión de rutina realizada en este mes de noviembre, el Pegaso había volado por última vez  el 24 y 25 de septiembre, en la cobertura del evento de carreras de motos, autos y camiones Tijuana Score Desert Challenge 2017.

Después lo dejaron en tierra porque estaban por cumplirse las 100 horas de vuelo y se vencía la certificación, posteriormente  “se envió a mantenimiento a un taller certificado que está en el Aeropuerto de Tijuana, a través de un procedimiento de Oficialía Mayor, en ese mantenimiento me explicó el mecánico de la secretaria,  tienen que retirar alrededor del 40% de ciertas partes, se revisan, se engrasan se vuelven a instalar, se ponen sellos.

“Antes de que vuele, la DGAC tiene que certificar que el mantenimiento se haya dado de manera adecuada, el certificado -se entregó con fecha 21 de noviembre de 2017, con validez hasta el 12 de noviembre de 2019-,,como parte del proceso ellos revisan que el piloto tenga la licencia vigente, el seguro validado por la DGAC. Una vez que lo recibe la SSPM, nuestro mecánico revisa los trabajos que se hicieron en el taller certificado y valida”.

Después Aldaz realizó dos vuelos cortos de prueba en el aeropuerto para verificar que la potencia sea la correcta y que los rotores estén funcionado adecuadamente, y lo validó”, concluyó el funcionario. (Con información de Inés García Ramos)

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