Sean Carlson, fundador del Festival FYF es acusado de acoso sexual por cuatro mujeres

Foto: Tomada de Internet
 
Espectáculoz Miércoles, 15 Noviembre, 2017 02:42 PM

En octubre pasado, el portal SPIN inició a investigar los rumores existentes sobre la constante actitud de acoso del promotor musical Sean Carlson hacia la mujeres con las que se relacionaba profesionalmente, por ser quien fundó el Festival FYF en 2004. Los resultados de ese seguimiento se publicaron la mañana de este miércoles 15 de noviembre en un artículo de Anna Gaca, títulado “Cuatro mujeres denuncian mala conducta sexual por el fundador del FYF Fest, Sean Carlson”, en el que detalla casos sucedidos entre 2010 y 2015.

El primero de ellos corresponde a Natasha Ryan, una ex fotógrafa freelance que conoció a Carlson en octubre de 2010 al cubrir el festival “Matador at 21” en Las Vegas, Nevada , donde coincidieron en una fiesta en la que ella estaba en una tina de hidromasaje. “Trataba de quitarme la parte superior del sostén y tenía que seguir alejándolo… No sabía quién era él. Solo esperaba que me dejara en paz”, relata la única víctima que uso su nombre real. Posteriomente narra que, al esperar su turno en el baño, se lo volvió a topar: “Simplemente comenzó a agarrarme e intentar besarme y estaba tratando de llevarme al baño para besarme… No dejaba de decirle ‘detente, quítate de mí’, y él no dejaba de decir: ‘Pero eres demasiado linda para no besuquearte’”.

Tras varios empujones Ryan logró safarse y más tarde se enteró de quién era, entonces decidió no “decir nada porque todavía estaba tomando fotos para revistas y publicaciones, y Fuck Yeah Fest (FYF) es realmente grande”.

SPIN corroboró la historia con un correo electrónico que la víctima les proporcionó, en el que unos días después le contó lo sucedido a su madre. Ambas también se habían comunicado telefónicamente para hablar de ello. La madre de Ryan declaró recordar aquel episodio.

Para fines de protección a la víctima, de la que solo se indica es una “profesional en el campo del cuidado de la salud mental”, el artículo le asigna el nombre de “Beth” al segundo testimonio, quien conoció a Carlson en una reunión casera efectuada en 2013 en Los Ángeles, California. Allí, lo parecía el coqueteo  “algo dulce” de quien intenta irse a besar al baño, terminó en una agresión que se dio en el momento en que “Beth” fue a orinar y Carlson la siguió: “Se veía completamente diferente, como si sus ojos estuvieran muertos. Nunca había visto algo como eso antes. Él no parecía  la misma persona. Cerró la puerta y debió haberla cerrado con llave, porque puso su mano sobre ella y no pude abrirla”.

Después de forcejear con él para salir, se dio la vuelta y “sacó su pene erecto de los pantalones” pidiéndole que se lo besara.

“Fue entonces cuando me di cuenta, ‘oh Dios mío, esto no está bien, esto es realmente un problema y tengo miedo’. Me sentí atrapada, quiero decir, estaba atrapada. Así que siguió exigiendo que le besara el pene, y lo hice. En mi opinión, pensé: ‘Tal vez haga esto y él me dejará ir'”. A distancia “Beth” reconoce que su deducción no tenía sentido pero recalca que actuó conforme al miedo que sentía. El texto también añade: “En su memoria, dice Beth, se ve arrodillada por el beso como si estuviera fuera de su propio cuerpo” y luego describe la peor parte de su experiencia: “Levantó mi vestido, y su pene erecto estaba tocando mi trasero. Simplemente pensé: ‘Dios mío, este tipo está a punto de entrar en mí, ¿qué demonios está pasando ahora?’”.

Aunque “Beth” relató que pudo salir del baño, Carlson se empeño en perseguirla hasta un sofá en sentido opuesto a la fiesta, donde la inmovilizó aplicando fuerza en sus muñecas hasta que alguien entró a la casa y la soltó.

Al igual que con Ryan, SPIN verificó el testimonio con dos capturas de mensajes telefónicos que Carlson le mandó a “Beth”, para ofrecerle disculpas y decirle que si volvían a cruzarse le demostraría que era una buena persona. “Beth” no respondió en ninguna de las ocasiones y decidió hacer una denuncia formal por sugerencia de amigos cercanos pero, aunque se hizo el informe, declinó los cargos cuando supo que la investigación tardaría varios meses: “La idea de pasar al menos un año más  por esto una y otra vez realmente no era algo que pudiera hacer en ese momento”, finaliza.

En 2015, “Sarah” y “Jane” se convirtieron en las víctimas tres y cuatro cuando, en el caso de la primera, una manager independiente, tuvo que frenar a dos veces a Carlson en sus intentos de besarla, siendo en la última -espaciada por cinco meses- que tanteó “sus pechos y muslos mientras trataba de bloquearla con su hombro y levantar sus manos”, en un viaje compartido de UBER.

Besos no consensuados durante una reunión de amigos, que terminaron interviniendo para detener a Carlson, fue lo que le sucedió a “Jane”, quien inicialmente relacionó el acto a que “tal vez él estaba demasiado ebrio”, pero decidió dar su testimonio porque entendió que “el alcohol no es una excusa. Nada es una excusa “.

Goldenvoice, empresa encargada de la producción del Festival Coachella, hizo pública el fin de su relación profesional con Sean Carlson a partir del pasado lunes 13 de noviembre. En tanto que él se dirigió a SPIN con un correo electrónico que publicaron íntegro y cita: “ El incidente 4 es verdadero. El incidente 3 es generalmente cierto, pero no la seguí hasta un baño. Mi conducta en ambos incidentes fue inexcusable. Las descripciones en los incidentes 1 y 2 contienen errores y omisiones graves. Sin embargo, en ambas ocasiones actué de manera inapropiada y vergonzosa, y lamento profundamente mis acciones. Estoy genuinamente, inequívocamente, arrepentido. No culpo a nadie más de lo que hice. Estoy avergonzado de cómo actué y me siento mal por el dolor que he causado. Las acciones hablan más que las palabras. En diciembre de 2015, mis años de imprudencia y egoísmo llegaron a un punto de quiebre; le hice una promesa a mi familia y amigos de que cambiaría, o me arriesgaría finalmente a agotar lo que quedaba de su compasión y apoyo. Dejé el alcohol para siempre, abracé la terapia y le pedí sinceramente a mi familia y amigos que me perdonaran. Sin embargo, estas acciones correctivas no excusan mi conducta reprobable, y son un pequeño consuelo para aquellos cuyo dolor lamento haber causado”.

 

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