Robar en la jungla

Foto: Internet/Todos roban a todos
 
Opinionez Lunes, 20 Noviembre, 2017 12:00 PM

Te roba el del Oxxo, te roba el del gas, el de la gasolinera, el arquitecto, el albañil, el ingeniero, sin duda el abogado, el inspector, el diputado, el presidente municipal y el de la república, el gobernador y el senador, te roba el vecino, el policía, el que se droga, el que te limpia el carro, te roban en el restaurante, en el bar, en el hospital, te roba el empleado, el político y el pastor, te roba el cura y el doctor, te roban en la iglesia y en el juzgado, te roba el juez y el magistrado, te roba el contador y el ingeniero, te roban en la llantera y en el taller, te roba Telcel y Televisa, te roba el patrón y el empleado, te roba la mucama y el hotelero, el electricista y el carpintero, te roba el mariachi y el norteño, te roban en el tianguis y en el supermercado. Le roban al taquero y al SAT, al taxista y a la prostituta, al jornalero y al empresario, al limosnero y al potentado, le roban al policía y al narco. Se roban la gasolina y el alambrado, se roban la tierra y el agua, se roban a las personas y a los perros.

¿Esta realidad nos indica que el presidente cleptómano que padecemos tiene razón cuando se excusa afirmando que la corrupción en México es un fenómeno cultural? Para Freud el hombre es instintivo y solo puede ser civilizado bajo el efecto opresor de la sociedad. Sin ésta, el hombre sería cruel, violento y deshonesto en la búsqueda del beneficio propio.

Hobbes, en cambio, sostiene que lo que de verdad mueve al hombre es su miedo y su egoísmo. El estado de la naturaleza es la “guerra de todos contra todos”. La vida en ese estado es pobre, brutal y breve, como la de los animales, y por tanto el hombre se ve obligado a utilizar la fuerza para garantizar su auto conservación. Pero se trata de una reacción originada en el miedo al otro y no una acción gratuita. Para alcanzar mayores cuotas de seguridad, cada hombre, renuncia y transfiere su derecho, a un poder que le garantice el estado de paz: la sociedad.

¿Quiere decir entonces que el mexicano se roba entre sí porque la sociedad no oprime lo suficiente?, ¿o que ésta, nuestra sociedad, no garantiza un estado de paz que mitigue el miedo al otro, y, al contrario, garantiza brutalidad y pobreza, provocando que el mexicano, inseguro y pesimista, no se someta a las reglas? Creo que la moral de una sociedad se relaja cuando quienes la integran sienten que ser honesto sale muy caro, y ser deshonesto muy provechoso. Se relaja, también, cuando los líderes naturales y formales de la misma, no se esmeran en conservar una superioridad moral, sino por el contrario, presas del cinismo y la embriaguez que genera la impunidad, presumen sus fechorías.

¿Estamos condenados? Creo que no, y que el endurecimiento moral de la sociedad mexicana es posible, si el hartazgo, por el descaro de una clase dirigente, provoca en ella una reacción de rebeldía votando en el 2018, por dar un golpe de timón en la conducción del país. Por eso creo que la disputa electoral será en términos plebiscitarios: el PRI intentará imponer el plebiscito de “nosotros o el desastre total”, y Morena, el de “corrupción o cambio”.

Si la sociedad está harta de la jungla en la que vive y quiere orden en sus vidas, votará por el cambio. Si le tiene más miedo al cambio que a vivir en la jungla, elegirá a quien está gobernando, PRI o PAN, pues son lo mismo. Creo que, en términos de Hobbes, el miedo al otro, a la pobreza y a la brutalidad llevará a los mexicanos a transferir su poder personal, que le sirve para sobrevivir, a un poder que garantice paz. Creo que el cambio y la paz social llegara en él 2018. Tengo fe en México. ¡Viva México!

 

Jesús Alejandro Ruiz Uribe es Doctor en Derecho Constitucional, ex diputado local, rector del Centro Universitario de Tijuana en el estado de Sonora y coordinador estatal de Ciudadanos Construyendo el Cambio, A.C. Correo: chuchoruizuribe@gmail.com

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