PEP libera a atacante sexual de alumna de UABC

Foto: Enrique Botello
 
Edición Impresa Lunes, 13 Noviembre, 2017 12:50 PM

La mujer se defendió de una agresión suscitada en plena mañana, en la orilla de la carretera Ensenada-Tijuana. A pesar de que el ofensor fue sometido por testigos, ni la Policía Estatal Preventiva ni la Municipal realizaron el arresto formal

Una estudiante de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus El Sauzal, en Ensenada, denunció haber sido asaltada sexualmente por un desconocido que la atacó mientras esperaba el autobús, a unos 200 metros de la salida del campus.

La joven narró a ZETA el horror que sintió cuando estaba parada a orilla de la carretera en el Kilómetro 103, frente al centro comercial de Soriana San Marino, eran casi las once de la mañana.

“Sentí que me agarraron de la cintura muy fuerte, me comenzó a besar el cuello, me tocó los pechos, yo reaccioné dándole un codazo en la cara, grité, pero me tapó la boca, me tomó del cabello y me comenzó a jalar, pero caímos en el piso”, describió respecto al primer ataque.

La estudiante practica artes marciales desde los 4 años de edad, ahora tiene 21, es delgada y fuerte, sin embargo, recuerda que el hombre era “musculoso”, medía como 1.73 metros de estatura y por lo mismo le costó trabajo liberarse.

“Una vez en el suelo le rasgué la camisa, como pude le di un puñetazo, en la cara, el pecho, estómago, pero mis lentes salieron volando y la verdad sin ellos no veo nada, perdí la vista”, fue en ese momento cuando el agresor la lastimó en brazos y piernas.

La mujer se defendió tomándolo de la cabeza, lo estrelló contra las rocas de la zona de acotamiento. Cuando levantó la vista había unas 15 personas alrededor viendo la escena, quienes lograron someter y detener al sujeto, pero  intentó huir.

“Estaba confundida, no podía respirar, comencé a llorar”, describió la ofendida.

 

Policías decidieron ignorar el delito

La pesadilla inició con el primer respondiente, que fue la Policía Estatal Preventiva (PEP), que por coincidencia pasaba por el lugar. Como hubo un reporte del delito, minutos después arribó un par de policías municipales, generando una discusión entre los agentes de ambas corporaciones.

“Comenzaron a pelear diciendo ‘A ti te toca’, -‘¡No, no! ¡A ti! Es tu rollo, así son las cosas ahora’, y no paraban de pelear”, mientras los ciudadanos seguían sujetando al agresor a varios metros del lugar.

Finalmente la PEP se quedó a integrar el Informe Policial Homologado (IPH), tras describir toda la escena, la joven obtuvo como respuesta un “¿Segura? Yo te veo muy enterita, no parece que tú seas la víctima” por parte del agente estatal.

“Si yo reporto esto la que se va a meter en problemas eres tú. Estás demasiado delgada para que le hagas todo eso a un hombre”, continuó el policía durante su charla con la víctima, que recuerda, no podía creer lo que escuchaba, pues asegura que lo único que hizo fue poner en acción lo que por años le han enseñado en la academia.

“Me empecé a sentir igual de asustada que cuando me estaba agarrando el señor, me puse nerviosa y me asusté más con la amenaza de que me iba a meter en problemas”, recordó y lloró de nuevo.

 

Policías desaniman a víctimas

Mientras la joven tenía algunos golpes debajo de la ropa y estaba totalmente enterregada, el hombre estaba bañado en sangre debido a seis heridas en la cabeza y fue atendido por paramédicos de la Cruz Roja Mexicana, y posteriormente trasladado al edificio de la institución sin escolta.

Tras varias horas e insistencia de los policías, firmó el informe sin saber que con eso deslindaba a su agresor de toda responsabilidad pues referían que era obvio que el hombre estaba “loco”.

Para la joven, no era posible que sin aplicar un examen psicológico los agentes determinaran una enfermedad mental, ya que el sujeto comenzó a manifestar actitudes infantiles, pero al mismo tiempo daba respuestas cuerdas a los policías.

La estudiante poco a poco fue desalentada, primero por la PEP,  después por la Policía Ministerial y, finalmente, la Municipal.

Junto con su familia, se dirigía a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en la calle Novena, donde estuvo cuatro horas esperando que los policías estatales llegaran con el IPH, eso nunca pasó. Ahí le tomaron declaración e iniciaron una investigación con Número Único de Caso 201-2017-15529, por el delito de abuso sexual.

En la fiscalía también le advirtieron que no debió firmar el IPH, que eso complicaba todo, porque no había nombres, ni número de reporte.

Pasadas las horas, cuando iba de regreso a su casa en la misma zona del asalto en Pedregal Playitas, el hombre que la atacó estaba en el mismo lugar de los hechos,  vendado de la cabeza, lo que significa que no hubo arresto preventivo.

“Ni siquiera los detuvieron por las 36 míseras horas que me habían dicho los estatales que lo iban a arrestar”, reprochó

Para terminar con la poca confianza que a la joven le quedaba en las corporaciones y en la justicia, fue cuando llamó a la Policía Municipal para reportar la presencia del agresor en la zona. “Llegaron una hora después, pero lamentaron que como hay una denuncia previa donde el hombre está identificado, no se podía hacer nada, se retiraron”.

Según cifras de la PGJE, en Baja California se ha asesinado a 180 mujeres de manera violenta en 2017, en diferentes circunstancias; 23 corresponden a Ensenada.

 

Juez determina a inimputables, no un policía: abogado

Alfredo Valbuena, socio de la firma Logística y Defensa Jurídica en Ensenada, habló sobre la importancia de certificar las lesiones antes de ir incluso a un Ministerio Público.

 

El Ministerio Público tiene la obligación de investigar todos los hechos que fueron materia de la denuncia, a efectos de indagar sobre los datos de prueba que puedan dar con la identidad de la persona.

¿Corre riesgo la víctima por haber golpeado al agresor?

“La reacción de ella fue eludir una amenaza inminente a un bien jurídico que tiene. Con eso ella tiene un excluyente de delito. Lo único que estaba haciendo la muchacha es defenderse, porque en ese momento se había consumado un delito sexual, sin embargo, si ella no se defiende, no sabemos si eso pudo haber terminado en violación, privación de la libertad u homicidio”.

¿Un policía puede determinar si una persona padece de sus facultades mentales?

“No, sobre si una persona es inimputable o no, lo determina la autoridad judicial, inclusive el procedimiento se instruye de una manera normal y en un momento se hace la solicitud del procedimiento para inimputables partiendo de esa base.  Lo que a ellos les corresponde es hacer el IPH de primer respondiente, con todas las obligaciones que esto conlleva, para de inmediato turnarlo al Ministerio Público”.

¿Pero no lo detuvieron?

“Por ser un delito flagrante, se determina en 48 horas si llevarlo al Juzgado o dejarlo en libertad con la salvedad de seguir investigando. Es decir, lo debieron arrestar de manera preventiva para contrarrestar la ofensa”.

El abogado recomendó revisar si en los lugares cercanos existen cámaras de video vigilancia, así como contactar a las personas que atestiguaron la agresión para que ofrezcan su versión del hecho.

 

Mujeres y hombres, víctimas de abuso sexual

Cristina Solano, directora del Instituto de la Mujer en Ensenada, platicó que en su experiencia como titular le sorprende que pocas personas sepan cuando se trata de un abuso sexual. De los 197 casos que ha atendido, solo cinco o siete han manifestado ser víctimas de ese delito.

“Todos los que llegan se rehúsan a decir lo que están viviendo, es difícil hacerlos decir lo que están enfrentando”.

Quienes llegan a la institución van en una situación de vulnerabilidad, hablan muy poco de los problemas reales que viven en la intimidad, aunado a  que no reconocen que con el solo hecho de que los toquen en zonas de su cuerpo sin autorización, se incurre en abuso sexual.

“Ellas dicen ‘mi pareja me toqueteaba con tal objeto, me forzaba’, ellas no reconocen el nombre exacto e incluso la violación la llaman abuso sexual, lo que es un grave problema”, señaló la directora.

En el Instituto hay tres servicios, que inician con atención social o el recibimiento, después la entrevista, por último identifican el problema para canalizar ya sea al Ministerio Público, asesoría psicológica o jurídica.

Según Solano, en su oficina son insistentes en que la PGJE dé seguimiento puntual a los casos que ellos canalizan.

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