Operación obsoleta de CESPT genera contaminación

Fotos: Jorge Dueñes
 
Ezenario Lunes, 20 Noviembre, 2017 12:00 PM

Los 138 millones de pesos invertidos en forma emergente para rehabilitar la obsoleta infraestructura de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), no han sido suficientes para frenar del todo las descargas de aguas residuales, las cuales continúan vertiéndose tanto al Río Tijuana como a la costa del Pacífico, señalan autoridades de la Comisión Internacional de Límites de Agua (CILA), y grupos de ambientalistas. Mientras que el director del organismo operador, Miguel Lemus, sostiene que ni una gota se vierte al mar o al canal sin ser tratada

El agua negra y pestilente cae como cascada al canal, a través de una de las alcantarillas de descarga pluvial ubicada en la Tercera Etapa del Río Tijuana.

Metros atrás, sobre la calle Chihuahua de la subdelegación Los Pinos, una zanja da paso a decenas de litros por segundo de agua residual que, ante el daño del colector, es desviada a la tubería de un pluvial que atraviesa la Vía Rápida Poniente para desembocar en la canalización del río.

Desde la anterior temporada de lluvia, a principios del 2017, el Colector Oriente colapsó en varios tramos, siendo dos de ellos los ubicados en la calle Chihuahua, en Los Pinos, reparando la Comisión Estatal de Servicios Públicos solo uno de ellos, mientras en el otro sigue averiado, sin que a la fecha se haya reparado.

El Colector Oriente recibe descargas de El Florido, Mariano Matamoros, La Morita y el Cañón  del Sáinz.

Por el tramo caído corre el agua negra invadiendo los alrededores del fétido olor a drenaje sanitario, contaminación que afecta principalmente a la comunidad estudiantil y docente London College A.C., institución educativa privada que en abril de 2017 ofreció a la CESPT donar el 25 por ciento de costo de reparación de la obra “para que se realice cuanto antes”, pero que no ha obtenido respuesta de la dependencia.

El 7 de noviembre de 2017, Miguel Lemus Zendejas informó que la descarga de agua residual hacia la canalización del Río Tijuana fue de “70 litros por segundo, pero se desvió hacia otro colector, hubo un periodo muy pequeño donde se vino al río, pero lo estábamos recibiendo en PB CILA –planta de tratamiento internacional, ubicada en los límites de Estados Unidos con Tijuana- y no cruza a Estados Unidos”.

Y agregó: “Hemos estado trabajando desviándola hacia nuestra propia red, no permitiendo que llegue al Río Tijuana, ésa del colegio así la hemos estado trabajando, es un colector de los mismos que se fracturaron y que estamos reparando”. Aseguró que a más tardar para fines de noviembre esa parte dañada del colector será reparada.

No obstante, en recorridos realizados en el lugar, ZETA constató que no se había realizado ningún trabajo de desvío del líquido sucio y que este continuaba siendo vertido hacia el canal.

 

APOYO INTERNACIONAL PARA REPARAR INFRAESTRUCTURA

 

El viernes 10 de noviembre, la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza –COCEF- el Banco de Desarrollo de América del Norte –BDAN- realizaron su reunión semestral en la que, además de fusionarse, aprobaron un financiamiento, en crédito y recursos no reembolsables, del orden de los 3 millones de dólares.

En aras de reducir el riesgo de descargas de aguas residuales al Río Tijuana, CESP podrá disponer de esa cantidad, la cual proviene de 17.4 millones de pesos de una bolsa etiquetada para la reparación de colectores y subcolectores ubicados en municipios de la franja fronteriza de México con Estados Unidos.

 

INCUMPLE NORMATIVIDAD EN TRATAMIENTO DE AGUA

 

El Río Tijuana no es el único afectado con la contaminación que genera la descarga de aguas negras, también las playas de Tijuana dan cuenta del incumplimiento de los parámetros de depuración de la planta de tratamiento de Punta Bandera, la cual capta el 50 por ciento del agua residual de Tijuana y Playas de Rosarito.

Planta de Punta Bandera no cumple con tratamiento

Roberto Espinoza Mora, representante en Tijuana de la Comisión Internacional de Límites de Agua –CILA-, dijo que desde 2016 la planta de Punta Bandera no cumple en forma permanente con el tratamiento del 100% de las aguas residuales que recibe.

Al igual con los 5 colectores de aguas residuales instalados en el municipio de Tijuana, cuenta con equipo obsoleto, el cual ya cumplió su ciclo de vida, lo que hace necesario no solo rehabilitarlo, sino reemplazarlo por equipo moderno y eficiente.

En promedio, en Punta Bandera se reciben de 750 a mil litros por segundo de aguas negras, misma cantidad que debería ser descargada a las playas de la costa del Pacífico después de ser tratada, pero ante el ineficiente equipo de la planta, el líquido fluye hacia el mar aún contaminado.

Las muestras que se toman en el monitoreo continuo dicen que el agua que sale de Punta Bandera “el 100% está fuera parámetro, lo que sea que se esté tratando no cumple con la norma de descarga, no cumple con los parámetros, -la planta- ya necesita un mantenimiento, rehabilitación, ya llegó a su término normal de servicio”, expuso Espinoza.

Esta fuente de contaminación también fue negada por Miguel Lemus Zendejas, director de CESPT, organismo operador de la planta, aunque sí reconoció lo obsoleto de equipo con el que ahí se opera.

Por ello es que se elaboró un proyecto de renovación para el cual se requerirá de una inversión de 800 millones de pesos, aproximadamente, en el que se prevé ejercer financiamiento internacional, así como apoyos de la Comisión Nacional del Agua –CONAGUA-.

 

SUSPENDEN REPARACIÓN DE COLAPSOS

 

A más de 11 meses de los colapsos en 9 puntos de los 5 colectores de aguas residuales de Tijuana, y que afectaron el Valle del Río Tijuana, generando una derrama de aguas negras cuantificada en 28 millones de galones hacia el cauce del Río Tijuana, el proceso de reparación de la infraestructura derrumbada se suspendió un par de semanas.

La Comisión Estatal de Servicios Públicos reportó un avance del 70 por ciento en la obra física, el cual se encuentra desfasado del pago, del cual se ha liquidado solo el 35 por ciento, razón por la que la rehabilitación se han suspendido un par de semanas, “en tanto no se asignen los recursos para poder continuar”, indicó Miguel Lemus Zendejas.

Aunque los 138 millones de pesos presupuestados como recurso emergente por el gobierno del Estado, se encuentran en una bolsa a disposición de CESPT, por no cumplir al cien por ciento con el proceso administrativo, la paraestatal no ha podido acceder a la totalidad del recurso.

Del total del presupuesto emergente 121 millones de pesos se destinan a obras de rehabilitación y el resto a la compra de equipo de bombeo. La reparación de los colectores se dividió en 3 etapas, de las cuales ya se han ejecutado dos pero solo se ha pagado una; se espera que la última semana de noviembre se reinicien las obras de reparación programadas en la tercera etapa, mismas que podrían concluir en la primera semana de diciembre, anotó Lemus.

Colapso de colector, la causa

Detalló, “con estas obras, de los 6 mil 600 metros lineales que había que reponer por estar en riesgo de colapso por estar fracturados”.

Y sostuvo: “Si vuelve a llover en la intensidad que nos llovió estaremos preparados con infraestructura para minimizar el riesgo de colapso y fracturas y lograr conducir el agua residual por las redes correspondientes”.

 

INSTALACIONES DE CESPT, UNA BOMBA DE TIEMPO

 

Para Paloma Aguirre, representante del organismo ambiental Costa Salvaje, el mal estado que guarda la infraestructura de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana representa una “bomba de tiempo”, que en cualquier momento puede colapsar y generar contaminación incluso mayores a las detectadas a inicios del 2017.

Con todo y los trabajos de rehabilitación realizados a los colectores, para la ambientalista la contaminación generada por las descargas de aguas negras al canal del Río Tijuana y a las playas continúa siendo un problema que urge atender.

Para colmo, señaló que CESPT no atiende las alertas de contaminación, muestra de ello es el reporte que le hizo el 27 de octubre de 2017, en el que le dio cuenta de “una situación que tenemos que podría deberse a un derrame de aguas negras residuales en Playas de Tijuana”.

En el escrito enviado vía correo electrónico y del cual Paloma Aguirre entregó copia a ZETA, le informa a Miguel Lemus y a Roberto Espinosa, representante de CILA en Tijuana, de los fuertes olores de aguas residuales en zona costera, así como de casos de surfistas con síntomas de infección gastrointestinal, luego de haber estado en las playas de Imperial Beach.

Para sustentar lo dicho la ambientalista presentó el resultado de un monitoreo ambiental realizado a las playas cuyo resultado bacteriológico fue que el “el recuento de placas se encuentra fuera de los límites de información recomendados”.

Pero no tuvo respuesta, por el contrario, al ser cuestionados ambos funcionarios señalaron que no hubo un reporte oficial al respecto.

Fue hasta que el alcalde de Imperial Beach, Serge Dedina, enfermó y declaró públicamente que la causa había sido el nadar en playas contaminadas, que se procedió a la toma de muestras, pero se hizo de manera rutinaria el martes 31 de octubre, 4 días después del reporte, dando un resultado negativo.

En su momento, autoridades de San Diego tampoco actuaron como corresponde, señaló Paloma Aguirre, situación que ya se investiga, pero se espera que en México también se actúe en consecuencia.

Lejos de ello, el director de CESPT, Miguel Lemus, expuso el miércoles 15 de noviembre: “El día de ayer nos convocó la Cónsul de San Diego para aclararle a la gente que está hablando mal de la CESPT de aquel lado, aclararle y decirle lo que está haciendo la Comisión del Agua. Ayer les dijimos lo que estamos haciendo y lo que vamos a hacer y también le dijimos, tanto al Cónsul como al representante de CILA y al sector empresarial de México y de Estados Unidos, que si alguien está haciendo esfuerzos por resolver sus problemas es la comisión del Agua y la CESPT está respetando muy bien eso, sin afectar (sic)”.

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