México necesita un cambio de políticas y políticos

Foto: Internet/Hasta en el suelo atienden a los pacientes
 
Opinionez Lunes, 20 Noviembre, 2017 12:00 PM

Tres sucesos aparentemente distintos entre sí, definen y caracterizan al gobierno actual.

El gobernador del Banco de México, el famoso Agustín Cartens, gloria de los economistas mexicanos, declaró, que “se debía ser muy cuidadosos con el aumento al salario mínimo, para no generar inflación”.

Qué poca m…  por decir lo menos. Qué falta de compromiso popular. ¿O sea que el mísero aumento anual de menos del 10% anual es inflacionario, pero las escandalosas ganancias de los bancos, sobre todo en el precio compra-venta del dólar, es totalmente aceptable?

¿Qué no genera también inflación este fenómeno? Y poco hacen al respecto, a pesar de que desde el siglo pasado el Congreso le otorgó al Banco de México la atribución de intervenir en el fenómeno cambiario.

Otra declaración que no tiene desperdicio es la del director de IMSS, quien señaló que por vez primera esta institución tiene números negros. Es decir, que tiene más dinero de lo que gasta. De inmediato los panistas en el senado, en voz del senador Cordero, ex Secretario de Hacienda de Calderón, aplaudieron entusiasmados, hasta lo felicitaron públicamente al director Mikel Arreola. Otra vez qué poca… El Seguro Social no es la Coca Cola. No es una empresa mercantil; es una institución de justicia social, a la cual le falta mucho para satisfacer las demandas del derecho constitucional de protección a la salud de los mexicanos.

¿Quién no ha tenido un familiar en sus instalaciones y ha sufrido la falta de medicinas, la falta de camas para atender a sus familiares? ¿Quién no ha visto la tragedia y miseria, que hasta en los pasillos de la sección de emergencias en el suelo se duelen los pacientes?

Ciertamente en los médicos y enfermeras hay un gran sentido de compromiso social, que no se nota en los directivos. Decir que hay números negros en el IMSS, es una vergüenza, es una ofensa a los derechohabientes de esa institución, pues debería haber más clínicas y hospitales aunque haya números rojos.

Estos economistas de Videgaray y Peña, todo lo ven en pérdidas y ganancias. Se equivocan rotundamente. Repruebo, en lugar de felicitarlo como lo hizo el PAN en el Senado, a quien confunde con una financiera o con una empresa mercantil, a una de las instituciones más nobles creadas por la Revolución Mexicana, de extinta memoria.

La otra perla, es la aprobación la iniciativa de presupuesto que envió el Presidente Peña, por medio de la cual eliminan los Fondos de Desarrollo Municipal y de Infraestructura, ambos tan necesarios para el crecimiento y desarrollo de los miles de municipios mexicanos que todo les falta, sobre todo a los más pobres.

Ah, pero eso sí, el renglón de apoyo o pago a la deuda bancaria, a pesar de que los bancos ganaron más de 60 mil millones de pesos en el primer semestre de este año y por lo tanto deberían pagar sus propias deudas y malos manejos, la Cámara de Diputados aprobó un subsidio de 38 mil millones de pesos. Es decir, con lo que pagamos de impuestos todos los mexicanos apoyamos la riqueza de unos cuantos. En cambio, para la reconstrucción de los destrozos de los sismos solo 18 mil millones; solo 700 millones para las universidades públicas y 150 millones para los 10 centros estatales de cultura del país.

Definitivamente necesitamos cambiar de política y de políticos. Un enfoque más social, de mayor justicia hacia los que menos tienen. Sí, amigos, necesitamos invertir en los mexicanos y no en los banqueros o en grandes empresarios. Ya es tiempo de un gran cambio, es tiempo de recuperar el rumbo de la justicia social.

La clase gobernante tiene otras prioridades. Ellos creen que el mercado es un Dios, que se controla a sí mismo. “Basta con crear empleos, para que haya distribución de la riqueza”. Sí, el trabajo es esencial para la dignidad humana, pero el mercado no se controla a sí mismo, se requiere de una intervención estatal para equilibrar las injusticias que comete el propio mercado. Sí, ese es el principio esencial de la justicia social: compensar las desigualdades que genera el mercado, a través de una política pública que tenga como centro a los más pobres, a los sin tierra, a los desposeídos.

Sí, necesitamos un cambio de políticas y políticos.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo:amador_rodriguezlozano@yahoo.com

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