Los prototipos que faltan

Foto: Internet/Es momento de construir un “grande y hermoso muro” de trabajo y amistad
 
Opinionez Lunes, 6 Noviembre, 2017 12:00 PM

Desde que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., inauguró los prototipos de los muros fronterizos, el 26 de octubre, ha habido mucha discusión en los Estados Unidos sobre el futuro del “grande y hermoso muro” de Trump y cuál de los prototipos satisface su visión (¡y ya casi nadie ha hablado sobre el discurso de Trump que México pagaría por el muro!). Lo que falta de la plática, como siempre, es qué tipo de muro funciona mejor para contener la migración ilegal.

Primero que nada, cada país tiene el derecho de decidir quién puede visitar y residir dentro de sus fronteras. De la misma manera que México puede excluir a los estadounidenses que no quiere, los Estados Unidos tiene el derecho de decidir cuáles extranjeros pueden visitar o residir en el país. Segundo, es absolutamente verdadero que los muros fronterizos impidan que individuos crucen la frontera de manera ilegal. Desde 1986, cuando San Diego arrestó a 638,370 migrantes ilegales, el número de detenciones ha declinado de manera dramática a 31,891, treinta años después. Los muros fronterizos de San Diego fueron duros para detener el cruce en esta parte de la frontera. Sin embargo, también es un hecho que la mayoría de los individuos que viven de manera irregular en los Estados Unidos no estén en el país porque cruzaron una frontera sin muro, están en los EE.UU., porque después de entrar legalmente con una visa legal, simplemente decidieron quedarse en el país.

Pero como un diplomático estadounidense retirado, con muchos años de experiencia trabajando en política migratoria con las Naciones Unidas en Ginebra, la Unión Europea en Bruselas y después aquí en la frontera de Tijuana; en mi experiencia, es un “enfoque de seguridad dura”, como construir muros y barreras no es el mejor método a largo plazo para reducir la inmigración ilegal. Me gustaría ofrecer un punto de vista sobre los muros del cual no se ha hablado en la presente discusión sobre los prototipos de muro en Chula Vista.

El primer muro que tenemos que analizar con respecto a las áreas de la frontera entre los dos países donde las barreras físicas no existen actualmente, es lo que Alan Bersin, de San Diego, llama el “muro de trabajos”. Bersin argumenta que la mejor manera para que la genta no vaya al norte a buscar trabajo ilegal mal pagado, es asegurar que tienen trabajo legal bien pagado en los países de donde vienen. Aquí es donde la retórica de “Los Estados Unidos Primero” de la Casa Blanca está equivocada. Estados Unidos se hace más rico si México es más rico. Resulta mejor para los Estados Unidos que México tenga una sólida economía, logre menores niveles de desempleo y tenga seguridad y no exista actividades criminales. Queremos vivir en un mejor vecindario, no en una comunidad dividida por un muro de cemento.

El segundo muro que tenemos que construir a lado de la frontera es algo que llamaré de manera perversa, “el muro de amistad”. Por lo general, no visualizamos amistades como muros, pero esto depende del contexto del cual se habla de amistades. En ese sentido, quiero decir que las amistades crean una dinámica de grupo, donde existe apoyo mutuo y se forma un tipo de muro que excluye a otros que no son parte de la amistad. Es una perogrullada porque la verdad es que se tiene más probabilidad de recibir mejor tratamiento por parte de amigos que de conocidos. Los fronterizos saben que nuestra región fronteriza está vinculada por enlaces de amistad y familia que cruzan la frontera.

Comunidades vinculadas por amistades, trabajan juntos, resuelven problemas juntos y trabajan juntos para llegar a una meta común. En vez de construir nuevos muros a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos, ahora es momento para fortalecer nuestros vínculos fronterizos y construir un “grande y hermoso muro” de trabajo y amistades, vinculando México, los Estados Unidos, y Canadá.

Ninguno de los prototipos que estamos viendo en Chula Vista van a logran eso.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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