Por qué los estadounidenses se pelean sobre estatuas y porqué debería de importarles a los mexicanos

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Opinionez Lunes, 13 Noviembre, 2017 12:00 PM

El 12 de agosto, una joven activista, Heather Heyer, fue asesinada por un supremacista blanco enojado, en Charlottesville, Virginia, mientras protestaba en contra de los esfuerzos racistas para proteger estatuas de soldados confederados. Para los mexicanos que no están al día sobre la historia de los Estados Unidos, la Confederación buscaba su independencia de los Estados Unidos, en 1861, porque el norte del país quería ponerle fin a la esclavitud. La confederación -los estados del sur del país- querían preservar su “derecho” de tener estadounidenses negros como esclavos.

A pesar de la larga retórica de derechos humanos, Estados Unidos ha tenido rezago comparado a otras naciones, en el sentido de ponerle fin a la esclavitud. Inglaterra y Francia, los dos súper poderes del siglo XIX, pusieron fin a la esclavitud, una generación antes que los Estados Unidos -al igual que Canadá y México-. México fue dramáticamente impactado por la muerte lenta de la esclavitud en los Estados Unidos. México perdió Texas debido al amor hacia la esclavitud de los negros por parte de la población sureña del país. La abolición en 1830 de la esclavitud por parte de México, en el Texas mexicano enojó a los inmigrantes blancos estadounidenses del sur que vivían ahí y éste fue un factor clave para su rebelión. La Constitución de Texas de 1836, que fue creada por los rebeldes, puso fin a la abolición de esclavitud que México había puesto en marcha, permitió que volvieron a ser esclavos los negros liberados bajo la ley mexicana y declaró que los negros no eran “personas” con derechos. Para los negros de Texas, la independencia de este Estado literalmente representaba un regreso a la esclavitud. Es difícil ver cómo se celebraría esto.

La elección de 2008, de Barack Obama, fue incomprendido por muchos, como el comienzo de una era posracial en la política estadounidense. Eventos en 2017 han demostrado que fue optimista pensar así. En los meses antes del asesinato de Heather Heyer, estadounidenses de Texas hacia Florida pelearon sobre un tema que por mucho tiempo fue de indiferencia nacional: monumentos públicos de defensores de la esclavitud como Robert E. Lee, Stonewall Jackson y Jefferson Davis, el presidente de los Estados Confederados de América (los estados esclavos).

Protestas han sacudido el país, gente ha muerto, arrestos se han hecho alrededor del sur estadounidense y en ciudades de Baltimore hasta Nuevo Orleans ha habido víctimas de violencia y protestas por racistas blancos, quienes argumentan en contra de quitar las estatuas. Ellos declaran en contra del sentido común que estos monumentos para los guerreros sureños de la esclavitud, de alguna manera no conmemoran la causa de la esclavitudsolo la “nobleza” de pelear para preservarla. 

Como historiador, simpatizo con las objeciones para remover monumentos del pasado. Pero los monumentos conmemorativos de la Confederación son celebraciones políticas de la pelea para preservar una institución que nadie debería estar defendiendo. Dada la pasión de los defensores de estos monumentos -incluyendo a Trump-, los Estados Unidos claramente tienen un largo camino para realmente llegar a la sociedad “posracial” que muchos buscan para nuestro país. La buena noticia es que California es diferente.

La inmigración masiva definitivamente está cambiando el Estado. Antes resistente, San Diego hoy en día acoge a sus nuevos ciudadanos y ahora valora las contribuciones de los migrantes para nuestra diversidad cultural. Casi el 43 por ciento de los hogares californianos ahora hablan un idioma distinto al inglés en sus casas y en muchas de estas casas se habla español. Hoy en día, los latinos son el grupo étnico más grande en California. Para el año 2043, se predice que todo el país tendrá una mayoría de “minoridades”. California está liderando el camino.

En agosto, algunos días después del asesinato de Heyer en Charlottesville, el presidente municipal de San Diego, Kevin Faulconer discretamente quitó la única conmemoración de la confederación de la ciudad -una placa pequeña- en la Plaza Horton. ¿Por qué les tiene que importar a los mexicanos? Porque cualquier victoria en contra del racismo es una victoria para alguien que pasa de San Ysidro hacia el norte. Estas victorias nos hacen más seguros a todos, nos fortalecen a todos.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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