Las redes sociales

Foto: Internet/El uso de redes, navaja de doble filo
 
Opinionez Lunes, 27 Noviembre, 2017 12:00 PM

Desde que el hombre emitió sonidos que luego habrían de convertirse en palabras, transmite información a sus congéneres. El primer intercambio de información se dio por los juglares en los atrios de las iglesias y en los cantos, que en los pueblos y en las haciendas se llamaban corridos. Vinieron las hojas sueltas que daban noticia de lo que sucedía en la región, posteriormente aparecen los periódicos que no tenían fecha de publicación, luego los semanarios; se añadieron los periódicos diarios, el cine, radio y televisión.

Una nueva modalidad es la transmisión de noticias a través de las redes sociales, en las que cualquier persona puede participar como reportero, basta con que cuente con un teléfono celular, que incluso puede estar dotado de cámara fotográfica o de video.

Así son enseñados en el momento en el que están ocurriendo noticias “frescas”, que de otra manera no llegarían a los grupos humanos hambrientos de enterarse de lo que sucede, no solo en el entorno que lo rodea, sino también en el resto del mundo.

Las famosas redes sociales se han convertido también en un instrumento de protesta social que se agranda cuando es exhibido el hecho a través de ellas. Los medios de comunicación, coptados con subsidios y anunciaje, han dejado de tener relevancia social cuando se descubre que obedecen más a los intereses de sus clientes o de los grupos en poder, que dar a conocer la verdad de los hechos.

Las redes sociales se han convertido en una fuerza político-social, con actores independientes que ejercen un nuevo tipo de periodismo, más crítico y menos comprometido con las fuerzas políticas, económicas y sociales. Ahora no es raro, en el momento, contemplar a través de las redes sociales cómo se está dando un accidente de tránsito o cualquier acto relevante o simplemente atractivo porque despierta el morbo del escucha o del televidente.

Sin duda, una fuerte competencia para las grandes empresas que tienen que buscar información atractiva para el solicitante, pero además tiene que luchar por mantener la credibilidad respecto a la información que proporciona y así mantener cautiva a su clientela.

Un noticiario que transmite información equívoca o falsa, pierde mercado y deja de ser competitivo en el mundo empresarial, como negocio y con ello, viene la pérdida de utilidades económicas y la fuerza política que trae como corolario, el caracterizarse como una empresa transmisora de la verdad. Pero las redes sociales tienen sus defectos, emiten juicios, juzgan y sentencian, a veces encaminados para despertar pasiones en el público.

Los actores en ocasiones transmiten hechos falsos como si fueran ciertos, esta distorsión de la verdad puede tener fines políticos, de venganza, odio, lo que puede generar que una comunidad insuficientemente preparada puede caer en la trampa de aceptar como válidos, hechos ajenos a la verdad. Habrá que reglamentar las redes sociales para evitar los daños que acarrea la divulgación imprudente o dolosa de hechos no verdaderos o mezclados con datos ciertos, pero predominantemente sustentados en mentiras. El manejo de un instrumento como las redes sociales requiere amplio criterio, cultura y transparencia en el uso de información.

La Constitución garantiza la libertad de expresión, sin embargo, se castiga civilmente la emisión de injurias, calumnias, difamaciones y muchas otras conductas que agravian la dignidad y el honor de las personas.

En conclusión, falta mucho que decir respeto a las redes sociales, que si bien son producto de la modernidad, pueden llegar a constituirse en un flagelo más para ésta humanidad que lucha por mantener su libertad y la discreción.

Nota: Una información calumniosa tiene efectos imborrables y puede dañar el buen nombre de una persona durante toda la vida.

 

Arnoldo Castilla es abogado y catedrático de la UABC

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