Las guerras sucias de Calderón

Foto: Internet/Felipe Calderón y Ernesto Ruffo
 
Opinionez Lunes, 13 Noviembre, 2017 12:00 PM

¿Quién paga la campaña de Margarita?

Por hechos documentados en la prensa nacional y de fuentes de inteligencia de los Estados Unidos, las críticas de Ernesto Ruffo Appel (ERA) hacia la pareja Calderón-Zavala, en el sentido de que al PAN le beneficia que salga el pus de sus filas, Calderón le mandó un escopetazo con golpe bajo en un comentario de twitter, donde denuncia, como una bala de calibre fuerte contra ERA y su hermano Claudio, de que en su sexenio se habían desperdiciado oportunidades, porque le habían dado espacios al cártel del narcotráfico de la familia Arellano.

ERA se quedó callado, pero hay mucha tela de dónde cortar. Ruffo, por miedo o “prudencia”, al recibir indicaciones de Ricardo Anaya, no quiso hacer más grande la discusión, donde habría peores condiciones para la división, el hundimiento del barco azul y el escándalo de que el PAN, también en todos los niveles de gobierno, ha deliberado y pactado con los criminales más poderosos de México, al grado de que su negocio, alejado de la vida y la salud, ha cobrado proporciones de tragedia nacional.

Pero la opinión pública se preguntó por qué Calderón habla de un gobernador y no señala que hay más del PAN y PRI, protectores, encubridores y socios del más alto nivel, incluyendo la Presidencia. Veamos los nexos documentados de Felipe Calderón con el narco mexicano y la grotesca impunidad de la Presidencia, donde cito fuentes de Proceso, SinEmbargo MX y otras casas con prestigio.

El militar que reprimió de manera inmisericorde a la guerrilla en los años sesenta y los setenta (la guerra sucia), recibió del gobierno de Felipe Calderón una encomienda: pactar con integrantes del cártel de La Familia Michoacana, la entrega de los “responsables” del atentado con granadas, perpetrado el 15 de septiembre de 2008, en Morelia.

Exdirector de Seguridad Pública en el Estado de Veracruz y Guerrero, Acosta Chaparro, había sido señalado por la revista Proceso como el general que, por instrucciones de Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación de Calderón y fallecido en un accidente aéreo en la CDMX, se reunió con líderes de la Familia Michoacana y luego de este encuentro, fueron entregados a la PGR tres presuntos responsables del granadazo en Morelia, la noche del Grito de Independencia.

Otra de las reuniones con jefes del narco se dio en octubre de 2008, en esa ocasión, su tarea consistía en contactar a Los Zetas y pedirles que bajaran la violencia, pararan las decapitaciones y dejaran de exhibir los cuerpos mutilados. El general Acosta se entrevistó en Matamoros con “El Lazca” y con Miguel Ángel Treviño “El Z 40”, quienes le pidieron a cambio, que el Gobierno Federal no actuara contra familiares de los narcotraficantes.

En un segundo encuentro con “El Lazca”, a principios de 2009, Acosta Chaparro consiguió que éste lo contactara con Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, cita que se cumplió meses después en Cuernavaca y a la que acudieron también Édgar Valdez Villareal “La Barbie”, y Jesús Nava Romero “El Rojo”. La petición fue la misma: (solo…) bajarle a la violencia. Pero, ¿ese es el papel del Estado ante organizaciones criminales?

El último trabajo que Acosta Chaparro realizó para el Gobierno Federal fue entrevistarse con “El Chapo” Guzmán, líder de Cártel de Sinaloa. El titular de la Sedena intentó ponerle un GPS para dar con la ubicación del narcotraficante, pero el general se negó, asegurando, “yo soy negociador, no traidor”.

En esta reunión, Guzmán Loera aseguró al General que Juan Camilo Mouriño y Ulises Ramírez Núñez les habían vendido la plaza del Estado de México a los Beltrán Leyva, en 10 millones de dólares, a pesar de que la entidad ya había sido prometida a “El Chapo”. Acosta Chaparro fue asesor del Presidente, luego de ser exonerado de los cargos de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad, por el cual estuvo encarcelado de 2000 a 2007.

Acosta Chaparro, considerado hombre clave de los gobiernos priistas para aplastar las insurrecciones armadas en los sesenta y los setenta, se hizo de un lugar en el gobierno de Felipe Calderón, gracias al secretario de la Defensa, Guillermo Galván.

Se asegura que la DEA tiene un video de la reunión del emisario del gobierno de Calderón en Matamoros, Tamaulipas, con el jefe de Los Zetas, Heriberto Lazcano “El Lazca”.

¿Por qué calla Ruffo estas historias de Calderón?

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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