La “Poli”, donde el legendario Casino


 
Cartaz Lunes, 27 Noviembre, 2017 12:00 PM

Continuando esta vez, pacientes lectores, con la historia de cómo inició la “Poli” Agua Caliente.

Por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, Alta California cayó a manos de EE. UU., tras la guerra de 1846 a1848; al año siguiente, en 1849, se divulgó como relámpago la noticia del hallazgo de oro cerca de San Francisco, que pronto se vio inundada de toda clase de marineros, gambusinos y aventureros de Estados Unidos, Europa, Sudamérica y hasta China, quienes se arrebataban las tierras y propiedades, linchando y asesinando a varios mexicanos. San Diego y Los Ángeles sufrieron trastornos iguales, aunque tardaron más en crecer. Del mismo modo, resultaron afectados las tierras y los grupos pai-pai, kumiai, etc., (bajo España y México, su población llegó a 150 mil, pero en solo 10 años, bajo el dominio de Estados Unidos, cayó brutalmente a 90 mil).

Alta California, bajo la injerencia de EE. UU., creció con inmigrantes, mientras Baja California, territorio norte con tanta rebelión, alejado y apartado, quedaba en el olvido. Su primera sede fue Real del Monte, luego Ensenada, y Mexicali.

Mexicali, la ciudad más poblada desde 1900, tuvo juegos de apuesta. En Tijuana, hasta 1910 se inició con un toreo e hipódromo. Pero a partir de1920, fecha en que Estados Unidos decretó la Ley Seca, fue que crecieron las ventas de licores, juegos de apuestas y casinos. Más bien, explotaron desde el Caribe (en La Habana, Cuba) y toda la frontera de México con el país anglosajón, desde Reynosa, en el Golfo, hasta Baja California. Surgieron así centros como el de Mexicali; el (hoy Museo) Riviera de Ensenada; el Rosarito Beach, claro, de Rosarito; y (cierto que originado de los baños de aguas termales y hotel) en Tijuana, el majestuoso Casino Agua Caliente (el cual nos han destruido) que terminó en1928.

Tijuana prosperó y adquirió en poquísimos años el lustre, renombre y fama a nivel mundial que para 1930, era el más reconocido y que opacó a todos gracias al tan elegante, prestigiado y cosmopolita centro turístico de Agua Caliente, con el Casino donde venían estrellas y magnates. Dolores del Río fue la primera mexicana que resaltó como estrella (que ni María Félix y hasta veintitantos años después se volvería a lograr con Katy Jurado, Pedro Armendáriz, Cantinflas y Ricardo Montalbán) en Hollywood; igual la joven bailarina Margarita Cansino (Rita Hayworth), a quien mi papá conoció de paso cuando trabajaba en el Casino. Tijuana entonces rebasó a Mexicali y Ensenada en población, que igual estaba en auge; con gente que venía de todo el país, EE.UU., incluso de Europa.

Los datos factuales del censo para 1930 arrojaron casi 15 mil habitantes y ¡recórcholis!, aunque se te haga increíble paciente lector, con un índice de alfabetismo de más de 90%, diametralmente arriba del resto del país que no llegaba al 50%, mejor que Estados Unidos; resultados similares a los de países avanzados como Suiza y Alemania, en Europa.

Del inmenso complejo turístico, hoy mutilado, queda el Centro Escolar, el Club Campestre e hipódromo. A nivel de lujo (más que Las Vegas), era como París y hasta Monte Carlo, en Europa. Aunque le cueste creerlo, junto a gentes bilingües o políglotas de aquí de Tijuana, ¡empleados de San Diego venían a trabajar a Tijuana!
Los visitantes VIP llegaban en aviones privados al entonces primer aeropuerto que estaba por el hoy Monumento al Libro de Texto, colonia Aviación, donde se bifurca el Bulevar Salinas, el cual, en el siglo pasado tenía una emblemática torre (cuya copia está hoy en el Bulevar Agua Caliente) que servía como radiofaro.

En su ya desaparecido hipódromo (donde hoy está la escuela Hidalgo), el caballo Phar Lap impuso la marca mundial de velocidad, en 1934. Y, amable lector, ¡pagaba premios mayores que el Kentucky Derby!

Contra la “leyenda negra” difamatoria que nos fabricó Lázaro Cárdenas, en justicia debo hacer la aclaración que el Casino era refinado para clientes de gustos de elegancia, en nada parecido a un centro de explotación sexual como los “Red Light Districts”, en EE. UU.; la Zona Rosa del DF; o la Zona Roja de Guadalajara. Y como eso fue hace un siglo prácticamente, y como hoy día casi nadie es de Tijuana, esto no se sabe y se ignora. Amablemente. Continuará.

 

Atentamente,

José Luis Haupt Gómez

Tijuana, B. C.

 

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