La desgracia de los políticos y sus alianzas

Foto: Internet/Anaya y pretendida alianza con el PRD
 
Opinionez Lunes, 27 Noviembre, 2017 12:00 PM

Estamos en plena efervescencia preelectoral y francamente los políticos nos tienen desconcertados, la rebatinga por hacer aliados rumbo a 2018 parece la negocia por el precio de un producto en cualquier “tianguis” o “sobre ruedas” del país.

La rentabilidad electoral está por encima de doctrinas y valores de los partidos políticos. Hoy se trata de ganar por ganar, sin importar su pasado ni mucho menos el presente, solo el futuro. Los militantes, sus voces y opiniones tendrán que esperar; por lo pronto, lo único que importa son los arreglos y los intereses cupulares compartidos.

En el Gobierno (PRI) vemos cómo su achichincle, el Partido Verde, amenaza con abandonarlos con el único propósito de encarecer la negociación y poder acceder a más posiciones legislativas y recursos económicos. El PRI por su parte tiene que luchar todos los días ante el descrédito del Presidente de la República y ante su propia marca cada día más desprestigiada.

El PAN, apostando por un proyecto personal llamado Ricardo Anaya, sin importar tirar a la basura a panistas de años con trayectoria reconocida, donde su principal error fue mostrar inconformidad ante la actitud dictatorial del llamado Jefe Nacional o mejor dicho, Jefe de Camarilla.

Mientras el popular “Cerillo” apuesta a un Frente con el PRD, un importante número de gobernadores panistas se oponen a su pretensión aliancista. No están dispuestos a ceder posiciones a partidos políticos sin peso en sus respectivos estados. De construirse el Frente, será en mayor medida en la parte nacional, no así en lo local. Todavía recuerdo la alianza con el PRD que hizo el PAN apenas algunos años en Baja California, donde la candidatura de Ensenada quedó bajo responsabilidad del partido amarillo y dicha coalición se llevó una de sus peores derrotas en la historia de ese municipio.

Por su parte, el PRD se convirtió en el Partido Verde del PRI, es decir, un partido satélite y hoy “vividor” de otros. El otrora partido de izquierda está hecho añicos, la única forma de sobrevivir es dependiendo de alguien más. Actúan como rémora de la política.

Morena, de Andrés Manuel López Obrador, es un partido que me recuerda al PRI de los años 70s y 80s. Todos se mueven a como diga el “dedito del peje”. Al día de hoy es el partido más antidemocrático de México, las decisiones solo son del “señor” y se acatan, a quien se le ocurra no estar de acuerdo, es “invitado” a abandonar Morena e inmediatamente ser tachado de traidor o de pertenecer “a la mafia en el poder”. Ahora nos enteramos que Morena pretende tener de aliado al Partido del Trabajo, donde a sus dirigentes le pesa el señalamiento reciente de corruptos, ladrones y lavadores de dinero a través de supuestos centros educativos.

Los candidatos independientes no se quedan atrás, lo único que sabemos de ellos es que deben de juntar alrededor de 900 mil firmas para poder ser candidato(a) a la presidencia de México. La competencia más bien parece un juego aritmético, donde cada semana vemos quien avanzó o quien se está quedando rezagado en la recolección de firmas. De ahí en fuera no se conoce más de sus actividades o posicionamientos.

Como podemos darnos cuenta, los partidos políticos y sus dirigentes están en una suerte de subasta donde lo único que importa es ganar sin importar el precio. Pero lo más delicado es que en esa subasta vamos inmersos todos los mexicanos, nos guste o no. Lo peor del caso es que como diría el clásico: “Es lo que hay”. Palabras sabias en este momento.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas, comunicación y campañas; se ha desempeñado como vocero en la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal, así como Director de medios en la Presidencia de la República. También fungió como Director de Comunicación Social en el Gobierno del Estado de Baja California. @CasoAlejandro

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