La agonía del TLCAN: estrategia de Trump

Foto: Tomada de Internet
 
Edición Impresa Lunes, 27 Noviembre, 2017 12:00 PM

Guajardo acusa falta de voluntad política para cerrar temas, tras concluir quinta ronda. Cláusula “sunset”, restricciones a exportaciones agropecuarias y reglas de origen sin resolverse. Estudios europeos hablan de un “TLCAN zombi”, tras el 70% de aumento en las posibilidades de que fracase la negociación

Analistas, empresarios y académicos de México y Canadá vislumbran que la administración del mandatario estadounidense Donald Trump está alargando el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para que no se alcancen acuerdos y solicitar eventualmente la salida de este al Congreso de ese país.

Estudios europeos ya hablan de un “TLCAN zombi”, pues aumentó a 70 por ciento las posibilidades de que fracase la negociación; sin embargo, el proceso con el que Estados Unidos definiría su permanencia podría tardar hasta tres años, debido no solo a razones políticas dentro del Poder Legislativo, sino a la judicialización de la iniciativa de Trump, señaló el investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Roberto Zepeda.

Luego de que el 21 de noviembre concluyera la quinta ronda de negociaciones sin concretar algún acuerdo sustancial en las “píldoras envenenadas” que puso la administración estadounidense, parece más viable que prospere la promesa de campaña de Trump, y de cara a las elecciones intermedias, le cumpla a su base electoral en los estados que perdieron más empleos en el sector automotriz, derivado del acuerdo.

El propio secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo Villarreal, dijo esta semana que al menos seis capítulos están técnicamente acordados: obstáculos técnicos al comercio; mejores prácticas regulatorias; medio ambiente; medidas sanitarias y fitosanitarias; comercio electrónico y anticorrupción, pero no se pudieron cerrar por “falta de voluntad política”.

Además, el funcionario mexicano y la canciller de Canadá, Chrystia Freeland, aseguraron que las propuestas estadounidenses son inviables, en respuesta a la declaración del representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, en la que pidió atender las demandas de su país, o de lo contrario no habría acuerdo.

 

Posturas irreconciliables

La cláusula “sunset” terminaría el tratado cada cinco años, las reglas de origen que incrementarían de 62.5 a 85% el componente regional, con 50% de componentes procedentes de Estados Unidos en la industria automotriz. Además de que se obligue al rastreo del origen del ciento por ciento de las piezas.

Las restricciones a las exportaciones agrícolas mexicanas en temporada de cosecha de productos estadounidenses, así como los lácteos, la madera blanda canadienses y el incremento salarial en México, son los temas torales en los que ninguno de los tres países parece que cederá.

Pese a ello, el gobierno mexicano ha hecho una contrapropuesta a la cláusula “sunset” para que el tratado se revise cada cinco años, contrario a lo solicitado por Estados Unidos, de que el TLCAN  concluya en dicho lapso y se renueve siempre y cuando los tres países así lo acuerden.

Foto: Archivo.- Rufo Ibarra Batista, delegado de la Secretaría de Economía en BC

Ante la cláusula “sunset”, calificada como inviable porque aumentaría la incertidumbre y restaría competitividad a la región, el planteamiento mexicano fue visto con buenos ojos por el sector empresarial de nuestro país.

Recientemente Guajardo Villarreal también comentó que se examinará técnicamente la propuesta de las reglas de origen conforme a los intereses nacionales, pero aún no se ha cedido a la petición estadunidense.

Respecto a estas reglas, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Marcello Hinojosa Jiménez, considera que el tema es vital, ya que esta organización está a favor de mayor integración de producto nacional, con el fin de favorecer a los industriales mexicanos.

El análisis de estas reglas debe buscar que en la renegociación se permita reemplazar las importaciones de piezas de naciones que usan como trampolín a México, como China, para no pagar aranceles cuando exportan a Estados Unidos.

Por otro lado, el gobierno mexicano está presionando al declarar, por conducto del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, que la salida de Estados Unidos del tratado afectará la cooperación bilateral en seguridad, migración y terrorismo.

“Esto es importante, porque la colaboración en esos ámbitos ha aumentado en la era post TLCAN, de modo que nuestro país ha contribuido a contener el flujo migratorio de Centroamérica en la frontera sur, y al dejar de hacerlo, Estados Unidos tendría que invertir más recursos para resguardar su frontera”, apuntó Roberto Zepeda.

Respecto a la seguridad, el catedrático de la UNAM dijo que “la inmensa mayoría del gasto en este rubro corre a cargo de México, quien desde que empezó la guerra contra el narcotráfico ha invertido 93 mil millones de dólares. En contraste, Estados Unidos ha puesto cerca de mil millones de dólares con la Iniciativa Mérida, sin contar la violencia generada en nuestro país, que ha ocasionado alrededor de 238 mil muertos”

En el tema laboral, en el que tanto Canadá como Estados Unidos insisten en aumentar los salarios en México, los negociadores mexicanos han mantenido la postura de dejar fuera este punto de las negociaciones. Entre otras razones, destaca el que la mano de obra barata constituye la ventaja competitiva del país frente a sus aún aliados comerciales.

El líder del Sindicato Canadiense Unifor, Jerry Díaz, ha denunciado que las empresas del sector automotriz extranjeras crean sindicatos fantasma, que no son investigados o sancionados por el gobierno mexicano, afectando el derecho laboral.

Desde la perspectiva canadiense, “los contratos laborales de los sindicatos fantasma ponen topes salariales bajos. Los salarios en México ni siquiera están sujetos a la oferta y la demanda, sino que están reprimidos a la baja por un sistema laboral que no respeta los derechos sindicales”, lo que ha generado menos inversión en la industria automotriz de Ontario. “Antes del TLCAN, la producción de autos mexicana era de 6%, actualmente es de 20%”, precisó el investigador.

En ese contexto, el lunes 20 de noviembre,  la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) determinó incrementar el salario mínimo a 88.36 pesos diarios. Monto que estará vigente a partir del 1 de diciembre, pero que resulta insuficiente, consideró el presidente de la Canacintra Tijuana, Marcello Hinojosa Jiménez.

Indicó que el incremento al salario debe estar sujeto a la productividad y no por decreto, ya que generaría mayor inflación.

Según el investigador, un área de oportunidad que México podría explotar es el tema migratorio, en el que “los negociadores mexicanos podrían incluir un acuerdo, similar al Programa Brasero, que se pueda expandir de acuerdo con la demanda y que no solo sea agrícola, sino que también involucre a otros sectores productivos, con el fin de ayudar a los connacionales que viven en ese país”.

 

Consumidores y trabajadores, los más afectados

Diversos especialistas y actores políticos han alertado sobre las consecuencias que tendría terminar el acuerdo trilateral después de 23 años de vigencia. Este jueves, el ex Presidente mexicano que encabezó las negociaciones de este en 1989, Carlos Salinas de Gortari, afirmó que de no concretarse la renegociación, nuestro país perdería más que Estados Unidos no solo en el ámbito económico, sino en la manera que ambos países se han vinculado a lo largo de la historia. Relación que, resaltó, ha estado basada en el respeto y no en humores.

Para el consejero nacional de Incomex, José Alejandro Márquez Solano, las diversas implicaciones económicas que generaría la ruptura del TLCAN repercutirían en el costo de los productos, el cual podría elevarse entre 5 y 7%, afectando al consumidor.

“Al terminar el TLCAN entrarían los impuestos generales (de 2.5 a 3.5%) según las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y en ese sentido, el gobierno estadounidense podría establecer cuotas compensatorias de por lo menos 25%  en las industrias automotriz, textil y agropecuaria. Lo anterior provocaría una disminución –aún no determinada- de la inversión extranjera”, estimó.

Al tercer trimestre de 2017, la Inversión Extranjera Directa (IED) creció 40% en México, alcanzando 5 mil 717 millones de dólares y teniendo como punto clave la industria automotriz.

La cancelación del tratado también influiría en una mayor depreciación del peso frente al dólar, la cual podría llegar hasta los 25 pesos, encareciendo los productos, sobre todo en la zona fronteriza norte del país. Mientras que en Estados Unidos el mayor impacto se produciría por el aumento de los aranceles al exportar a México.

Un estudio del Servicio de Investigación del Congreso norteamericano indicó que productos cárnicos, granos, semillas y comidas procesadas podrían aumentar su costo y ser menos competitivos debido a las afectaciones que provocaría la cancelación del tratado a su dominancia en el comercio con Canadá y México. También podría hacer que Estados Unidos perdiera su ventaja al dirimir disputas sobre barreras no tarifarias comerciales.

Foto: Cuartoscuro.com.- Luis Videgaray

Si bien, la balanza comercial de México- Estados Unidos de 2016 reportó un superávit de alrededor de 123 mil 068 millones de dólares para nuestra nación, y la de México-Canadá de 2016, de poco más de 800 millones de dólares, México no es el gran ganador del acuerdo comercial.

“Las cifras eso aparentan, pero las utilidades de las empresas de Estados Unidos y Canadá en México, y la disminución del costo de las máquinas que han tenido es en beneficio de las utilidades en las empresas en Estados Unidos. Lo mismo pasa en el turismo. Es verdad que hay más turistas, pero cuánto de esa derrama económica se queda en utilidades para empresas con capital extranjero”, subrayó el consultado.

“Además de los contratos de gobierno, cuántas empresas mexicanas han conseguido alguno con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá; por el contrario, cuántas empresas de esos países han conseguido contratos para el desarrollo de México”, añadió Márquez Solano.

En ese sentido, México no sería quien tiene más ventaja, por lo que en su opinión, influyen múltiples aspectos antes de hablar de la supuesta ganancia que el país ha tenido sobre los otros dos socios comerciales.

A su vez, el investigador de la UNAM, Roberto Zepeda, recordó que más de 14 millones de empleos en Estados Unidos están en riesgo de concluir el TLCAN, 5 millones producto de la relación con México y 9 millones con Canadá. Además de que 32 estados de la Unión Americana tienen entre sus tres principales destinos de exportación a México, y 48 a Canadá. Los estados que más repercusiones tendrían, son California, Nuevo México, Texas, Arizona, Michigan y Colorado.

 

Tijuana, con efectos contrarios

Las consecuencias que la conclusión del TLCAN tendría a nivel nacional, específicamente en Tijuana sería en dos grandes rubros, el comercial y el financiero, que tiene que ver con una crisis financiera producto de la especulación, comentó el investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Eduardo Mendoza Cota.

En el primer caso, si bien podrían aumentar los precios de los productos derivado del pago de aranceles (costos que podría absorber las empresas); la cercanía de Tijuana con Estados Unidos, particularmente con California, sería un atractivo para mayores inversiones, toda vez que disminuye el costo de transporte.

En ese sentido, “Tijuana saldría mejor librada que el resto del país”, sin embargo, en la esfera financiera, la especulación generará depreciación del peso frente al dólar, que incrementaría la inflación, con lo que se reducirá el poder adquisitivo de su población, más que el de otras regiones que no están tan cerca de Estados Unidos. “Esto provocará que caiga la demanda y frene el crecimiento económico”, advirtió el experto.

Ante estos efectos encontrados, “en Tijuana hay tareas pendientes como la construcción de un puerto”. Es decir, lo que se requiere es mayor infraestructura y educación de calidad para atraer inversión que aproveche de otra forma la ubicación geográfica, no solo en mano de obra barata.

Asimismo, Mendoza Cota consideró que México va a ceder, porque es el eslabón más débil, con una economía pequeña con respecto a la de Estados Unidos: “La tarea que tienen las autoridades es hacerlo sin perder tanto control el manejo de su política económica”.

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