De raite

Foto: Archivo
 
Dichoz y Hechoz Lunes, 13 Noviembre, 2017 12:00 PM

La mañana del martes 7 de noviembre, el magistrado Jorge Armando Vásquez decidió no presentar su candidatura para reelegirse como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Baja California. Llegó a esa posición en sustitución de quien era presidente, pero se suicidó en abril de 2015, Marco Antonio López Magaña. Obviamente tenía intención de repetir en el cargo, pero le ganó la grilla interna y la impericia que tuvo para manejar ciertos temas al interior y exterior del Tribunal, entre ellos el haber de retiro o jubilación, la selección de magistrados y el tratamiento a ex magistrados, aparte de haber cumplido pocas de sus promesas. Para lo que no se preparó Vásquez fue para dejar la titularidad del Poder Judicial. Sabedor de los beneficios que conlleva ostentar la presidencia del Tribunal, los gozó hasta el último momento. Una vez electo por sus pares como responsable del Poder Judicial, el abogado Salvador Ortiz inmediatamente comenzó a ocupar las oficinas centrales, a administrar el recurso, a utilizar al personal y a ser tripulante de los vehículos oficiales. Después de despedirse Vásquez, no sin antes prodigar palabras de afecto a su sucesor, se encaminó hacia la salida, cuando de repente se detuvo. Reflexionó un poco, dio media vuelta y se acercó al encargado de comunicación del Tribunal (que él contrató), Mario Fibela, a quien sin más, le pidió aventón. Vásquez había utilizado hasta el último momento la camioneta oficial del presidente, por eso no llevó su carro particular, y al ser Ortiz el nuevo tripulante, ni hablar, el ex presidente pidió raite para regresar a su vivienda, mientras decía para ser escuchado: “Hasta el carro me quitaron”.

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