20 años de impunidad del atentado a Blancornelas 

Foto: Archivo/El C.H. murió a fuego cruzado
 
Destacados Lunes, 27 Noviembre, 2017 06:12 PM

Los agresores, unos exonerados, otros sin ser enjuiciado 

 

 

 

Desde aquél infausto 27 de noviembre de 1997, hasta hoy, veinte años después, ninguno de los sicarios que intentó asesinar al periodista J. Jesús Blancornelas y mató a su escolta Luis Valero Elizalde, recibió una condena por tan deleznable acciónSólo uno de los pistoleros estuvo bajo proceso penal y fue absuelto en sentencia definitiva entre 2013 y 2015.

La impunidad se consumó cuando a finales de ese último año, Marcos Arturo Quiñones Sánchez “El Pato”, pandillero del barrio Logran de San Diego y criminal al servicio de los hermanos Arellano Félix,recuperó su libertad del Centro Federal de Readaptación Social número 8 en Los Mochis, a donde había llegado procedente del penal del Altiplano, tras compurgar una pena de 11 años diez meses 15 días de prisión por delincuencia organizada.

Hoy sólo continúa preso Alfredo Araujo Ávila “El Popeye”, implicado en la balacera del 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto de Guadalajara en la que murieron el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y seis personas más, pero aunque fue mencionado en el caso Blancornelas no se libró orden de aprehensión en su contra. Recientemente reclamó judicialmente la negativa de concederle beneficios de liberación anticipada.

Otros implicados en la tentativa de homicidio del director y cofundador de ZETA, Jesús Blancornelas y el homicidio calificado de Luis Valero, entre ellos los hermanos Benjamín, Ramón y Javier Arellano Félix, identificados como los autores intelectuales, ni siquiera fueron llamados a cuentas.

Marcos Quiñones era uno de los sicarios reclutados por el líder de la célula y amigo personal de los Arellano, David Barrón Corona ” El C.H.” y quien dirigía el operativo para abatir al incómodo periodista que en 1985 hizo visible la existencia de la organización criminal a los ojos de los bajacalifornianos.

La mañana del 27 de noviembre de 1997, unos diez matarifles atacaron con armas de fuego la camioneta en la que circulaban Jesús, con Valero Elizalde al volante. Minutos antes, habían salido de casa de Blancornelas para dirigirse a las instalaciones del semanario fundado en 1980 en Tijuana.

La emboscada se tendió en la confluencia de las calles Chula Vista y San Francisco. Abiertos en escuadra como dos grupos, los pistoleros formaron un abanico atener cerca el automotor y comenzaron a vaciar sus cargadores. Luis resguardó a su jefe en el piso del vehículo, pero las balas asesinas le cegaron la vida.Había intentado echar hacia atrás la unidad en un intento de escaparpero ya no le fue posible.

 

Foto: Archivo/El periodista recibió cuatro tiros en su humanidad

Mal herido, con cuatro balazos en su humanidad, Jesús Blancornelas quedó en el piso de su camioneta Ford Explorer. El jefe de sicarios del CAF, “El C.H.” trató de llegar hasta el periodista para rematarlopero un proyectil disparado por sus cómplices se fragmentó al pegar en una estructura y una esquirla se incrustó en un ojo de Barrón, quien se desangró rápidamente y murió.

Al ver la estela de muerte, los criminales huyeron despavoridos dejando abandonado a su líder. Al recuper la consciencia en el hospital, el periodista sobreviviente identificó a algunos de sus agresores, entre ellos al occiso Barrón Corona, a Fabián Martinez González “El Tiburón” y a Marcos Arturo Quiñones “El Pato”.

También fueron reconocidos otros actores delincuenciales, varios de ellos pandilleros del barrio Logan de San Diego, entre otros a Michael Anthony Harvee “El Pee Wee”, Isaac Guevara Hernández “El Zigzag”, Antonio Peña Huerta y/o Adelaido Reyes “El Lalo”, y José Alberto Márquez Esqueda “El Bat”, además de Alfredo Araujo “El Popeye”.

“El Pato” fue detenido el 24 de abril de 2003 en Tijuana. Meses después fue aprehendido José Alberto Esqueda “El Bat”, quien en marzo de 2007, fue extraditado junto con una veintena de sicarios y capos a los Estados Unidos de América. Años después fue aprehendido Alfredo Araujo “El Popeye”.

Los órganos del Poder Judicial y de procuración de justicia mexicanos se encargaron de dar carpetazo y después echarle tierra al asunto, para que la impunidad reine como en muchos casos de la vida cotidiana en el país.

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