Terremoto 19/S: aprendizaje y advertencia para un futuro no lejano

Foto: Internet/Fue maravilloso ver a tantos jóvenes ayudando
 
Opinionez Lunes, 2 Octubre, 2017 12:00 PM

Conzultoría Matrimonial y Familiar

 

 

 

México tendrá que cambiar a partir del terremoto ocurrido el 19 de septiembre, principalmente en lo social y político, porque ya no está para seguir soportando el estado de cosas que nos pasan ni la realidad en la que vivimos. No queremos ni vernos como damnificados, ni recorrer sus calles y ver cómo la gente con dolor, miedo y voluntad, ayudan a retirar los escombros, esperando encontrar a alguien todavía con vida.

Sabemos de gente que acababa de comprar sus hogares y que algunos tendrán que seguir pagando sus créditos a los bancos, aunque ya no tengan dónde vivir; y de estar asegurados, las compañías de seguros buscarán subterfugios para no pagar indemnizaciones. De igual forma, personas que estaban a punto de vender alguna propiedad, de momento no lo podrán hacer por la desconfianza que genere el inmueble ante algún defecto o porque lo probables compradores pensarán en comprar una casa lejos, pero muy lejos de donde está su ambiente familiar, donde crecieron sus hijos, lejos de escuelas, vecinos, amigos, por su seguridad. En fin, son tantas cosas las que afectan, que serían imposibles enumerarlas porque algunas de momento ni se pueden prever.

Fue maravilloso ver a tanto joven mexicano ayudando en el salvamento de otros tantos que quedaron atrapados entre los escombros, sin que al principio alguien liderara las labores de rescate, situación que fue quedando en manos de la Marina y el Ejército y posteriormente en manos de quien corresponda, el gobierno. Esto motivó que algunos de los tantos afectados se quejaran y vieran o sintieran lo contrario, lo cual habría de considerarse que era razonable.

Desafortunadamente, así como estaban ayudando, apoyando y donando, muchos buenos mexicanos, desde radicales que querían sacar algún provecho, como otros que solo desvirtuaban las buenas obras que se estaban haciendo, mandando mensajes falsos que solo desconcertaban y que seguro lo seguirán haciendo.

Ha nacido asimismo una nueva generación de jóvenes que realmente quieren a México y que afortunadamente todavía su mente no se corrompe y que serán el futuro y baluarte de México, mismos que harán el cambio que tanto necesitamos, uniendo a este país casi en desgracia. Es importante decir que, por sus acciones, esos jóvenes habrán también de cambiar el entorno político de México que tanto nos ofende y que ojalá cambien las reglas que solo beneficien a los partidos políticos y que tienen secuestrado al país.

Gracias a ellos que han estado presionando para que una parte de los presupuestos de campaña sea utilizado en beneficio de los damnificados, ya es casi una realidad, pues ya los partidos políticos están reaccionando, aunque no creo que lo den todo sin antes condicionarlo; además de la iniciativa de eliminar a los diputados y senadores plurinominales; como sea, de darse será gracias a esas presiones de estos jóvenes (millennials).

Pero independientemente de ello, nos estamos dando cuenta que por muchos simulacros que hagamos, en donde no hay ninguna preparación es después de los terremotos, ¿qué hacer?, ¿cómo hacer para no verse topados por las desgracias materiales a las que se tienen que enfrentar en el presente y futuro?, ya que, después del terremoto, no hay ninguna autoridad para organizar y/o coordinar la ayuda para atender las desgracias que se van a presentar. Estamos en una zona sísmica, la Falla de San Andrés, y seguro estoy que en Mexicali y Tijuana, muchas de las construcciones se vendrán abajo; sin embargo, no hay planes de contingencias, ni para el momento en que estos ocurran, ni para el después; pero lo más escalofriante será en Tijuana, donde la mayoría de la gente está más expuesta por vivir en cerros, lomas, cañones, laderas y que lo más factible es que se vengan abajo, como si fueran piezas de dominó, recuerden Fraccionamiento Monterrey.

Son tantas las cosas que estamos viendo y azorados de tanta desgracia ajena que no pensamos en las que podrían ocurrirnos, ya las autoridades se tendrán que poner las pilas y empezar a diseñar programas de contingencias para esa posibilidad latente.

Gracias como siempre a mis dos que tres lectores por sus comentarios y consultas al e-mail: bautista46@hotmail.com

 

El Licenciado Roberto Bautista ejerce su profesión en Tijuana

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