Contemplando lo impensable: El fin del TLCAN

Donald Trump
 
Opinionez Lunes, 30 Octubre, 2017 12:00 PM

Durante nuestra relación de varios siglos, nunca México ni los Estados Unidos habían tenido una mejor relación que la que hemos tenido durante estos últimos 25 años. Esto se debe al TLCAN. Aunque hemos tenido momentos difíciles, desde la negociación del TLCAN, el acuerdo nos ha dado un esquema para hablar y pensar sobre nuestra relación como vecinos y aliados económicos. Esto no es solo entre los dos países. De la misma manera en que los tripiés ofrecen estabilidad, la presencia de Canadá, como el tercer pillar, ha aumentado la persistencia del acuerdo. Con el paso del tiempo, una dinámica cada vez más poderosa de coherencia económica se ha desarrollado en América del Norte, entre los miembros del TLCAN, por lo que éste sirve.

Todo esquema económico que ha existido, ha tenido ganadores y perdedores. Industrias florecen y luego desfallecen. Tasas de cambio suben y bajan. Políticos tienen prioridades diferentes y se ven aliados con diferentes electores o grupos de interés. El TLCAN no se ha visto inmune a ninguna de estas ocurrencias y ha durado y tenido éxito a pesar de estos retos. Nos ha servido bien a los tres países.

Tampoco es inmune la base industrial de los Estados Unidos a las tendencias de la globalización que ha movido grandes sectores de nuestra economía hacia países de ingresos menores. Este proceso ha sido difícil para industrias estadounidenses ineficientes que no pudieron competir -igual como ha sido difícil para campesinos mexicanos y algunas industrias en México-. El dar y tomar entre los intereses mexicanos y estadounidenses, ha sido feroz y algunas veces hostil. Esto seguirá aun si el TLCAN sobrevive o si Trump pone fin al acuerdo. Es inevitable.

 

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Como patriota estadounidense, diplomático y californiano, desde la llegada desastrosa de Trump a la Casa Blanca, he tenido la esperanza de que, a pesar de su retórica, no sería tan estúpido como para ponerle fin al TLCAN. Las ventajas del acuerdo son tan claras que he esperado que los consejeros de Trump pongan fin a sus ataques mal informados. He dicho muchas veces, públicamente y en las páginas de ZETA, que a pesar de su retórica, el TLCAN sobreviviría.

Aunque ahora ya no me siento tan seguro de que sea así. Las acciones irresponsables del Representante de Comercio de EE.UU., Robert Lighthizer, demuestran la falta de entendimiento sobre el valor del TLCAN y la preferencia de la Casa Blanca por promover populismo ignorante, en vez de formar una política coherente. La estupidez del Equipo Trump es impensable.

La semana pasada, el Washington Post obtuvo un documento interno de política del Equipo Trump de Peter Navarro, director de la Oficina de la Casa Blanca sobre Política de Comercio y Manufactura, alegando que el impacto del TLCAN en los Estados Unidos ha llevado al “aumentos de abortos, abuso matrimonial, divorcio e infertilidad”, en los trabajadores estadounidenses. ¿Quién podría pensar que el TLCAN llevó a que más hombres estadounidenses peguen a sus esposas? Por lo visto, la Casa Blanca de Trump lo descubrió.

Precisamente porque es un tratado justo, el TLCAN nunca ha sido particularmente popular en los tres países. Muchas veces, cuando presentaba en los Estados Unidos o México, le preguntaba al público sobre quién pensaba que ganaba más favores con el TLCAN -¿los Estados Unidos o México?- La reacción siempre fue la misma: en México siempre decían que ellos perdían; mientras que en los Estados Unidos siempre decían que eran ellos los desaventajados. En mi opinión, esto es la definición de un buen trato de negocio: ¡ambos lados piensan que el otro ganó más que él!

Todavía podemos salvar el TLCAN, pero los empresarios y políticos de Baja California tienen que hablar con sus compañeros al norte de la frontera. ¿Dónde está la voz del presidente municipal republicano de San Diego? ¿Dónde están las voces de los muchos dueños estadounidenses de maquiladoras tijuanenses que se ven amenazados por la retórica de Trump? ¿Qué tal las voces de los miles de republicanos que tienen casas en Los Cabos y otras partes de la Baja y México? Vale la pena pelear por el TLCAN. Tenemos que empezar esta lucha hoy.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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