Sola, madre encuentra restos de su hijo en Zona Norte

Foto: Manuel Ayala
 
Edición Impresa Lunes, 4 Septiembre, 2017 12:00 PM

Después de casi dos años de intensa búsqueda e investigación que realizó la señora Carmen Judith Arcadia Cuevas por su cuenta, todo apunta a que el cuerpo que encontró en un predio de la Zona Norte, en colaboración con la PGJE, sea el de su hijo Fernando Humberto Palma Arcadia, desaparecido y asesinado por relaciones “turbias” que tenía su padre. En dicho predio además se encontró otro cadáver y al parecer hay otros dos más que en próximos días las autoridades esperan localizar

El viernes 25 de agosto de 2017, la señora Judith y un grupo de indigentes y deportados que le ayudaron en la búsqueda de su hijo Fernando, encontraron restos óseos de un cuerpo humano enterrados en un predio que se usaba como “picadero” en la calle Mutualismo, entre la Avenida Internacional e Ingeniero Fernando Sánchez Ayala en la Zona Norte.

La señora sabía que su hijo se encontraba enterrado en ese lugar gracias a dos contactos que así se lo informaron en su frenética búsqueda. Uno de ellos fue asesinado y una mujer se encuentra en calidad de desaparecida.

Aunque en el lugar del hallazgo fue localizado el teléfono celular de su hijo y un zapato que llevaba puesto, la madre tiene la sensación de que ese cuerpo no es el de Fernando, e insistió en ampliar la búsqueda en el lugar; para ello solicitó el apoyo de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

El martes 29 de agosto, policías ministeriales, un perro entrenado para estos casos y peritos de la corporación, localizaron otro cuerpo. Éste, de acuerdo a la madre, portaba aún las ropas que su hijo llevaba el día de la desaparición.

 

“LO DESAPARECIERON POR VENGANZA”: MADRE

La señora Judith cree que a su hijo lo desaparecieron y lo mataron por venganza, porque su ex esposo Juan Ruperto Beltrán López andaba en “malos pasos” en la Zona Norte. Debido a esas acciones, dijo, estuvo ocho años en prisión.

Aun en la cárcel, el hijo mantuvo comunicación con su padre y cuando salió de prisión le pidió a su madre que lo dejara venir con él a Tijuana, pues ellos vivían en Nayarit. Como el chamaco ya tenía 18 años de edad, la madre no lo pudo detener.

Fernando vivía en un cuarto del hotel Niza en la calle Coahuila de la Zona Norte, que su mismo padre le pagaba, pero como este ya había tenido problemas con “ciertas personas”, constantemente lo asediaban en la zona.

El 12 de noviembre de 2015, Fernando recibió varias llamadas de una mujer conocida como “Karen”, quien era prostituta. Le estuvo llamando constantemente para que saliera de su hotel y fueran juntos a otro lugar para satisfacer sus deseos sexuales.

Dos amigos con los que se encontraba en ese momento, le sugirieron no salir precisamente por la situación problemática que tenía su padre, sin embargo, no hizo caso y salió del lugar para encontrarse con esa persona.

Fuentes cercanas a la señora Judith, le confiaron que a la mujer le pagaron 5 mil pesos por sacar a su hijo de donde se encontraba, que posteriormente lo llevaron en una camioneta al hotel Montejo en la calle Mutualismo de la Zona Norte -a un costado del predio donde fue enterrado-, y de ahí ya no se supo más de él.

 

CONTACTOS QUE INFORMARON DEL PREDIO, MUERTO Y DESAPARECIDOS

Después de saber que su hijo estaba desaparecido, la señora Judith interpuso la denuncia por desaparición ante las autoridades, y después comenzó a buscar e investigar por su cuenta con las personas con las que se relacionaba Fernando.

Recorrió todas las calles de la Zona Norte y la Avenida Revolución, donde pegó carteles con la imagen de su hijo. A partir de eso recibió una llamada en la que le pedían 300 mil pesos por su hijo con vida, supuestamente esas personas lo tenían. Mientras intentaba juntar el dinero, le hablaron para decirle que se le estaba terminando el tiempo y ya no volvió a saber nada de quienes la contactaron.

Meses después recibió la llamada de una mujer, de quien omitió su nombre por seguridad para sus familiares, quien le confió que a uno de sus hermanos le había pasado lo mismo,  que se había metido al hotel Montejo y había desaparecido, ofreció ayudarla y juntas buscar a sus respectivos familiares.

Esta mujer le confesó que tenía un amigo que habían criado desde chiquito, y que se había involucrado en la “situación turbia” de la Zona Norte, por lo tanto, podría investigar y encontrar información valiosa sobre el paradero de su hijo y hermano.

Según la versión que la señora Judith compartió a ZETA, en enero de 2016 (no especificó fecha exacta) este joven se encontraba en el predio de la calle Mutualista consumiendo drogas con otras dos personas, una de ellas a quien apodaban “Fercho” y quien refiere fue uno de los que participó en el asesinato de su hijo.

Durante la charla, el muchacho le preguntó a “Fercho” que “dónde habían dejado a Palma (como se le conocía a Fernando), el hijo de Beltrán (como se le conocía al papá)”, y en la “loquera” que traían, se le salió decir que estaba enterrado bajo las escaleras en ese mismo lugar con otras personas. Tras la confesión, la tercera persona se salió del lugar y cuando salió “Fercho”, lo acribillaron afuera del mismo hotel Montejo.

Excavaciones en el predio donde se encontraron los dos cuerpos.

Inmediatamente el muchacho le marcó por teléfono a su amiga, a quien le dijo que en ese lugar estaba el hijo de la señora Judith, pero también podría estar su hermano y otras dos personas más de las que no se dieron mayores detalles, además, le mencionó que lo andaban buscando, por lo que su amiga le recomendó esconderse.

Dos días después, el joven apareció muerto en Los Altos, en la delegación Playas de Tijuana, con signos de haber sido torturado y con un balazo en la nuca. La muchacha que le estaba ayudando a la señora Judith, le compartió la información que le diera su amigo, mantuvieron contacto durante varios días más, pero a las pocas semanas, ella también desapareció.

 

SIN AYUDA DE AUTORIDAD, INICIA EXCAVACIÓN

A pesar de tener ubicado el predio y el sitio exacto donde supuestamente se encontraban enterrados los cuerpos de su hijo y otras tres personas, la señora Judith no recibió la atención ni el apoyo de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR), por lo que decidió nuevamente emprender todo por sus propios medios.

Pero a los pocos días dice huyó a su tierra, Nayarit, porque la amenazaron de muerte y supo que se ofrecieron 2 mil pesos por ella, ya que con sus investigaciones afectó “muchos intereses en la zona donde se ubica el predio”.

Sin embargo, regresó a Tijuana la semana pasada para buscar en el lugar, porque le dijeron que habían puesto más cemento en el espacio que está debajo de las escaleras donde se mencionó que posiblemente estaban los cuerpos.

El lunes 21 de agosto, sin la ayuda dela autoridad y con el apoyo de indigentes y migrantes que sacó de la Casa de los Pobres y el Albergue Emmanuel, la señora comenzó a excavar.

Fue el viernes 25 cuando encontraron el primer cuerpo. El padre de Fernando, que también participó en esa búsqueda, encontró el teléfono de su hijo, que ella le había regalado dos días antes de su desaparición porque había perdido el que tenía y no quería que estuvieran incomunicados.

Después de este hallazgo, volvió a solicitar apoyo de la PGJE, porque le daba miedo la zona y ella quería seguir buscando, debido a que había algo que la hacía creer que ese cuerpo encontrado no era el de su hijo y que aparte hacían falta tres cuerpos más.

 

PROCURADURÍA INTERVIENE; ENCUENTRAN UN SEGUNDO CUERPO

Miguel Ángel Guerrero Castro, coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, adscrita a la PGJE, confirmó a ZETA que efectivamente el 13 de noviembre de 2015 recibieron la denuncia por parte de la señora Judith, quien reportó la no localización de su hijo Fernando Palma.

En el reporte se especificó que al joven le llamaron para decirle que lo iban a matar porque tenía problemas con gente “no buena” de la Zona Norte con la que se juntaba. Por tratarse de un antecedente de una amenaza de muerte, y al no encontrar el cuerpo, se le pidió a la señora que levantara una denuncia en la Subprocuraduría de Zona por una posible privación de la libertad y las dos investigaciones se llevaron al parejo.

Detalló que después de eso, hasta hace unos días la propia señora estuvo con ellos para manifestarles su situación, por lo que él ordenó se “refrescara” toda la información que se tenía en la actualidad. Designó un nuevo agente, quien investigó y dio con información de que a Fernando lo habían matado por temas de narcomenudeo y que sí estaba enterrado en ese predio.

Inmediatamente ordenó que se llevara a cabo una investigación en el terreno, el cual se observó era propiedad privada, aunque hay muchos “malandros” en el lugar, sin embargo los dueños accedieron para seguir con las excavaciones en el sitio, para lo cual se pidió ayuda al Ayuntamiento, quienes no pudieron contribuir por “su capacidad y por los problemas de la ciudad”.

Consiguieron personas de un centro de rehabilitación y se trabajó de manera conjunta con la señora y las personas que le ayudaron desde un principio. Así, el martes 29 de agosto encontraron el segundo cuerpo, el cual muestra altas posibilidades de que sea Fernando, por la vestimenta que presenta, y que el primer cuerpo encontrado sea el hermano de la muchacha que ayudó a la señora Judith (los dos están desaparecidos), aunque oficialmente eso se sabrá en dos semanas, una vez que concluyan la pruebas de ADN.

Guerrero Castro afirmó que van a continuar laborando en el predio, porque se dice hay dos cuerpos más, de los cuales no se les ha hecho referencia de quiénes son o podrían ser, pero se harán excavaciones más profundas en la misma fosa y en otros espacios del lugar, para que quede totalmente descartado lo que se menciona del lugar y para que “la gente quede tranquila con la situación, y después no haya problema con eso de que no se agotó la investigación”.

 

CREARÁ FUNDACIÓN PARA AYUDAR A OTRAS FAMILIAS CON DESAPARECIDOS

A la señora Judith ya no le interesan los responsables de la muerte de su hijo, porque sabe que varios de los que participaron en su desaparición y posterior asesinato “ya están muertos, nada más quedan dos que están en el penal”. A ella lo que le ocupa es saber que se trata de su hijo.

Una vez que se confirme el dato, creará una fundación en su natal Nayarit, porque hace casi dos años prometió que cuando encontrara a su hijo crearía una asociación para ayudar a todas las familias con desaparecidos de aquella entidad federativa, “un lugar donde también hay mucha gente desaparecida”.

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