Matemáticas

Fotos: Archivo
 
Dobleplana Lunes, 11 Septiembre, 2017 12:00 PM

Que conste. Me atengo a las cifras del informe presidencial. El Licenciado Vicente Fox Quesada dijo: 7,376 asociados del Cártel Arellano Félix fueron detenidos. No de un golpe. Pero sí entre diciembre primero de 2000 a junio 30 de este año. Exactamente 43 meses. La verdad, como que no me cuadra la cifra de capturados y el tiempo. Por eso de una simple operación aritmética resulta: Redondeando la gran cantidad hubo 171 detenidos cada mes. Y si vamos adelante significa en promedio poquito más de cinco arrestos por día. Sinceramente se me hace exagerado. En lo personal nunca supe, leí o me dijeron de tan seguidas capturas. Tampoco a cuál cárcel fueron a dar cada uno de los mafiosos.

Es cierto, el Cártel Arellano Félix es enorme. Pero más con dinero. Se traduce en poderío. No tanto en infantería. Su influencia sale de pocos y se desparrama sobre muchos. Debe recordarse: empezaron en Guadalajara con una traición. Y terminaron inundando el noroeste mexicano y suroeste norteamericano. Todo desde mediados de los ochentas. Antes no tenía asociados desperdigados en México y el extranjero. Ahora los hay por muchas ciudades mexicanas, norteamericanas, centro y sudamericanas. También algunas europeas y asiáticas. Pero creo que en este momento ni antes, han operado de un trancazo con siete mil hombres y, o mujeres.

Hay más cifras oficiales. En los mismos 43 meses el Gobierno Federal encarceló a 8,041 afiliados al Cártel Carrillo Fuentes. Este hombre controla narcotráfico desde Quintana Roo hasta Ciudad Juárez, Chihuahua, pasando por Sinaloa. Es una cifra más alta que la de Arellano Félix. Resultan 181 detenidos por mes. Y seis cada 24 horas. Luego sigue el grupo de Jesús Héctor “El Güero” Palma. Oficialmente le detuvieron a 5,699. Otra operación deja ver: 132 enviados a la cárcel por mes y cuatro diarios. El cartelero del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén fue menos zarandeado: 4,220 prisioneros. Casi la mitad comparado con Carrillo Fuentes. Se traduce en 98 detenidos por mes y tres cada día. Las cifras se reducen: Capturados 2,973 pandilleros de los colimenses Amezcua. Famosos por distribuir anfetaminas. Con tal cantidad resultan 69 detenidos por mes en casi cuatro años. Poquito más de uno diario.

Espero no aburrir con tanta cifra. Pero es necesario aclarar. También fueron capturados 1,959 asociados de los Díaz Parada. Promedian 45 mensuales y más de uno por día. Los Valencia ocupan el último lugar: 1,451 detenidos en los 43 meses. 33 cada 30 días. El gran total me impresiona: 31,179 mafiosos enviados a prisión. Más o menos 737 mensuales. Promedio de 24 diarios.

Vamos a ver. Unos podemos no estar de acuerdo con tales cifras. Otros sí. Me imagino también habrá quienes duden. Pero si doy por hecho tales cifras de una cosa estoy seguro: Hay más encarcelados y menos narcos libres. De ser así obligan gastar mucho a los gobiernos federal y estatales. De cualquier forma, están manteniendo a tanto delincuente. Los capos reciben alimentación especial desde el exterior. O se las hacen en el interior. Pero todo cuesta. Hasta el agua con que lavan los trastes. Vestirlos en algunos casos. Darles su jaboncito. Toallita. Vigilancia especial para recreo. Ahora imagínese cuántos custodios, funcionarios y policías hay en los penales mexicanos. Aparte se va un dineral por cada juicio. Primero el sueldo de los policías que capturan. Luego cada Ministerio Público con su respectivo secretario para tomar declaraciones. Los jueces estatales cuando por angas o mangas no turnan el caso a la Federación. Y si lo hacen, entonces el buen sueldo de los juzgadores federales, secretarios, actuarios y demás personal. Aparte la transportación en algunos casos del penal a tribunales con la obligada vigilancia. Hace días utilizaron a 45 agentes de la Federal de Investigación. Por lo menos en diez vehículos. Solo para transportar a un mafioso: Alberto Márquez Esqueda “El Bat”. Del Reclusorio Oriente defeño a la Procuraduría General de la República. No hay una cifra exacta de tales gastos. Pero debe ser enorme. Aceptemos que existen 31,179 mafiosos en prisión. Entonces el Gobierno gasta más en ellos comparado con el presupuesto para perseguirlos.

Pero si la Procuraduría le confisca casas, autos, ranchos, animales, barcos, aviones, joyas y algo más a todos los familiares de los mafiosos podría emparejarse. El problema es tan enorme como el temor de las autoridades fiscales para hacerlo. Sienten la venganza encima. Y por otra parte la incapacidad de la Secretaría de Hacienda. Eso sí, muy enérgicos con los empresarios. Consecuentes hasta el desentendimiento si de mafiosos se trata. A veces es una acción real y otras premeditada. Como sea, pero favorecen al narcotraficante.

Muchas veces escuché varios anuncios oficiales: “El cártel fulano está desmembrado”. “El zutano agoniza”. “El Perengano ha sufrido grandes bajas”. Éste se pelea con aquél. Pero la realidad es otra. Entre más anuncios de mafiosos detenidos crece el narcotráfico. En cuanto capturan a uno está listísimo el suplente. Existen ejemplos clásicos: La muerte de Ramón y encarcelamiento de Francisco Rafael y Benjamín Arellano Félix no trastornó el cártel. La muestra: El Gobierno estadounidense sigue ofreciendo una millonada para saber dónde está cada líder. Les consideran los más poderosos y peligrosos. Y el negocio de estos hermanos continúa como si nada. Es más, crece.

Igual pasa con el reinado de las anfetaminas. O el grupo sinaloense de “El Güero” Palma y hasta Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo. Curiosamente todos están encarcelados. Pero cada uno por su lado sigue capitaneando tras las rejas. Autorizan compra y venta de droga. Mantienen comunicación con sus proveedores extranjeros o distribuidores en Estados Unidos. Hasta se supone unión entre antes rivales libres y hoy prisioneros. Manipulan policías. Igual pasa con Joaquín “El Chapo” Guzmán. Prófugo desde hace casi cuatro años. Trabajando hasta hoy tranquilamente.

Lo más dramático: Vamos dando por buena la cifra de los 31 mil y pico de encarcelados. Insisto. El narcotráfico aumentó. Tampoco bajó. No se detuvo. Esto me confirma lo comentado en otras ocasiones: Hoy pueden capturar a Carrillo Fuentes, “El Mayo” Zambada, Francisco Javier, Enedina y Arturo Arellano Félix, “El Azul” Esparragoza, Ignacio “El Nacho” Coronel, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Mañana habrá otros en su lugar. Continuará el narcotráfico como si nada. Debemos entenderlo: No se trata solamente de México. Es una cadena. La producción en América del Sur. El paso por nuestro país. Y el consumo en Estados Unidos.

Algo queda muy claro: El combate al narcotráfico y los resultados no han sido los esperados. La razón es sencilla. Más bien repetición. Mientras la Policía siga siendo cómplice no habrá problema. Siempre he considerado: Para perseguir a mafiosos primero debe detenerse a policías desleales. Luego dificultar la operación. Dificulta, insisto. El narcotráfico no se acabará. Eso es un sueño. Continuará mientras exista producción y consumo. Pero con policías honestos se obligará a los mafiosos seguir otras rutas. Que salgan los más posibles de cada ciudad mexicana. Hasta hoy las han tomado como paso fácil con la complicidad policíaca.

Los hechos demuestran: Muchos mafiosos en prisión pero más narcotráfico cada día. Utilizando las viejas referencias: Crecen como hongos o se reproducen cual conejos. Y las cifras del informe no cuadran. Las matemáticas derrumban el discurso.

 

Tomado de la colección “Dobleplana” de Jesús Blancornelas, publicado por última vez el 24 de septiembre de 2004.

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