La búsqueda de Sergio Hernández

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón
 
Cultura Lunes, 11 Septiembre, 2017 12:00 PM

En la exposición “Último tule”, que se inauguró el viernes 1 de septiembre en la Sala 2 de El Cubo como parte de las actividades del 35 Aniversario del Centro Cultural Tijuana (CECUT), Sergio Hernández muestra sus más recientes búsquedas o exploraciones artísticas, tras exhibir en diversos recintos de Europa, Asia y América.

Para empezar, bajo la curaduría de Giorgio Antei, “Último tule” consta de tres secciones: Primero destacan a simple vista de automovilistas y peatones, afuera del cine planetario IMAX, siete troncos de tule rescatados de algunos huracanes que han pasado por Monterrey, mismos que el artista ha intervenido y exhibido como “símbolos de un planeta amenazado”, tal como reza la ficha curatorial.

Luego, en el interior de la Sala 2 de El Cubo figuran 17 piezas, con técnica mixta sobre plomo, en la primera parte del guion museográfico; después, diez óleos y arenas sobre lino de mediano y gran formato, además de una escultura integrada por 118 piezas de cerámica color negro.

“Esta exposición es la conclusión de un trabajo que he hecho durante los últimos tres años, creo que concluye aquí el tema de esta exposición; este museo siempre me pareció muy importante por su nivel cultural, su nivel de exposiciones, yo aquí me siento muy satisfecho. Para mí llegar a este reciento es muy importante y estoy muy contento”, expresó en entrevista con ZETA el artista plástico (Oaxaca, 1957).

En cuanto a las herrumbrosas obras, bajo la técnica mixta sobre plomo, donde pueden apreciarse imágenes de plantas como si fuesen fósiles, el reconocido artista del suroeste mexicano se refirió al proceso creativo para lograr su puesta estética:

“La parte de los plomos corresponde a los cuadernos de biología, corresponde a la técnica del blanco de plomo en placas de plomo, y está realizado con basura natural en que yo voy acomodando en estas placas, se cocinan en tres meses placa con placa; eso hace esa impresión, el blanco de plomo va atenuando los tonos, se va integrando, pero yo pongo los dibujos con basura”.

En las obras luminosas en distintas intensidades destacan colores blanco y gris, ocre o negro, azul y café, donde precisamente el artista fue en busca de la luz:

“Yo lo que quiero tener es cuadros blancos con blancos de plomo, porque el blanco de plomo con aceite molido es amarillo, pero puro es transparente, muy luminoso y los colores les da una luminosidad; entonces, es una obra que independientemente del dibujo, que es fósil, pero que son las plantas, predomina el accidente; la cantidad de pigmentación, de luminosidad que tiene cada cuadro, es lo que yo anduve buscando”.

Sobre la última sección de la Sala 2, pululan diez óleos, arenas y esgrafiado sobre lino, donde abunda el color rojo y negro; el maestro Sergio Hernández manifestó sobre la simbología que persiguió:

“La parte del rojo es la grana cochinilla, que es la sangre de nopal, que es muy simbólico para México, y por otro lado es la historia del color rojo durante la época en Oaxaca, que son los productores con los que México tenía una gran fortuna por la exportación del rojo carmesí, tenía un gran mercado en Oaxaca, había muchos textiles con la grana cochinilla y ése es el resultado”.

Cabe destacar que el maestro Sergio Hernández donó al CECUT la obra “Último tule”, de 64 metros cuadrados, misma que es parte de la muestra homónima:

“Pinté este cuadro, ‘Último tule’, exclusivamente para este lugar, lo entregamos aquí al museo como un testimonio de mi gente de Oaxaca”, concluyó el maestro en entrevista con ZETA.

Último tule” de Sergio Hernández pude apreciarse en la Sala 2 de El Cubo del CECUT, de 10:00 am a 7:00 pm de martes a domingo con diversos costos de entrada; los domingos el acceso al Cubo es libre.

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