Exposición homenaje a Rubén García Benavides

Foto: Jorge Dueñes
 
Cultura Lunes, 4 Septiembre, 2017 12:15 PM

“Un canto al espacio horizontal” fue inaugurada en la Galería Internacional del Centro Estatal de las Artes de Tijuana. “Siento una gran pasión por el paisaje realista, pero eso me hace entender a mí los secretos del paisaje también transportado al arte moderno; entonces, sabiendo que domino el paisaje realista, hago una especie de paisaje abstracto espacial a partir de líneas horizontales”, refiere a ZETA sobre su propuesta estética, el artista plástico de origen jalisciense radicado en Mexicali

Cuando tenía 19 años, en 1956, Rubén García Benavides llegó a Mexicali, por invitación de su tío Simón García, quien trabajaba en el Valle Imperial, para estudiar en la entonces Escuela de Artes Plásticas “José Clemente Orozco” del Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Baja California.

Aunque sus familiares venían cada año en la década de los 40 y 50 de Jalisco a Mexicali, en época de pisca para trabajar en el Valle Imperial, Rubén García tenía muy claro que lo suyo no sería la recolección de hortalizas en “el otro lado”, sino que desde su juventud buscó la profesionalización de su vocación por la pintura:

“A Mexicali llegué en 1956. Mi papá y mis tíos hicieron sus vidas entre Jalisco y el Valle Imperial. Uno de estos tíos, Simón García, me dijo: ‘Sé que te gusta la pintura. En Mexicali se acaba de abrir una escuela de artes plásticas, si quieres yo te sostengo por un tiempo tus estudios, unos tres o cuatro años, hasta que termines’; ¡así caí a Mexicali!, en una escuelita muy modesta, la Escuela de Artes Plásticas ‘José Clemente Orozco’”, refirió a ZETA el maestro Rubén García Benavides.

Lo demás es historia para fortuna de la región, ya que desde 1956, durante sesenta años, García Benavides se ha dedicado a crear su obra siendo actualmente uno de los pilares de la plástica bajacaliforniana, cuya obra ha sido expuesta en diversos recintos de México y Estados Unidos, principalmente.

Hijo de Luciano García y María Benavides, Rubén García Benavides nació el 8 de marzo de 1937, en la hacienda El Vallado, municipio de Cuquío, Jalisco; es decir, en 2017 festeja 80 años de vida y seis décadas puliendo su reconocible propuesta estética desde Mexicali.

 

Una exposición homenaje

Con una afluencia de aproximadamente 100 asistentes, entre artistas, escritores, promotores, funcionarios, comunidad cultural y público en general, el viernes 25 de agosto por la noche fue inaugurada la exposición “Un canto al espacio horizontal” precisamente en homenaje al maestro Rubén García Benavides, en la Galería Internacional del Centro Estatal de las Artes de Tijuana, bajo la museografía de Ivonne Aranda, coordinadora de Exposiciones del CEART.

“Esta exposición es en parte un homenaje y en parte una exposición de lo nuevo que tengo de los últimos cuatro años que he producido”, expresó a ZETA el artista plástico, quien se mostró contento durante la apertura de la exhibición.

“A mis 80 años estoy sorprendido de sentirme tan joven, sigo pintando todavía, sigo pintando obra chica porque ya no cabe la obra grande en mis tres bodegas, hablo de obra de más de 50 pulgadas, ya no cabe en mi bodega”, apostilló el maestro en la entrevista con este Semanario, mientras el público recorría gozosamente la vista por las obras del artista.

Por las anchurosas paredes color rojo y blanco de la Galería Internacional del CEART de Tijuana, los asistentes pudieron apreciar las 43 piezas que integran la colección bajo la técnica de la fotografía digital impresa e intervenida con acrílico sobre canvas de vinil, principalmente, entre ellas “Luces sobre el azul nocturno del valle” (2013), de 153×124.5 centímetros; “Noche en desierto plano” (2014), de 127.5×137 cms; “Reiteraciones para retinas sensibles” (2015), de 136×127 cms; y “Reiteraciones de valles y desiertos” (2015), de 127×137 cms, por citar solo algunas.

“Los títulos de toda mi pintura están de alguna manera dedicados al desierto, es decir, si yo tengo esperanzas de exponer estas obras en museos o galerías de México, quiero que todas evoquen, recuerden, justifiquen o se convenzan de que yo vivo en el desierto y que mi obra está dedicada al desierto, pero también las profundidades y lontanzanas de mi obra que evocan mucho a los desiertos. Yo, que he vivido en el desierto, sé que esas evocaciones se logran; quienes no viven en el desierto han de decir ‘no le entiendo’, pero yo que vivo en el desierto sé que esas lontananzas con insignias pequeñas o grandes, o las franjas, logro las lontananzas y profundidades de valles y desiertos; y quiero que los títulos estén relacionados de esta manera”, refirió el maestro.

 

El horizonte como propuesta estética

Por los espaciosos muros de la Galería Internacional del CEART tijuanense, junto a las obras, también podían leerse algunas conclusiones a las que ha llegado el maestro Rubén García Benavides: “Amo el color, amo la forma; el espacio es mi fuerza”; además: “Mis horizontes se encuentran en todas partes; segmentos digitales del objeto urbano e industrial, son mi fuerte; valles y desiertos, mi inspiración”.

En todo caso, el Imperial y otros valles abstractos protagonizan la obra de García Benavides, basta recorrer títulos como “Globos nocturnos sobre el Valle” (2012, 49” x46”), “Laguna Salada, Mariana ardiente” (2013, 53’’x46’’), “East San Fernando Valley” (2013, 47’’x46”) o “Canto desértico, al vuelo del cometa” (2015, 44’’x 48”).

“Los valles que plasmo en mi pintura tienen mucho que ver con mi sensibilidad de pintor; por ejemplo, yo soy buen paisajista realista, domino el paisaje realista un poco estilo impresionista del Siglo XIX y también al estilo realista como José María Velasco; siento una gran pasión por el paisaje realista, pero eso me hace entender a mí los secretos del paisaje también transportado al arte moderno; entonces, sabiendo que domino el paisaje realista, hago una especie de paisaje abstracto espacial a partir de líneas horizontales, producto de que yo soy muy sensible al paisaje”.

¿Podría argumentar sobre la reiteración de la línea horizontal como propuesta estética visual por la que ha apostado durante toda su trayectoria?

“La línea horizontal como reiteración es producto de mi intelecto, o sea, desde muy chico veo arte, voy a los museos, y desde chico me he dado cuenta de que Picasso se reitera en sus pinturas, José Luis Cuevas se reitera a sí mismo con sus pinturas; los pintores más famosos son una reiteración de la misma forma, por una parte, y por otra, es que la mayoría de los pintores odian la línea recta. Cuando les dices qué opinan de la línea recta la mayoría de los pintores dicen: ‘No quiero saber nada de la línea recta, la línea recta es horrenda’; entonces, yo les voy a demostrar a los pintores que la línea recta es bellísima cuando la usas con reiteración de ritmos, de secuencias, de espacios, de luces, de paisajes y de abstracto a la vez.

“El arte visual es el único camino en el que yo creo en el arte. Cuando la literatura dejó de ser literatura, para hacer literatura basura ya no es literatura; la literatura es siempre visual, estética, bella; entonces el arte también es visual, retiniano, en cualquiera de sus manifestaciones. Si el arte se sale de lo visual, retiniano, de lo bello, para mí ya no es arte; pueden ser ideas, vaciladas, ocurrencias, pero ya no es arte. Yo digo que el arte retiniano es lo único que debe persistir, el arte a la retina, el arte para verlo; el arte retiniano es para ver lo bello o formalmente rítmico, espacial, agradable”.

 

“Sigo inagotablemente pintando obra chica”

Tras seis décadas de producción artística, el maestro Rubén García Benavides también valoró en entrevista la etapa en la que se encuentra a propósito de “Un canto al espacio horizontal”, que por cierto, refleja una síntesis de su extensa travesía por el arte, incluso evocó célebres series de su autoría presentes por supuesto en su exposición homenaje:

“En mi primer atapa, de finales del Siglo XX, tengo una serie de reconocimientos y etapas que de hecho son culminantes en mi etapa como pintor; toda la época de ‘Marianas’ y toda la etapa de ‘Desnudos eróticos light’, toda la etapa de ‘Ventanas’ y todo eso que me hizo realmente reconocido en México, y que la crítica de arte Raquel Tibol habló muy bien de estas pinturas, incluso algunas fueron a parar al Palacio de Bellas Artes; entonces, la etapa en la que yo me hice conocido no es superior a la de ahora, ahora es una etapa diferente, con obra nueva, diferente, pero con la misma línea de la vieja pintura que yo hacía de ‘Marianas’ y ‘Paisajes’, combinación de figura y paisaje, a la vez cosas abstractas aparentemente figurativas”.

Finalmente, el maestro Benavides advirtió que seguirá abstrayendo valles, desiertos y otros horizontes, aunque en pequeño formato:

“Hice una bodega grande para almacenar las cien últimas obras que he hecho y ya no caben, entonces ya no voy a pintar obra grande, aunque sigo inagotablemente pintando obra chica, es la continuación de ‘Horizontes’ en obra pequeña”.

Mientras tanto, el público en general puede visitar “Un canto al espacio horizontal” en el CEART de Tijuana hasta el 28 de septiembre, de martes a sábado, de 10:00 am a 5:30 pm; la entrada es libre.

El CEART de Tijuana se ubica en Vía Rápida Oriente número 15320, Tercera Etapa del Río, pasando el Museo El Trompo y enseguida del Museo Ámbar.

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