El juramento


 
En Zerio Lunes, 4 Septiembre, 2017 12:00 PM

Lo juro por las cenizas de mi madre…

“¡Pero si tu madre está viva!”.

Lo sé, pero se fuma cuatro cajas de cigarros diarias.

Autor: Hija de conocida columnista.

 

Jaimito en la Policía

El pequeño Jaimito, alumno de segundo año, visitaba la estación local de Policía.
Mirando los anuncios de los criminales más buscados, preguntó a un oficial si el que él señalaba, era un criminal peligroso.
El policía le respondió:
“Sí, es muy peligroso y queremos capturarlo cuanto antes”.

Confundido, Jaimito cuestionó:

“Pero si es peligroso, ¿por qué no lo mantuvieron preso cuando le sacaron esta foto?”.

Autor: Anónimo para el NSJP.

 

Dulces para mí

Pepito compró unos dulces y se los comió todos en un minuto. Al verlo, su hermana le reclamó:

¡Te comiste todos los dulces sin acordarte de mí!

“Claro que me acordé, ¡por qué crees que me atraganté!”.

Autor: Conocida mamá de Santa Fe.

 

Escuela para adultos

En una escuela para adultos están haciendo un examen de historia.

A ver, el que está al lado de la puerta, ¿en qué año tuvo lugar la batalla de Trafalgar?

“No lo sé”.

Pero sí sabrá quién perdió la Batalla de Waterloo…

“¿Waterloo? Ni idea…”.

— Veamos, ¿quién incendió Roma?

“No he oído hablar de nada parecido”.

Entonces, en lugar de estudiar, ¿a qué se dedicó ayer?

“Estuve jugando a las cartas”.

Muy bien hombre, pues no sé qué viene a hacer usted aquí.

“Vine a cambiar unos focos. Soy el electricista”.

Autor: Ex alumno del INEA.

 

Ramita salvadora

Era un camión que el chofer manejaba como cargado de nitroglicerina y le iba aumentando a la velocidad; de repente el conductor se da cuenta que iba sin frenos. Al ir derrapando decidió aventarse pero el cinturón no se abrió. Entonces lo cortó con una navaja y por fin logró salir del vehículo justo antes de que explotara. El chofer cayó justo directo a un barranco, donde por la altura de seguro se hubiera matado, pero por suerte quedó colgado de una ramita.

El cura que pasaba por allí lo vio todo y lo ayudó a bajarse. Ya con los pies en la tierra, el tipo dijo:

“Gracias a Dios me salvé”.

El cura responde:

“Te salvó la ramita, porque se veía que Dios ya lo tenía todo bien planeado”.

Autor: Un hereje.

 

Frungil

La chiquilla en la iglesia se confiesa:

— El otro día me encontré a un amigo y, tras tomar algo, me invitó a dar una vuelta y finalmente lo hicimos. Yo como soy tan frungil, acepté.

“Se dice frágil”.

Al día siguiente me encontré a otro amigo en el mercado y no sé cómo al final acabé en el asiento de atrás de su carro. Como soy tan frungil…

“Frágil, se dice frágil”.

Y nada, hoy me pasó otra vez porque me encontré hace un rato a mi novio, hablamos poco y luego, pues, como soy tan… ¿cómo era esa palabra, padre?

“Fácil, hija mía… Fácil”.

Autor: Chica frágil.

 

Los sueños de Guillermo y Pepe

Pepe y Guillermo estaban tomando en el bar, conversando, cuando de repente el primero suelta:

¿Sabes lo que sueño últimamente?

“Ni idea”.

Sueño que tengo que ir a la ciudad en bicicleta y de hecho voy y vengo. Por la mañana me levanto y noto un enorme cansancio.

Vaya. Pues yo sueño que estoy en una habitación con dos chicas muy guapas, pero claro, no puedo con tanto y entonces paso toda la noche en conflicto al no saber qué hacer”.

Pero compita, ¿por qué no me invitas y yo te ayudo con eso?

“Eso es lo que hago, pero cuando te llamo me dicen que saliste a pasear en bicicleta”.

Autor: Pepe, muy frustrado.

 

La propina

Brianna Siegel es una joven mesera que trabaja en una cafetería en Woodbridge, Nueva Jersey. Resulta que el martes era un día normal para ella hasta que entró una pareja a quien atendió con la misma amabilidad y buen humor de siempre. Los clientes pagaron su cuenta de 20 dólares y antes de irse le entregaron un sobre indicándole que lo abriera cuando terminara su turno.

Así lo hizo la joven, solo para llevarse la sorpresa de que los comensales le habían dado ¡EN ZERIO! un cheque por mil 200 dólares de propina. El monto venía acompañado de una notita que decía: “Cuando las cosas se ponen difíciles, debes saber que Dios está contigo”.

Al día siguiente, Siegel depositó el cheque en el banco y ahora dice que piensa ahorrar para comprar un auto.

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