Administración de la violencia y el miedo

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Opinionez Lunes, 4 Septiembre, 2017 12:00 PM

A millones de víctimas del delito cotidiano

 

La violencia siembra sistemáticamente miedo en la gente de bien, en el pueblo desinformado que ha caído en sus garras. El despojo en el mercado de precios y salarios, la inflación y devaluación son sus rostros trágicos. En las cabezas del poder hay necesariamente pactos, acuerdos, que se operan para vivir y convivir en una sociedad con miedo crónico.

Es necesario explicar las causas del desborde de la violencia económica, social, familiar, verbal, física; cultural, sexual, psicológica, generacional. En un ángulo de la violencia, la criminalidad y el delito operan a partir de la manipulación en beneficio de la clase dominante, aquellos mensajes repetidos hasta la locura.

Hay actos violentos que no trascienden pese a la gravedad de estos, lo cual ocurre cuando un sector de la sociedad que protesta y clama por justicia es reprimido. Entonces la violencia del Estado es invisible o manipulada “convenientemente”.

¿Qué elementos originan la violencia sutil o descarada del Estado?

1.– La desigualdad social, económica, cultural y la falta de oportunidades son las que más brinca a la luz, porque una franja importante de jóvenes llega al mercado de trabajo sin educación de calidad ni ofertas de empleo, ni salarios que permitan la movilidad social, trabajar o estudiar. Esa época desapareció en los años 80, con el nacionalismo “revolucionario”, sepultado por el neoliberalismo “social” del salinismo carnicero. La contención a sangre y fuego del magro ingreso de los trabajadores en México son un factor clave de pobreza y miseria. No se justifica esa miseria moral de los empresarios que la imponen y es un peso de plomo sobre las carencias crónicas del país. ¿Por qué ningún partido propone mejorar la relación precio-salario como demanda central? Pocos o nadie quiere trabajar con sueldos de sobrevivencia, a pesar de la productividad de los obreros. Este escenario histórico ha generado una corriente de migración de excelentes recursos humanos, lo cual lleva a que las remesas de los paisanos sean tan importantes como el turismo, el petróleo o el crimen organizado que deriva en lavado de dinero dentro del propio sistema financiero, industrial y comercial. ¿Recuerdan las ridículas sanciones de SHCP aplicadas a HSBC?

2.– El estado de corrupción de la “justicia” en este país, hace mucho por la violencia “legal”. Pocos delitos se denuncian o se atienden por personal calificado. Muy pocos investigan, procesan y castigan conforme al derecho y las leyes. Esto sin duda provoca que un sector atroz y descompuesto de la población vea el delito como una ventana de oportunidades para hacer fortunas, nunca logradas por el trabajo dentro de la ley. Un sector de la sociedad se ha desplegado desde el interior de las corporaciones económicas, políticas, de administración del Estado, siendo las más evidentes las policiacas y las mismas Fuerzas Armadas. Es una realidad que a nadie sorprende a estas alturas de la descomposición política y moral del Estado, razón de su agotamiento y colapso. La violación de la ley, el despojo, la corrupción y protección impune son una forma de violencia brutal institucionalizada por partidos que llegan al poder. Sean de derecha o de “izquierda”. Ahí está el PRD carcomido desde adentro por el abuso y manoteo infame en la CDMX. Desde los permisos de construcción, transporte, uso de suelo, giros negros; la dádiva y mordida en las delegaciones, etc.

3.- Una explicación más en estos tiempos infames es la extorsión política. Es la contradicción de los partidos por disputar el poder donde todo se vale, así sea caer en las acciones más repudiables y repugnantes. Fraguar, planear, presionar, chantajear con “incendios provocados” de toda calaña y a cualquier costo social y humano. Con el fin de hacer la vida imposible a quien tiene momentáneamente el timón del Municipio, Estado o Federación. ¿Es el costo de la “democracia” mexicana? Creo que, cuando el PRI “pierde” una elección, se administra, acelera y provoca la violencia. ¿Cómo? Por ser parte del corazón del crimen, por su convivencia, control, complicidad y sociedad con los padrinos y sicarios constituidos en las claves del poder. Está ampliamente documentado con el robo a Pemex, CFE, CESPT, IMSS, ISSSTE, etc., por sectores mafiosos impunes. Su naturaleza sombría, siniestra y perversa se revela cuando entre ellos mismos se acusan de moverse en el drenaje del poder (Gordillo a Beltrones). Entonces se avocan en el papel de “oposición” a minar a la competencia política y de paso, crean cortinas de humo distractoras y siembran más miedo en las comunidades y guillotinan las ideas de organizarse ante la injusticia y violación de derechos.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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