Los árbitros


 
Cartaz Lunes, 20 Marzo, 2017 12:00 PM

El oficio de árbitro, como otros que algún día comentaremos, es un trabajo muy ingrato. 1.- Son humanos y por lo tanto no son perfectos y cometen errores. 2.- Cuando están llevando a cabo su labor lo hacen mirando hacia donde se mueve el balón, por lo tanto, no pueden mirar lo que pasa en su retaguardia. 3.- Hay varios jugadores expertos en engañar a los árbitros. 4.- Los que nunca han sido árbitros son los más criticones de esta difícil tarea, y, como siempre, hay gente para todo y a algunos, les gusta este empleo.

Es probable que algún árbitro pite a favor de algún equipo, por amenazas, por dinero, por simpatía u odio hacia algún equipo; pero, si los hubiera, son los menos. Por último, lo que pasa en la cancha es un pálido reflejo de lo que pasa en la calle. No se respeta la ley ni a los agentes que la representan (algún día ahondaremos en este tema), automovilistas que se pasan los semáforos en rojo; gente que cruza a media calle; que dan vuelta a media calle; que se estacionan donde no deben; en segunda y hasta en tercera fila, etc., etc., etc.

Si algún agente del orden los trata de multar, lo amenazan diciendo que son amigos de algún personaje, lo golpean y alguno que otro salvaje, hasta les avienta el automóvil encima. Si el agente les tuerce un dedito, gritan, lloran y luego luego interviene la Comisión Mundial de los Derechos Humanos.

Algún día las autoridades municipales, estatales y federales pondrán el ejemplo de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen. Algún día… y entonces muchas cosas van a mejorar. Saludos y dos abrazos.

 

Ezequiel Hernández Méndez

Tijuana, B.C.

Correo: [email protected]

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